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ABC SÁBADO 4 3 2006 33 Madrid Veinticuatro jóvenes detenidos, ocho de ellos menores, por destrozar parquímetros El enfrentamiento por una mujer acaba con un muerto y dos heridos en Las Barranquillas El ex marido de una narcotraficante la emprende a tiros con su actual pareja y con sus compinches b La Policía ha hallado, al menos, 13 casquillos de bala del calibre 9 milímetros parabellum y cree que se utilizaron en la reyerta tres o cuatro armas diferentes CARLOS HIDALGO MADRID. Amparo y Miguel fueron felices juntos algún día. O debieron de serlo. Hasta que se odiaron. Y ese odio terminó ayer con la vida de una tercera persona, Juan Reyes Romero, de 33 años, quien recibió un disparo en el cuello en el transcurso de una reyerta entre dos clanes rivales. El fallecido tenía antecedentes por robo con violencia, con fuerza, receptación y tráfico de estupefacientes. En el tiroteo resultaron heridos otros dos varones; uno de ellos es Miguel Ángel Partido García, el ex marido de Amparo, de 34 años, con tres antecedentes por tráfico de drogas. Los hechos ocurrieron poco antes del mediodía. Según algunos testigos presenciales, habituales del poblado marginal, tres hombres, a bordo de un coche, entraron en el híper de la droga por el Camino de la Magdalena. Tras recorrer varios cientos de metros a toda velocidad, pararon junto a la chabola de la mujer conocida como La Amparo una de las vendedoras de estupefacientes que tiene su cuartel general allí. Los individuos se bajaron del coche. Uno de ellos se dirigió al grupo de la mujer, que estaba acompañada de cinco hombres. Agentes de la Policía Nacional, junto a la chabola de Las Niñas una de las que fue escenario del tiroteo con varios disparos sobre los machacas de la traficante. Juan Reyes Romero intentó defender a su amigo Graciano, pero el que salió mal parado fue él, al que le descerrajaron un tiro en el cuello. Los disparos se sucedieron a lo largo de buena parte del Camino de la Magdalena, también en la chabola de Las Niñas Luego, rápidamente, los acompañantes de Miguel emprendieron la huida en el vehículo. La sombra de un ajuste de cuentas entre dos grupos rivales de traficantes se cernía sobre el crimen. Los clanes de La Amparo y el de Las Niñas que ocupan dos chabolas separadas por un puñado de metros en el Camino de la Magdalena, estaban enfrentados desde hacía tiempo. Las peleas y reyertas por este tipo de asuntos y por las deudas de la droga son bastante comunes, como resulta evidente, en el infierno de Las Barranquillas. Pero las fuentes consultadas indicaron que todo apunta a una venganza pasional. Según indicaron también algunas personas que conocían a los protagonistas de la reyerta, uno de los heridos, Miguel Ángel, conocido como El Migue quincallero de 33 años y con antecedentes por tráfico de drogas, habría estado casado hasta hace tiempo con Amparo, de etnia gitana. Pero la dejó por otra mujer, conocida como La Antonia Amparo nunca se lo perdonó, incluso después de rehacer su vida con Graciano, y su entorno más cercano advirtió a El Migue de que no se atreviera a volver a poner un pie por Las Barranquillas. Así se fraguó la tragedia. El Samur- Protección Civil, tras estabilizar a Juan, le trasladó al Hospital Gregorio Marañón, pero murió en la ÁNGEL DE ANTONIO ¡A pegarnos, pero sin armas! Hubo primero unos reproches entre Graciano, actual pareja de Amparo, y Miguel, su ex. Y decidieron pasar a las manos. ¡Vamos a pegarnos, pero sin armas! le dijo uno al otro, según el relato de estos testigos. Pero se traicionaron y sacaron las pistolas. Así fue como comenzó el tiroteo, que terminó misma ambulancia cuando le practicaban maniobras de reanimación. El Migue recibió un tiro en la cabeza y fue trasladado por los propios agentes de Policía al Doce de Octubre, donde se le operó de la herida. El otro lesionado, que iba indocumentado en el momento del tiroteo, es Graciano Polán Coca, de 27 años, sin antecedentes, quien se encuentra en el Doce de Octubre bajo custodia policial. Recibió cuatro tiros: dos en el abdomen, uno en el tórax y otro en el fémur. Su familia había presentado dos denuncias por desaparición. La Policía Científica halló restos de, al menos, 13 disparos del calibre 9 milímetros parabellum Se cree que en el tiroteo se utilizaron tres o cuatro armas de fuego diferentes, aunque no fueron halladas todas tras los pertinentes registros en la zona del crimen y dos de las chabolas del asentamiento.