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24 SÁBADO 4 3 2006 ABC Internacional Alí Larijani (en el centro) jefe de la delegación iraní, ayer en Viena junto con Javier Solana, los ministros de Exteriores de Alemania y Francia, y el director del Foreign Office EPA Fracasa el último intento de alcanzar un acuerdo con Irán sobre su programa atómico La reunión mantenida en Viena, a petición iraní, con la troika europea no aporta opciones nuevas Junta de Gobernadores del OIEA remitirá definitivamente el expediente iraní al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSAL VIENA. La reunión que ayer mantuvieron en Viena la Unión Europea e Irán sobre el conflictivo programa nuclear iraní había generado cierta expectativa. El encuentro, a petición iraní, reunió en la capital austriaca a los ministros de Exteriores de Alemania, Frank- Walter Steinmeier, y Francia, Philippe Douste- Blazy; al Alto Representante de la Política Exterior de la UE, Javier Solana, y a Alí Larijani, negociador jefe del programa nuclear iraní. El ministro británico, Jack Straw, excusó su ausencia por enfermedad y envió a un alto funcionario. Una reunión de muy alto nivel, pero con poco contenido. Las partes mantuvieron sus posturas y, tras apenas dos horas, Steinmeier anunciaba que no se había llegado a un acuerdo. Ya antes de la cita, fuentes diplomátib El próximo lunes, la cas occidentales consultadas por ABC mostraron su escepticismo e incluso cierta extrañeza ante la petición iraní de reunirse. A menos que Irán anunciase un cambio de actitud radical y su renuncia a seguir procesando uranio enriquecido, el encuentro no tenía sentido alguno. Así fue. Solana indicó después a la prensa que se había estudiado la situación, pero que no se había cerrado un acuerdo porque no se cumplía la condición esencial: que Irán deje de enriquecer uranio, tal y como el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) le exigió el pasado febrero. Por eso, está previsto que el próximo lunes la Junta de Gobernadores del OIEA ponga definitivamente el expediente nuclear iraní en manos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Así lo advirtió el jefe de la diplomacia alemana, al insistir en que, o se llega a un acuerdo antes de ese día, o el asunto será tratado en ese órgano. En realidad, el caso ya fue transferido en febrero al Consejo de Seguridad, capacitado para imponer sanciones. No obstante, algunos países, como Rusia y China (con fuertes vínculos económicos con Teherán) pidieron dar a Irán más tiempo para que reconsiderara su actitud. Teherán no sólo no ha cumplido esa y otras exigencias, sino que ha acelerado sus experimentos con uranio enriquecido. Sospechas occidentales Aunque el ambiente de la reunión fue descrito por todos como cordial y constructivo, se pusieron pocas ideas nuevas sobre la mesa. Irán insistió en reivindicar su derecho a enriquecer uranio, aunque se mostró dispuesto a renunciar a hacerlo a gran escala y concentrarse en tareas de investigación y desarrollo. Por parte europea, la suspensión total y absoluta del enriquecimiento es condición sine qua non para abrir cualquier diálogo con Teherán. Tanto la UE como Estados Unidos desconfían de las intenciones iraníes y sospechan que su programa nuclear, oculto a las inspecciones internaciona- les durante dos décadas, tiene fines militares. Así las cosas, difícil será evitar que Irán responda de sus aspiraciones nucleares ante el Consejo de Seguridad. Que Teherán ceda parece descartado. Ayer, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, acusaba al OIEA de estar motivado políticamente en sus decisiones sobre Irán. Desde Kuala Lumpur, donde se encuentra de visita oficial, Ahmadineyad se mostró dispuesto a dialogar, pero insistió en que su país no renunciará a disponer de tecnología nuclear con fines pacíficos. Y amenazó: Si alguien trata de imponer algo a Irán, lo lamentará Bloqueo en Moscú Una opción que podría desbloquear el problema es la propuesta de Moscú de que sea una sociedad mixta ruso- iraní la que enriquezca el uranio en suelo ruso. De esta forma, Teherán podría disponer de un programa atómico completo y Bruselas y Washington contarían con garantías de que el combustible atómico no se desvía a usos bélicos. De momento, parece que esa posibilidad no prospera, tras la reunión mantenida en Moscú el pasado jueves. Mahmud Ahmadineyad acusa al Organismo de la Energía Atómica de juzgar el caso con motivaciones políticas