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16 Nacional CONVENCIÓN NACIONAL DEL PP EL AMBIENTE SÁBADO 4 3 2006 ABC CENTRISMO MELANCÓLICO N o entiendo la obsesión de los populares por seguir buscando el centro después de tanto tiempo y sobre todo después de sus ocho años de gobierno. Paradójicamente esa fijación viene a confirmar el carácter esencialmente conservador del PP: sus proclamas de centrismo son lo único que se conserva en pie de la Transición, todo lo demás ha devenido en una pura ruina. La piqueta histórica ha trabajado a destajo estas últimas semanas: ni el Rey paró el golpe ni el PCE renunció a la República. Para colmo, los hagiógrafos de Zapatero se han lanzado sin rubor alguno a equipararle con Adolfo Suárez ahora que el expresiCARMEN dente no está en condiMARTÍNEZ CASTRO ciones de defender su honor ante tamaña afrenta. Nos están dejando la Transición hecha unos zorros pero el PP sigue ahí, empecinado en su defensa del centrismo, como si nada de esto estuviera ocurriendo. Suárez se inventó la UCD para tapar las vergüenzas franquistas de aquella generación de políticos que trajo la democracia a España. Venían de una dictadura y ciertamente resultaban poco presentables aunque su labor fue de una generosidad ejemplar. Pero el PP de hoy no viene del franquismo, sino de catorce años de paciente oposición y de otros ocho de gobierno eficaz e impecablemente democrático: no mataron, no robaron, crearon empleo, sanearon las cuentas e incluso fueron capaces de llegar a acuerdos con la oposición. El mito político del centro no pasa de ser un tópico de sociólogos y opinadores vagos, un recurso manido pero poco científico porque los hechos se empeñan en demostrar que las elecciones no se ganan desde el centro sino desde la movilización del propio electorado. Zapatero no ganó por su centrismo, llevaba meses de manifestación en manifestación; algunas de estas protestas incluso llegaron a parecernos multitudinarias porque no teníamos la suerte de conocer entonces el prodigioso sistema Méndez de cálculo de manifestantes. Llegó a La Moncloa por la movilización extrema y gobierna con el único objetivo de mantener viva esa tensión que le reportó 11 millones de votos. El centro no existe, existe el poder y esa no es materia de sociólogos sino de políticos. El poder no sólo puede cambiar leyes a golpe de decreto, también pretende transformar la sociedad como ha hecho el nacionalismo en Cataluña. Zapatero habrá leído poco pero ha acreditado un implacable sentido del poder. Se ha metido hasta la cintura en el fango de la OPA porque no se puede permitir una derrota de semejante calibre; por eso Montilla todavía es ministro y toquetea decretos sin escrúpulos y a su antojo. Pero las sirenas trasnochadas de siempre animan a Rajoy a seguir peinando sin crispación las canas del centrismo. ¿Cuántas convenciones tendrán que organizar estos centristas melancólicos para reconocerse al fin como un gran partido liberal- conservador? En el Congreso hay tiempo incluso para el futbolín, como demostraron Rajoy y Aguirre ERNESTO AGUDO Los asistentes a la cita de los populares se vieron sorprendidos por una puesta en escena digna de un concurso televisivo, cuando apareció Miguel Ángel Tobías, quien, como en una terapia de grupo, confesó: Soy presentador de televisión y soy del PP Mira quién habla LUIS AYLLÓN MADRID. La megafonía acababa de arrojar sobre la sala una música a todo volumen como de Piratas del Caribe y, aunque yo sabía que iba a una Convención del PP, por un momento pensé que, aprovechando que no estaba Álvarez Cascos, iba a salir Gemma Ruiz Cuadrado a bailar. Pero no salió, porque aquello no era Mira quien baila sino Mira quien habla No hubo bailes, pero sí presentaciones de los oradores en un depurado estilo televisivo. Y se encargó de ello un profesional de los platós, alquien que hizo así su aparición ante la sorpresa de casi todos: Hola, me llamó Miguel Ángel Tobias, soy presentador de televisión y soy del PP Toma ya, como si fuera una terapia de grupo: Hola, soy Fulano de tal, soy camionero y soy alcohólico Tobías, que empezó en lo de la tele en producciones de José Luis Moreno y hoy trabaja en Canal Nou, se metió al público en el bolsillo recordando cómo se hizo del PP, un partido de gente normal A Tobías no le hace falta abuela y además es de Baracaldo, o sea casi del mismo Bilbao. Por si eso fuera poco, coincidía sudando en el mismo gimnasio con José María Aznar cuando éste todavía suspiraba por La Moncloa. Con los años, en un acto del PP, Aznar, incluso le sonrió, con una sonrisa muy distinta de la de Zapatero que, según Tobías es la más cara del país. A Manuel Fraga, sentado junto a Mariano Rajoy y a Aznar, las frases del presentador le hacían aplau- dir dándose cachetadas en la pierna. Fraga se encontraba ayer en plena forma y, cuando le llegó su turno, después de Alberto Ruiz- Gallardón y de Esperanza Aguirre le faltó tiempo para elogiar a la presidenta madrileña de quien dijo que salió del reciente accidente de helicóptero como si saliera de la peluquería y que podría ser no ya una de esas generales que dice Bono, sino capitan general y sin cuotas. También se acordó del Ejecutivo del PSOE a quien llamó gobierno pesadilla y de los insultos a Rajoy lanzados por su paisano Pepe Blanco, a quien llamó el señor Blanquillo Tras don Manuel, le tocó el turno a mister Aznar que, según dijo, dedica ahora su tiempo a dar confe- rencias, sobre todo en inglés, y que sigue manteniendo su abundante pelo negro. A pesar de las maledicencias sus próximos aseguran que Aznar no se lo tiñe. Y desde luego, si se lo tiñe, el Just for men se le acaba al llegar al bigote. Ayer a Rajoy, que actuará el domingo en la sesión de clausura, le tocó escuchar y dar abrazos, pero tuvo tiempo para jugar una partida de futbolín con Esperanza Aguirre en el stand del PP de Madrid, simulando el derby que hoy disputarán el Real y el Atleti. Al final, la realista Aguirre y el atlético Rajoy empataron a uno. A pesar de todo, al dirigente popular sus fieles le corearon ayer como si hubiera triunfado: Oa, oa, oa, Mariano a la Moncloa El presentador Miguel Ángel Tobías inauguró el acto JAIME GARCÍA