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46 Madrid VIERNES 3 3 2006 ABC Como todos los años, decenas de miles de fieles se agolpan ante la basílica de Jesús de Medinaceli en la víspera del primer viernes de marzo. Su objetivo, besar los pies de la imagen... y formular su deseo Una noche al pie de Medinaceli TEXTO: JESÚS BASTANTE FOTO: FRANCISCO SECO MADRID. Hemos quedado en la fila del Cristo de Medinaceli. De eso hace más de media hora, y ya ve, no hay manera de encontrarse Mal asunto este de fijar una cita en esta zona de Madrid un jueves por la noche, víspera de fiesta, de la fiesta del Jesús de Medinaceli. La calle del Jesús, Fúcar, Atocha y Paseo del Prado se encuentran absolutamente repletas de fieles (los frailes capuchinos, que gestionan la basílica de Medinaceli, hablan de más de 300.000 personas) que rodean hasta en tres hileras los alrededores de la iglesia donde se venera la imagen más famosa de Madrid y una de las más conocidas de España. Tras una más que prudente espera, y después de comprobar que los móviles no terminan de funcionar como debieran, los jóvenes deciden esperar a su amigo en una de las típicas tascas de Huertas. Desde sus cristaleras, los parroquianos observan con una mezcla de admiración y extrañeza cómo miles de personas permanecen quietas, esperando a la apertura de las puertas de la iglesia para poder ver al Cristo de Medinaceli. Pocos metros más adelante, los turistas extranjeros que se alojan en el Palace no paran de preguntar qué sucede, por qué está ahí esta gente Uno de los botones del hotel se esfuerza en explicarles el significado de esta noche, víspera de la fiesta del Cristo, contándoles los milagros atribuidos a la famosa imagen y relatando la visita que este mediodía hará, como todos los años, un representante de la Familia Real. Seis días de espera El frío que preside la noche madrileña no ha impedido a muchos pasar la noche anterior- -los primeros aseguran llevar seis días allí- -velando su puesto en la fila para ser los primeros en penetrar en la basílica y alcanzar a besar el pie del Cristo de Medinaceli. Algunos han sido más listos, y han decidido realizar turnos de espera. Otros vinieron suficientemente preparados a la capital de España, procedentes de Extremadura, Andalucía y Castilla- La Mancha, y ataviados con sus correspondientes mantas, sillas y sus termos con café y caldo. Mendigos y gitanas hacen su particular agosto pidiendo limosnas, regalando ramitas de olivo o vendiendo estampas de Nuestro Pa- Una mujer ofrecía anoche una bandeja de bollos en la cola para acceder a la basílica de Jesús de Medinaceli dre Jesús de Medinaceli. No obstante, la riada de fieles no es la de otros años: No se le ha hecho mucha publicidad, pero da igual constata Carmen, una señora que supera los sesenta y que viene todos los años a saludar al Cristo y pedirle un favor Los que están son plenamente conscientes de la devoción que sienten hacia la imagen de Jesús de Medinaceli. Un fervor que se contagia a los viandantes, e incluso a las tres dotaciones del Samur que pasarán allí toda la noche. Es impresionante la capacidad de estas personas, la mayor parte de ellos mayores, que pasan frío y hambre para ver al Cristo se sorprende Javier, un joven voluntario para el que esta noche será especial. Cuenta la tradición que, todos los primeros viernes de mes, al llegar a los pies del Cristo, el devoto puede pedir a Jesús de Medinaceli, de los que la imagen concederá uno. La mayor parte de FRANCISCO SECO los peregrinos solicita cuestiones relacionadas con la salud, el trabajo o el amor, aunque no faltan quienes piden por la paz del mundo, el fin del terrorismo y la unidad de España como Roberto, un provecto anciano para el que Jesús hace milagros, y cómo no va a defender a nuestro país Pocos minutos antes de la medianoche, los frailes capuchinos abren las puertas de la basílica. A esa hora, la larga hilera de fieles da varias vueltas