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34 Internacional VIERNES 3 3 2006 ABC La UE protesta por la ola de detenciones de opositores políticos en Bielorrusia Milinkevich, líder de la oposición, reúne en Minsk a dos mil manifestantes ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, ha lanzado una campaña de detenciones contra opositores políticos digna de sus predecesores estalinistas en la desaparecida URSS, a menos de tres semanas de las elecciones presidenciales. El único país del vecindario de la Unión Euro- Alexander Lukashenko AFP pea al que le son aplicadas sanciones diplomáticas estrictas por la ausencia de pasos en dirección a la democracia ha dado una clara señal de que no son previsibles cambios pacíficos, al menos por ahora. La comisaria de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero- Waldner, que se encontraba de viaje oficial en la vecina Ucrania, emitió una declaración diciendo que la Comisión está profundamente preocupada por las violaciones de los derechos políticos de los candidatos, en un claro mensaje en contra de las prácticas antidemocráticas por parte de las autoridades bielorrusas. Continuaremos supervisando estrechamente el proceso electoral dice el comunicado antes de advertir de que como fue aprobado en el Consejo Europeo de enero, la UE está dispuesta a tomar las medidas restrictivas adecuadas contra las personas responsables en caso de que las elecciones no se desarrollasen de manera apropiada Lukashenko y los principales dirigentes del país están en una lista legra y no se les concede visado para entrar en Europa. El mensaje de Ferrero pedía la liberación de Alexander Kozulin, uno de los dirigentes opositores más populares, líder del partido socialdemócrata (pro ruso) Gramada, que fue detenido de manera violenta cuando pretendía participar en una asamblea convocada por el régimen. La Policía arrestó hasta a su abogado defensor, aunque a media tarde todos fueron puestos en libertad. El KGB, en plena forma Bielorrusia es la única de las antiguas repúblicas soviéticas que mantiene con todas sus letras las siglas KGB para denominar a sus servicios secretos, y por lo que se ve Lukashenko conserva los reflejos de los dirigentes de la desaparecida URSS para tratar estos asuntos. La televisión bielorrusa informó simplemente de que se trataba de una operación para desmantelar un intento de golpe de Estado, y los observadores consideran que el dictador ha intentado reaccionar con antelación, teniendo en cuenta que es prácticamente seguro que las elecciones no serán consideradas democráticas. La oposición, con el apoyo de la UE y de Estados Unidos, quisiera convertir la votación del 19 de marzo en una reedición de la revolución naranja que tuvo lugar en Ucrania, aunque en este caso los jóvenes han elegido el color de los pantalones vaqueros para identificar a los movimientos democráticos. Ayer, el principal dirigente de la oposición, Alexander Milinkevich, logró convocar a más de dos mil personas en la plaza de la Libertad de Minsk, donde fueron contenidas por las fuerzas antidisturbios de la Policía. Algunos países de la UE, especialmente Polonia y Lituania, los vecinos de Bielorrusia, acentúan la presión política de la Unión contra Lukashenko, algo que se ha traducido ya, entre otras cosas, en el comienzo de emisiones regulares de radio y televisión, financiadas por Bruselas, desde el pasado día 26 de febrero y destinadas a informar a la sociedad bielorrusa sin las trabas de la censura oficial.