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26 VIERNES 3 3 2006 ABC Internacional Bush alcanza un histórico acuerdo de cooperación nuclear civil con la India Atentado contra el consulado de EE. UU. en Karachi en vísperas de la visita a Pakistán un referente para Irán, aunque la oposición asegura que sólo se busca un contrapeso al poder chino, a costa de enviar un mensaje erróneo a Teherán ABC NUEVA DELHI. El presidente norteamericano, George W. Bush, anunció ayer un acuerdo de cooperación nuclear con la India que calificó de histórico y del que dijo que contribuirá a abaratar los precios del combustible. Según el tratado anunciado junto a Manmohan Singh, primer ministro de la India, este país clasificará como instalaciones civiles 14 de sus 22 reactores nucleares, que podrán ser inspeccionados por el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) Los otros ocho serán de uso militar y no podrán ser inspeccionados. La India asimismo tendrá derecho a desarrollar nuevos reactores para un exclusivo uso militar. Una vez suscrito el acuerdo, la India b El tratado será podrá comprar a Estados Unidos y a otros países combustible nuclear y componentes para la construcción de los reactores de uso civil. Igualmente podría acceder a algunos aspectos de la tecnología atómica norteamericana. Un cambio, en efecto, histórico por parte de Estados Unidos, que en 1998 impuso sanciones económicas a la India después de que ésta llevase a cabo nuevos ensayos nucleares. Tras el anuncio, Bush reafirmó su intención de visitar Pakistán, pese a un atentado suicida en las inmediaciones del consulado de Estados Unidos en Karachi en el que murieron cinco personas, entre ellas un diplomático estadounidense. Los terroristas y asesinos no me impedirán ir a Pakistán. Ese viaje es muy importante declaró. Bush tiene la intención de entrevistarse con el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, a quien pedirá que se comprometa a aportar mayores recursos para capturar a Bin Laden y a su lugarteniente Ayman al- Zawahri. Pero de su gira asiática, el resultado más espectacular es el acuerdo nu- George Bush brindaba ayer con el presidente indio, Abdul Kalam (a la derecha) clear alcanzado con la India, potencia atómica desde 1998 que no ha firmado el Tratado de no Proliferación Nuclear (TNP) Un acuerdo que culmina el reciente acercamiento entre ambos países y que pone las bases para una nueva asociación estratégica en Asia. El desarrollo de la energía nuclear civil es crucial para la India, que importa un 70 por ciento del petróleo que consume y cuyas necesidades energéticas aumentan a gran velocidad para mantener un crecimiento que ronda el 8 por ciento anual. De ahí que Bush insistiera en que el acuerdo permitirá aliviar las presiones sobre la demanda y los precios del combustible. El compromiso alcanzado con la India se convierte en un referente en el contencioso existente con Irán, ya que subraya cómo cambian las relaciones si hay cooperación y buen entendimiento. Pero el acuerdo fue también duramente criticado por la oposición- -demócrata y de ciertos sectores republicanos- que afirma que el tratado dará nuevos argumentos para que Teherán siga adelante con sus planes nucleares, y que señalan que EE. UU. sólo está utilizando a la India como contrapeso del creciente poder económico y político de China. Es un histórico fracaso nuclear que pone en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos afirmó el demócrata Ed Markey. LA BALANZA DE PODER SANJAY PETERS. Profesor del departamento de Economía de ESADE a decisión de Bush de ir a la India está enfocada a recuperar el papel de EE. UU. como la potencia más influyente del mundo y, a su vez, a protegerse de aquellos que quieren subirse al trono, como China o la UE. Bush es astuto, su viaje ha sido muy bien calculado y está completamente en línea con las recientes relaciones entre la India y EE. UU. Las últimas apuestas estadounidenses por la India se produjeron cuando Clinton visitó este país en abril de 2000 y con el reconocimiento un año más tarde, por parte de Bush, de que la India es una potencia mundial. En los últimos doce meses, tanto la secretaria de Estado, Condoleeza Rice, como el secretario del Tesoro, John Snow, han puesto sus pies en Nueva Delhi con el objetivo de allanar el camino a Bush y de que éste pudiera firmar un acuerdo de intenciones con el primer ministro indio, L Manmohan Singh. Washington ve a Europa como un centro de poder en decadencia y con esta visita quiere resaltar la creciente influencia de la India en el nuevo orden mundial. En el último medio siglo, las relaciones bilaterales han pasado por varias fases. Tras conseguir la independencia de Gran Bretaña en 1947, la India fue vista como un experimento inusual en democracia por parte de Estados Unidos. No obstante, también acaparó la atención de los Gobiernos de Moscú y Pekín, que vieron en la India un modelo alternativo al que marcó EE. UU. en Europa Occidental. Desde el punto de vista geoestratégico, la India también fue vista como un aliado extremadamente valioso para Washington en su batalla por prevenir la expansión del comunismo por Asia. De esta forma, fue premiada con ayuda exterior por Kennedy cuando la India y China se enzarza- ron en una guerra de fronteras en 1962. Diez años después, y tras la ruptura de relaciones entre los comunistas chinos y la Unión Soviética, Nixon apostó por acercase a China en detrimento de la India; y la inclinación de Nixon y Kissinger por Pakistán llevó a la India a acercarse a Moscú. La preferencia de EE. UU. por China, frente a una India proteccionista, fue aún mayor en 1978 después de las reformas económicas de Deng Xiao Ping. Aunque luego Tiananmen enfrió esas relaciones. Acabada la Guerra Fría, Washington pensó que elegir entre China o la India como aliado en la región ya no era relevante. La globalización y los notables cambios acontecidos en el mundo en las dos últimas décadas han forzado a las potencias a volver al tablero de las alianzas. EE. UU. no puede permitirse establecer sanciones económicas a China. Sin embargo, sí puede inclinar la balanza de poder en Asia alineándose de nuevo con un gigante económico emergente como la India. Si a Bush le sale bien la jugada, su país tiene casi asegurada la continuidad como gran potencia mundial. Los tiempos cambian Bush rechazó esas críticas e insistió: Lo que prueba este acuerdo es que los tiempos cambian, y que nosotros tenemos que constatar esa realidad... No podemos aferrarnos al pasado Sus asesores insistieron asimismo en que la India ya ha desarrollado su programa nuclear militar, al que no está dispuesta a renunciar, y que la opción que se planteaba era la de si mantener o no el aislamiento de esta nueva potencia. Pakistán, el tradicional enemigo