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14 Nacional CONVENCIÓN NACIONAL DEL PP LOS OTROS PROTAGONISTAS VIERNES 3 3 2006 ABC La Convención del Partido Popular servirá también para decantar las opciones de futuro de dirigentes en alza. Vuelve por sus fueros Alberto Ruiz- Gallardón y emergen con fuerza Alberto Núñez Feijóo y Francisco Camps. Sin olvidar la férrea posición de Esperanza Aguirre Ases en la manga POR BLANCA TORQUEMADA MADRID. Un liderazgo después de una derrota electoral traumática sí puede ser- -y lo es en el caso de Mariano Rajoy- -sólido. El PP ha solventado con nota la prueba de fuego de la cohesión, pero a partir de marzo de 2004 quedó inevitablemente sujeto a la fragilidad de lo que supondría un posible desgaste electoral añadido en las elecciones municipales y autonómicas de 2007, consideradas como ilustrativas (casi demostrativas) de hasta qué punto la continuidad representada por tres ex ministros de José María Aznar (el propio Rajoy, Ángel Acebes y Eduardo Zaplana) coloca al partido en una posición óptima para afrontar los comicios generales de 2008. Nadie quiere hablar de recambios (entre otras cosas porque la ejecutoria del líder y del secretario general están siendo consistentes y cuentan con un refrendo amplio) pero la progresiva consolidación de otros nombres es un hecho. La mejora de expectativas del Partido Popular en todas las encuestas (que arrojan hoy un empate técnico entre PP y PSOE, cuando no ligera ventaja de los de la calle Génova) se ve matizada por el aprobado de los ciudadanos a Rodríguez Zapatero, baza que otorga a los socialistas amplio margen de recuperación. Si los numerosos frentes abiertos desde Moncloa se van cerrando con relativo o aparente éxito (en el caso de que llegue la tregua de ETA o se logre enjaretar un Estatuto de Cataluña de hechuras más o menos constitucionales) las opciones de los de Rajoy quedarán más limitadas, lo que podría forzar revulsivos internos que no entran hoy en el debate pero sí en consideraciones sotto voce En ese contexto, el empuje de algunos bastiones institucionales no pasa inadvertido. La férrea gestión de la presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre, embarcada en un correoso tête a tête con el Gobierno de la Nación, refleja una alternativa a escala que algunos toman como referencia. Así que nadie la pierde de vista. Otros atienden de refilón a voces críticas como la de Josep Piqué, aparentemente mermado por los problemas de imagen del PP en Cataluña y por su escasa representatividad en el Parlament, pero a quien se considera capaz de rehacerse con mensajes como el que lanzó ayer mejor Gas Natural que E. ON entendibles para su electorado potencial. Si logra desarticular la falacia (tan extendida) del anticatalanismo del PP puede ser una baza de futuro, en la eventual necesidad de un acercamiento a CiU. Alberto Ruiz- Gallardón Alcalde de Madrid Gastado, pero con lustre Aun notablemente gastado, conserva el lustre, como los zapatos ingleses que son su debilidad. A Alberto Ruiz- Gallardón (Madrid, 1958) sólo le enerva a estas alturas cualquier mención crítica a la multiplicación exponencial de las obras en Madrid, donde tunela a destajo y destripa los terrones de la paciencia de los ciudadanos con promesas aparentemente solventes pero demasiado reñidas con un día a día hostil. Pese a ello, el alcalde de la capital se mantiene a salvo, en su hornacina de progresía y en un cargo que, si en un principio pareció una dosis de cicuta política malévolamente administrada por Aznar, tras el desastre del 14 de marzo se convirtió en uno de los refugios institucionales más envidiados por muchos de sus correligionarios, relegados a postulantes en la oposición. La certeza de que la mayoría absoluta del PP en la ciudad de Madrid está consolidada y de que la visión del votante madrileño trasciende la incomodidad de la zanja no es extensible a otros predios populares, y eso le beneficia. Vuelve así por sus fueros, avalado por lo que a él le gusta llamar la ciencia demoscópica (o sea, las encuestas) en las que ha llegado a aparecer como el político más valorado de España. Recuperado de la contundente derrota que le infligió Esperanza Aguirre cuando intentó controlar el PP madri- Núñez- Feijóo ha amortiguado el revés de la pérdida del poder en Galicia EFE leño, su presumida capacidad de arañar los votos que no le son propios (del centro- izquierda) le mantienen vivo en las eternas especulaciones sobre su trasvase a la política nacional. En esa dirección se interpreta la docilidad de partido en la que persevera últimamente, alejado de los resabios díscolos de otros tiempos. Se dice en los mentideros próximos al alcalde que quiere, con el refrendo de su previsible mayoría absoluta en 2007, ocupar un lugar preferente (todo apunta al número 2) en las listas de los comicios generales de 2008 para optar a formar parte de un hipotético Gobierno del PP. Los cargos de alcalde y diputado nacional son compatibles, en primera instancia. El lastre de los malogrados Juegos Olímpicos lo ha aligerado con habilidad dialéctica, mientras su posición visible y a la vez discreta en esta Convención (donde intervendrá en el acto inaugural y en la reunión de alcaldes) revelan que sigue apostando a la grande, pero ahora sin órdagos. Alberto Núñez Feijóo Presidente del PP de Galicia Un cascabel al BNG Quen son Quién soy es uno de los enunciados de la página web de Alberto Núñez- Feijóo, de la que sólo existe (rémora en vías de solución) versión en gallego. La singular habilidad con la que el del birrete ha conseguido desterrar inercias enquistadas desde hace décadas en el PP de Galicia (los feudos provinciales de la boina han caído de una forma mucho menos traumática de lo que presumían los más conspicuos analistas) han amortiguado el revés de la pérdida del Gobierno de la Xunta después de 16 años. Camps ha salido reforzado de la pugna interna con el zaplanismo EDUARDO MANZANA