Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 2 3 2006 Madrid 41 Tres encapuchados roban a punta de pistola una saca con 80.000 euros de una sucursal del Santander Los atracadores colocaron una falsa bomba en la puerta de la entidad, en Conde de Peñalver b La Policía sospecha que una banda de suramericanos está detrás del asalto; el pasado mayo, se produjo un palo similar en la calle de Cartagena M. D. GARCÍA C. HIDALGO MADRID. El corazón del barrio de Salamanca se estremeció ayer con un nuevo atraco en una de sus sucursales bancarias. Los delincuentes no tuvieron escrúpulos en encañonar a clientes y empleados del Banco de Santander en plena hora punta y con las arterias del distrito repletas de viandantes. Aún así, lograron huir. La entidad crediticia llevaba poco tiempo abierta. Apenas eran las nueve de la mañana cuando tres hombres encapuchados quebraron la tranquila rutina. Entraron en el banco, situado en el número 46 de la calle del Conde de Peñalver, esquina con Ortega y Gasset, empuñando dos pistolas y un spray de defensa. Al tratarse de los primeros momentos desde la apertura del establecimiento, acababan de llegar a la oficina varias sacas con dinero en efectivo. Dos de los delincuentes, que tenían muy estudiada su acción, encañonaron al director de la sucursal. Le apuntaron y le exigieron que abriera la caja fuerte. Tras reducirle, le pidieron la clave de apertura. Mientras, el tercer integrante de la banda amenazaba a los clientes para que se mantuvieran quietos. No pudieron abrir la caja central. Pero se llevaron una de las sacas, con 80.000 euros. No tocaron las cajas de seguridad, que se encuentran en el sótano del local. Ni siquiera robaron a los clientes. Quisieron hacer algo rápido y efectivo. Y lo consiguieron. En cuanto a la vigilante de seguridad del banco, le arrebataron el arma para que no pudiera actuar, e intentaron eludir las cámaras. A las 9.59 horas, la Policía recibía el aviso de lo que acababa de ocurrir. Eran los propios trabajadores de la sucursal quienes dieron la voz de alarma, aún desde el interior del local y con el miedo metido en el cuerpo. El relato de los clientes Todo ha sido muy rápido relataba uno de los pocos clientes que se encontraban en la entidad. Oí a alguien caerse y un fuerte golpe, y, de repente, había varios hombres en el banco con pistolas, amenazándonos a gritos. Uno se quedó en la puerta y los otros saltaron sobre el mostrador afirmó a ABC. Afortunadamente, no hubo heridos. Las fuentes consultadas indicaron que las principales sospechas recaen sobre un grupo organizado de suramericanos. Se investiga si el atraco de ayer tiene algo que ver con el que se cometió, de manera similar, el pasado 10 de mayo en una sucursal del BBVA en la ca- Agentes de la Policía, ante la sucursal que fue asaltada ayer lle de Cartagena, también en el distrito de Salamanca. En aquella ocasión, al igual que ocurrió ayer, los asaltantes, antes de huir, colocaron una bomba falsa en la puerta del local, para evitar MIGUEL DOMINGO que las víctimas dieran la voz de alarma y, además, ralentizar el trabajo policial. Presencia de los Tedax Ayer no fue un insecticida que simulaba ser una granada, como ocurrió en la calle de Cartagena, pero sí una maraña de cables sobre una caja negra con un piloto intermitente, todo ello adherido a la puerta con unas ventosas. Esto obligó a que se requiriera la presencia de los artificieros del Tedax. También acudieron agentes de la Policía Nacional y de la Municipal, que acordonaron la zona como medida preventiva, ante la mirada atónita de los muchos viandantes que pasaban por la zona a esa hora de la mañana. El Grupo XII de la Brigada Judicial ha tomado las riendas de la investigación. Decenas de viajeros del nuevo Barajas presentan reclamaciones por retrasos ABC MADRID. Decenas de pasajeros reclamaron ayer ante las oficinas de Iberia del aeropuerto de Barajas tras perder diferentes vuelos de conexión debido a los retrasos que se registraron a lo largo de toda la mañana, informa Efe. Las oficinas de atención al cliente de Iberia congregaron a los damnifica- dos, que habían perdido los vuelos que tenían previsto tomar en la T- 4, en la mayoría de los casos, debido a retrasos en llegadas. En total, diez vuelos presentaban demoras de entre 30 minutos y cuatro horas. Otros viajeros se quejaban porque en su avión no cabían todos, y les ofrecieron viajar en otras categorías.