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40 Madrid JUEVES 2 3 2006 ABC SE DICE SE COMENTA EL DESLIZ DE LA MINISTRA La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, declara en una reciente entrevista que para acometer la reforma de 1.500 kilómetros de las autovías de primera generación, ha dividido los trabajos en tramos y ha pedido la exención de la declaración de impacto medioambiental para acortar plazos. Justo lo mismo que hizo el alcalde Ruiz- Gallardón en su M- 30, y que tanto han criticado y critican los compañeros socialistas de la ministra en la Casa de la Villa. Pura coherencia intelectual. MADRID AL DÍA MULTAS Y PARQUÍMETROS Es uno de tantos dimes y diretes que inundan la Villa y Corte, un chascarrillo de los que van y vienen a diario, alentado con ánimos poco claros. En plena polémica por la extensión de los parquímetros, se cuenta que las multas han llegado al propio domicilio de Esperanza Aguirre, como les ocurre a tantos ciudadanos fritos por el SER. ¿La supuesta explicación? El hijo de la presidenta le pide el coche prestado con frecuencia. Hay quien intenta sacar punta a la historieta. pero ni en Ayuntamiento ni en Comunidad están al tanto. CÁLCULOS IGNACIO RUIZ QUINTANO LA OPINIÓN DEL LECTOR Pueden dirigir sus cartas a esta sección: Correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Fax: 917 424 104. Correo electrónico: madrid abc. es SER sí, pero bien En el barrio de La Estrella estamos, en general y a diferencia de otras zonas, satisfechos con la implantación del SER. Incluso a pesar de que el asunto supone un nuevo impuesto sobre nuestros castigados bolsillos. Pero la verdad es que estaríamos aún más satisfechos si los responsables de esa implantación hubieran pensado un poco antes de aplicarla. Todo el ramal inferior de la calle de Juan Esplandiú, en la que únicamente hay viviendas residenciales, se ha pintado por completo de azul impidiendo a los residentes estacionar en la puerta de su casa y obligándoles a desplazarse a otras calles que se supone estarán invadidas por otros residentes. ¿Para quiénes están destinadas esas plazas realmente? Y sin embargo, la parte alta de la calle, donde sólo hay oficinas y comercios, se ha pintado de verde. La regulación del aparcamiento es una bue- que no tenemos coche, por lo que debemos coger taxi o esperar a que abra el Metro. La iniciativa de utilizar búhos nocturnos, que realicen el mismo recorrido que las líneas del suburbano me parece muy acertada, aunque espero que, en la práctica, no haya problemas como la falta de autobuses, las frecuencias de paso, etc. A pesar de todo, habrá que esperar a que, definitivamente, el Metro abra las 24 horas. Victor Manuel Cabañeros Adiós a la movida DANIEL G. LÓPEZ Carnaval en la capital. Otro año más, han pasado las fiestas de Carnaval sin más pena que gloria. No somos una ciudad con tradición en este evento, pero como capital, las autoridades deberían fomentar más una fiesta tan internacional. Aitor Collazo na filosofía, pero sus ejecutores deberían pensar menos en los aspectos recaudatorios y más en el bienestar de los sufridos ciudadanos. Carlos Rodríguez Búhos nocturnos Ya era hora de que se propusiera alguna solución para los miles de jóvenes que salimos cada fin de semana y La semana pasada invité a unos amigos a Madrid, para que disfrutaran unos días de la ciudad. Sin embargo, cuál fue nuestra sorpresa cuando salimos un miércoles por la calle de Huertas y apenas había gente. Es una pena que Madrid, una ciudad donde la movida ha estado tanto tiempo presente, se pierda ahora por las costumbres europeas. Carlos Salcino DIMES Y DIRETES EL SÍNDROME DE ULISES D espués de la victoria las pesadumbres que tienen de los griegos en Trolos inmigrantes en los países de destino. Para definir su soya, Ulises quiso volver ledad, sus angustias, sus difia Ítaca donde le esperaba Penélope. Pero tardó 10 años vacultades materiales, sus progando por las costas del Mediblemas de expresión, su haciterráneo. Por el país de los cínamiento, su guetización, RAFAEL cuando no su discriminación, clopes, de Eolo, de Circe o de PUYOL su rechazo y su persecución si Calipso. Sólo después de mil aventuras que fueron frecarecen de papeles. Santiago cuentes desventuras, Ulises Gamboa, el escritor colombiaregresó por fin a su patria. Ulises vino, ha plasmado en una excelente novió la Odisea de su extrañamiento, vela la vida desesperada de esos inmigrantes en el París actual. Pero largo tiempo lejos de Ítaca. Fue el viajero errante, que resistió el canto bien podríamos escribir una segunde las sirenas con fortaleza y que loda novela para nuestro Madrid dongró engañar a Polifemo con astucia. de mucha gente, blancos, negros o Hoy utilizamos la expresión el amarillos afectados por el síndrome síndrome de Ulises para aludir a de Ulises, se enfrentan, como en el otro Ulises, el de Joyce en Dublín, a la azarosa aventura de la vida cotidiana. No se pueden defender las conductas delictivas de ciertos inmigrantes que aspiran a vivir permanentemente entre nosotros. Hay que perseguirlas y erradicarlas en beneficio de la propia inmigración. Pero si queremos evitar la conflictividad que sufrió Paris hace algunos meses, protagonizada por las segundas y terceras generaciones de inmigrantes, es necesaria una Acción más decidida y generosa para aliviar los síntomas del síndrome y hacer que esa vida de desarraigo y penurias sea mejor. Y habría que diseñar políticas más imaginativas para los que en el futuro deseen volver, como Ulises, a sus Ítacas natales. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid l objetivo gubernamental era que se discutiera de números, no de víctimas, y en ésas estamos. Bien. En el África occidental había una comarca donde nadie sabía contar más que hasta cinco, y cuando por excepción lograba allí alguien contar hasta seis o siete, los ancianos de la tribu le ofrecían una chistera desfondada, que se encontraron un día en una playa, le colocaban un enorme paraguas en la mano, lo sentaban en un tronco y lo proclamaban rey. Esta historia, que tanta gracia hacía a Julio Camba, servirá para llevar la tranquilidad al Gobierno de la Puerta del Sol: en Madrid, la tribu zapateril no quiere un rey, sino un delegado, cuya única misión sea contar los manifestantes de la oposición, porque Madrid es el manifestódromo de España, donde los manifestantes acostumbran manifestarse contra el Gobierno de turno. ¡Qué cantidad de agua! dice un paleto al ver el mar por vez primera. Es muy hermosísimo, pero demasiado igual... contesta su compañero. ¡Cualquiera calcula las fanegas que tiene! insiste el primero. ¿Cuántas fanegas tenía la manifestación del sábado en Madrid? Cuando se trata de manifestaciones, hay periódicos de progreso con dos varas de medir, y publican un croquis gordo, si la manifestación es de índole progresista, pero si la manifestación es de índole reaccionaria el croquis que publican se encoge hasta la mitad. Y así se va escribiendo la historia. Ahora hemos sabido que el golpe del 23- F lo pararon los partidos y los sindicatos subiéndose, como Yeltsin, a los tanques, y que a la manifestación del Día Después asistieron, sólo en Madrid, y en el tramo entre Neptuno y las Cortes, no menos de cuatro o cinco millones de personas. ¿Que cuántas fanegas tenía la manifestación del sábado en Madrid? El delegado, al contarlas, no pasó de cinco, cifra que se nos hace pequeña. ¿Pero qué le vamos a hacer nosotros? Al parecer, discutir un informe policial vuelve a ser delito, y cualquiera se expone a que le caiga encima el peso de la ley, que pesa como una escultura de Manolo Valdés. Quite, quite. ¿Cien mil? Cien mil. Los mismos, curiosamente, que cuando iban por la calle un tío con un grajo muerto y su disecador gritando Nunca mais! E