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ABC JUEVES 2 3 2006 25 Gabriel García Márquez irrumpe en la campaña electoral de Colombia apoyando al opositor Partido Liberal El Estado mexicano cometió delitos de lesa humanidad en su guerra sucia contra la insurgencia entre 1964 y 1982 Segundo país en la lista de preferencias de los inversores, cuarta economía mundial en términos absolutos, la India es el otro gigante asiático que despierta ¿Tenemos que echarnos a temblar? FERNANDO PASTRANO MADRID. Cuando China se despierte, el mundo temblará según una manida frase atribuida a Napoleón pero que en realidad es del Conde de Chateaubriand, ilustre viajero francés de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Pues bien, China ya se ha despertado, y la India, otro gigante dormido de Asia empieza a desentumecerse de un sueño de siglos. ¿Tenemos que echarnos a temblar? El mundo económico así lo ha hecho y a la zaga le anda el mundo político. Parece generalmente admitido que el éxito del desarrollo chino se basa en la libertad de mercado, el orden social y la avalancha de inversiones extranjeras favorecidas por una mano de obra barata. Todos estos factores también se dan en la India. En 2004 la India ocupaba el tercer puesto en la lista de países favoritos de los inversionistas internacionales. En la del año pasado, ascendía al segundo, sobrepasando a los Estados Unidos. China sigue encabezando el ranking un año más, pero su supremacía puede estar en peligro, porque además de todas esas circunstancias favorables, la India cuenta con un importante número de técnicos sobradamente preparados, pero que también hablan todos ellos un correcto inglés; disfruta de una democracia experimentada; acoge a una creciente y activa clase media; y dispone de grandes empresas con el rodaje ya hecho. Como no podía ser menos, la India es un país de superlativos y el principal de todos ellos es su población, que la sitúa como el segundo Estado más poblado de la tierra (de nuevo detrás de China) Coloso demográfico Superficie. La India tiene una extensión de 3.287.590 km cuadrados (más de seis veces la de España) Población: 1.027 millones de habitantes en 2001 Capital: Nueva Delhi, habitada por más de 10 millones de personas Lenguas: Inglés y otras 17 oficiales, 4.000 no oficiales Religión: Hinduismo (82 Islam (11 Cristianismo (3 Budismo (1 Esperanza de vida: 63 años (2000) Analfabetismo: 44 (2000) Forma de gobierno. República federal con un presidente de la Unión. Economía. El PIB es de 467.600 millones de dólares (2000) y el PIB per cápita, 467 dólares. Inflación del 4 (2000) Sólo un 0,9 de la población paga impuestos (1996) Foto de Bush pisoteada en una manifestación en la ciudad india de Hyderabad 2030 con 1.400 millones de habitantes oficiales (que podrían ser 1.600 millones reales) la imparable natalidad de la India, a un ritmo de 15 millones de nacimientos al año, hará que este país sea el más poblado del planeta antes de finalizar la primera mitad del presente siglo. REUTERS Cuarta economía mundial Volviendo al presente, la India aparece en el décimo lugar en la lista de países más industrializados, seguramente gracias a su hegemonía en el campo del software informático y sus programas espaciales mundialmente competitivos. En términos absolutos es la cuarta economía más grande del mundo, la segunda entre los países en desarrollo con el mayor porcentaje de Producto Interior Bruto (PIB) La India es también uno de los seis países con un crecimiento económico más rápido, habiendo llegado a alcanzar el cuarto puesto en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA) Pero por otro lado, la India también tiene el mayor número de indigentes, 330 millones. Y, a pesar de haber sido abolido por la Constitución de 1950, en la práctica continúa vigente el sistema de castas que discrimina a las personas simplemente por su origen. Dentro de las analogías con China, también es muy interesante el papel que juegan los más de 300 millones de La visita de Bush puede servir para que Occidente reconozca el papel de la India en la escena internacional con la sexta parte de la humanidad. En el último censo conocido, el de 2001, la India contaba con 1.027 millones de habitantes. Según las cifras oficiales, China tendría en la actualidad 1.300 millones de personas, pero otras estimaciones creen que la cifra real no baja de los 1.500 millones. Y mientras que la política de control de natalidad augura que China tocará techo demográfico hacia indios pertenecientes a una creciente clase media con un poder adquisitivo en alza, y que han transformado la economía de la India en uno de los mercados consumidores más activos. Según un informe de Morgan Stanley Dean Witter, mientras que la India mantiene por un lado un gran mercado de bienes de consumo, por otro atrae importaciones de bienes de capital y tecnología para modernizar su base manufacturera, lo que impregna un gran dinamismo a la economía, al tiempo que la hace más sólida. Todo esto, unido a una abundante y diversificada base de recursos naturales, un mercado y una industria consolidados, hacen del país un pastel muy goloso para los inversores extranjeros. En este contexto llega el presidente estadounidense a la India para cambiar el sentido de unas relaciones que no siempre han sido estrechas según su propias palabras. Una visita corta pero que previsiblemente servirá para que Occidente reconozca de una vez por todas el papel que la India juega ya en la escena internacional. Más allá de los fabulosos palacios de los marajás y de la miseria más extrema; de la refinada cocina de curries y tandoors y de las hambrunas seculares, Occidente aún conoce muy poco de la India. ¿Es momento de echarse a temblar o de ponerse las pilas Made in India