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ABC JUEVES 2 3 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR VICENTE LÓPEZ- IBOR MAYOR EL GOBIERNO DE LA ENERGÍA El gobierno de la energía no es intervenir en las decisiones empresariales, sino facilitar, desde la libertad y seguridad, el funcionamiento de los mercados L profesor Nye Jr. decano de la Kennedy School de Harvard y autor de, entre otros, el célebre ensayo Soft Power en torno al papel moderno de la acción de Gobierno y las relaciones internacionales, ha escrito recientemente un penetrante artículo sobre la cuestión energética, eligiendo, en esta ocasión, el escenario territorial europeo, y en particular la crisis del precio del gas ruso a Ucrania, como punto de sus reflexiones. Sabido es que el Gobierno ruso amenazó con interrumpir el suministro a sus vecinos si no aceptaban un precio cuatro veces superior al que les venía siendo facturado. La crisis alcanzó a otros países del área, como Moldavia, Bielorrusia o Bulgaria, e indirectamente a la propia Unión Europea, destinataria principal, no se olvide, de las reservas de gas ruso y principal generadora, como natural contrapartida, de ingresos en forma de divisas por este concepto para la hacienda rusa. Después de apuntar que aunque ya no sea una superpotencia global, las inmensas reservas de petróleo y gas de Rusia la convierten en una superpotencia Nye concluye su reflexión afirmando que Europa haría bien en empezar a diversificar sus relaciones energéticas El artículo de Nye no surge, naturalmente, fuera de contexto. La situación energética internacional vuelve, si en algún momento no lo había estado, al primer plano del análisis y la actualidad política y económica. Baste señalar desde el ángulo político las recientes manifestaciones del primer ministro polaco, Kazimierz Marcinkiewicz, con las que solicitaba una reunión entre la Unión Europea y la OTAN para examinar los problemas derivados de la seguridad de los aprovisionamientos. Desde el ángulo económico, los recientes movimientos de algunos de los principales grupos empresariales de la Unión Europea- -además de los intentos de Gazprom en Francia e Inglaterra- -en busca de mayor tamaño y mercados ponen de relieve la significación actual del debate. El gobierno de la energía en Europa debe enmarcarse en dos ideas: política energética y mercado interior. Nuestras leyes, la del sector eléctrico y la del sector de hidrocarburos, son transposición de directivas europeas cuya rúbrica no es otra que sobre normas comunes para el mercado interior de la electricidad y el gas natural Normas comunes Mercado interior Así se lee en uno de los primeros expositivos de las directivas energéticas sólo un mercado interior plenamente abierto que permita a todos los consumidores elegir libremente a sus suministradores y a todos los suministradores abastecer libremente a sus clientes es compatible con la libre circulación de mercancías, la libre prestación de servicios y la libertad de establecimiento que el Tratado garantiza a los ciudadanos europeos En este sentido, la batalla por el control de Endesa y las opas lanzadas por dos empresas europeas, Gas Natural y E. ON, una de nacionalidad española y otra alemana, entra dentro de la lógica de un mercado interior y a nadie debiera sorprender. Los accionistas juzgarán las condiciones de una y otra, escucharán a la compañía y tomarán su decisión, cuanto más libre y reflexiva, mejor. E ÁNGEL CÓRDOBA El mercado interior es un mercado único en el espacio europeo, en el que no deberían tener cabida la invocación de medidas proteccionistas o la definición como estratégicas para adoptarlas, de sectores y mercados esforzadamente liberalizados y abiertos a la competencia en los últimos años. Ni la invocación de vetustos patriotismos económicos que no son sino una forma de disfrazar un nuevo antieuropeísmo, es- ta vez, además, con violación del Derecho comunitario vigente. Eso sí que es alterar los objetivos y naturaleza de la acción europea en materia económica y los principios en que se asienta la construcción de un mercado interior. Y esa es la línea que, lamentablemente, se manifiesta, también, en las medidas adoptadas por el Gobierno este fin de semana y publicadas en el BOE tres días más tarde. Medidas contrarias a la libertad empresarial consagrada en el Tratado de la Unión y algunos de nuestros principios constitucionales; difícilmente compatibles con la neutralidad regulatoria y con la capacidad de decidir en libertad de accionistas e inversores. Contrarias, en suma, al libre funcionamiento del mercado y la imprescindible seguridad jurídica, cuya dimensión ha afirmado nuestro Tribunal Constitucional se manifiesta en dos vertientes: la objetiva o certeza de la norma y la subjetiva o previsibilidad de los efectos de su aplicación. Cabría no olvidar esta afirmación, y tampoco las ya lejanas, pero nunca más vigentes y reforzadas por los pasos subsiguientes, argumentaciones de la sentencia Costa Enel que fundó la jurisprudencia de la primacía, afirmando, entre otras cosas, que la fuerza ejecutiva del Derecho comunitario no puede variar de un Estado a otro al amparo de medidas legislativas ulteriores sin poner en peligro la realización de los objetivos del Tratado La disyuntiva, a mi juicio, es clara: caminar hacia el futuro o volver al pasado. Caminar hacia el futuro apoyados en la libertad empresarial, la búsqueda de la eficiencia económica y el espíritu competitivo de las empresas, o promover la vuelta al pasado a lomos del intervencionismo y la planificación. De cómo despejen la sociedad europea y la española esta opción estratégica dependerá la realidad de sus empresas, grandes, medianas y pequeñas, los próximos años. Y también la calidad de la oferta energética, en precios y en prestaciones. El gobierno de la energía debe ser el fijado en las leyes. Leyes que en nuestro caso responden a la puesta en marcha de un mercado único europeo. Normas predecibles que permitan actuar con serenidad y sentido del riesgo a los operadores, y con capacidad de supervisión al regulador, desde su necesaria independencia. El gobierno de la energía no es intervenir en las decisiones empresariales, sino facilitar, desde la libertad y seguridad, el funcionamiento de los mercados. Ex consejero de la Comisión Nacional de Energía REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO CISMAS RELIGIOSOS Y ECONÓMICOS Las teologías religiosa, política y económica pueden cruzarse de manera inextricable. Cisma Estado- Iglesia en España titula el Washington Post, que escribe: El enfrentamiento entre Zapatero y la Iglesia se ha extendido del Parlamento a la calle, pasando por los púlpitos y confesionarios, precipitando uno de los más profundos cismas (divisiones) políticos y sociales desde la reinstauración de la democracia en España, hace 28 años El Post washingtoniano pide la opinión a un profesor de la Complutense madrileña, Carlos Corral Salvador, que declara: El Gobierno ha roto el consenso de la transición, abriendo una nueva fractura En el terreno de la teología económica, el mismo Washington Post, Le Monde y Financial Times publican análisis feroces contra el neonacionalismo económico de Jacques Chirac y J. L. R. Zapatero. Financial Times afirma que Zapatero y Chirac están hundiendo los fundamentos del mercado único europeo. Tras hundir en una insondable crisis la Europa institucional, rechazando el proyecto de tratado constitucional europeo, la Francia de Chirac está liderando la batalla de un patriotismo económico que Financial Times considera inquietante y pernicioso para la integración económica europea, víctima de la balcanización de los patrióticos nacionalismos económicos. En esa misma línea, Washington Post habla de Zapatero en los términos de un seguidor del proteccionismo nacionalista francés. Le Monde no dice otra cosa: El nacionalismo económico de Francia hace estragos en Italia y España Le Monde subraya tres procesos en marcha: la exasperación de la UE, las denuncias italianas y la posible división del Gobierno español, con un Pedro Solbes distanciado En el terreno de la teología política, la nota internacional la da Gabriel García Márquez, de quien Clarín, en Buenos Aires, anuncia la vuelta a la política para apoyar a Rafael Pardo, candidato del Partido Liberal colombiano, que, como en las películas marxistas (tendencia Groucho) es exactamente lo contrario: miembro de la Internacional Socialista. Por su parte, los franceses (políticos y cocineros) se curan la esquizofrenia en España. Nicolas Sarkozy estará con el PP este fin de semana. Pero abandonará rápidamente la recepción para asistir al clásico derbi entre Madrid y Atlético. Le Monde destaca una cumbre de maestros cocineros franceses, en el Sur andaluz, en Benalup. Los hay que ya, ya...