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4 Opinión JUEVES 2 3 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil BARROSO Y LOS CAMPEONES NACIONALES E UNA COMPARECENCIA IMPROCEDENTE L presidente del Consejo General del Poder Judicial, Francisco Hernando, se ha visto obligado en más de una ocasión a explicarse por declaraciones poco afortunadas y nada acordes con su cargo. Sin embargo, la comparecencia que ha pedido el PSOE para que Hernando informe el próximo día 7 al Congreso de los Diputados de la aplicación de la ley para el cumplimiento de las penas por delitos de terrorismo carece de fundamento constitucional y altera la relación entre ambos poderes del Estado. Hernando, tal y como considera la mayoría de vocales del CGPJ, ha sido indebidamente requerido para dar cuenta de las decisiones jurisdiccionales tomadas por los tribunales de Justicia. Este objetivo no es compatible con la independencia judicial, ni se corresponde con las funciones de Hernando, a quien se le cita, obviamente, como presidente del Tribunal Supremo, única condición en la que, teóricamente, cabría preguntarle por la doctrina judicial sobre esa materia. Un poder político, como es el Congreso de los Diputados, no tiene facultad constitucional para pedir explicaciones acerca de cómo aplican los tribunales las normas penitenciarias o cualesquiera otras leyes del ordenamiento jurídico. Es más, ¿quién es Hernando para hablar en nombre de los Tribunales que han aplicado esas leyes? Como presidente del CGPJ encarna al máximo órgano de gobierno de los jueces, pero no ejerce jurisdicción alguna. Como presidente del Tribunal Supremo, ostenta la representación de este órgano judicial y preside determinados tribunales, como la Sala Especial encargada de aplicar la ley de Partidos Políticos, pero no es el paladín de la jurisprudencia. Cada juez y magistrado responde por sí mismo de su función jurisdiccional, pues ésta es la base de la independencia judicial. El PSOE se equivoca nuevamente con la Justicia, no sólo por plantear una comparecencia que no encaja en la relación constitucional entre los poderes del Estado, sino por llamar en su auxilio al presidente del Poder Judicial para oponerse a una crítica política del Partido Popular sobre las excarcelaciones anticipadas de etarras. Además, la sentencia de la Sala Segunda del Tribunal Supremo so- E bre Henri Parot ha trastocado seriamente el planteamiento de la citación, dado que la nueva doctrina judicial no es aquella inamovible que el fiscal general del Estado no se atrevió siquiera a sugerir que se cambiara. Puestos a dar explicaciones, quizás al Congreso- -y es seguro que a la sociedad- -le interese más saber por qué Conde- Pumpido se limitó a apoyar el recurso de un etarra contra una decisión judicial- -y esto sí es importante- -que le iba a mantener en prisión unos cuantos años más, en vez de plantear al Supremo posibilidades interpretativas como la que los magistrados de su Sala Segunda han plasmado en la resolución que cierra la puerta de salida a Parot. La comparecencia de Hernando responde, en general, a la tensión premeditada del Gobierno con la Justicia. Hernando se ha convertido en objetivo preferente del PSOE, que busca, a toda costa, neutralizar lo que para el Gobierno es una especie de disidencia civil por parte del CGPJ, cuya mayoría, como es notorio, no resulta del agrado del Ejecutivo. Sin embargo, por encima de las tácticas partidistas se sitúa el respeto a las instituciones del Estado y a las funciones constitucionales de cada una de ellas. El presidente del CGPJ puede y debe informar al Parlamento de la memoria de actividades del Poder Judicial, así como de otras funciones o decisiones que tengan que ver con el funcionamiento general de la Administración de Justicia. El precedente de Pascual Sala en 1995 no sirve para justificar la citación de Hernando, pues Sala compareció ante el Congreso de los Diputados con motivo de un funcionamiento anormal que impidió juzgar a unos terroristas antes de que se agotara el plazo de su prisión provisional. No hubo entonces una decisión judicial, discrecional, de excarcelación. La comparecencia de Francisco Hernando es un error del PSOE, pero no de su estrategia, sino de su concepto de la Justicia. El CGPJ hará bien en preservar su posición institucional no asumiendo una responsabilidad- -dar cuenta política de decisiones judiciales- -que no sólo no le compete, sino que contradice la posición que le asigna la propia Constitución. L presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, se vio obligado ayer a intervenir en la marejada energética y el blindaje proteccionista emprendido por los Gobiernos europeos, movimiento comenzado por España en la opa de E. ON sobre Endesa y que luego ha tenido secuelas de similar porte en Italia y Francia. Europa no avanza cuando hay barreras entre los Estados miembros afirmó Durao en su demoledor alegato contra esta moda de los campeones nacionales también criticada por el comisario de Economía, Joaquín Almunia. Pero poco eco parecen haber tenido las palabras de ambos, pues el propio Gobierno español, en boca de Rodríguez Zapatero, afirmó que mantendrá su estrategia. Extraño regreso al corazón de Europa éste que, al parecer, pasa por hacer caso omiso a las recomendaciones de la Comisión. Si la situación que al respecto vive el continente es complicada, en general, la posición española presenta una de las peores caras de ese poliédrico conflicto de intereses. El aislamiento al que el Gobierno de Zapatero ha conducido a los intereses de nuestro país en el seno del club europeo no le ayudará en nada en esta dura lid, donde se amplían los frentes: ahora la Comisión. BALZA INTRODUCE MÁS CONFUSIÓN AS vísperas de algo que viene presintiendo Rodríguez Zapatero desde hace meses respecto a una tregua etarra no están teniendo correspondencia con la realidad. Raro es el día que ETA no atenta desde que el presidente del Gobierno anunciase el principio del inicio del fin del terrorismo, lo que seguramente ha trasladado a la mayoría de los españoles al incómodo lugar donde habita la confusión. La ansiedad despertada en la ciudadanía va a más, sin que la realidad ofrezca alguna pista de un panorama novedoso que sólo atisba el jefe del Ejecutivo. Ayer, el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, vino a empeorar el diagnóstico al asegurar que, en vez de aproximarse a la tregua, ETA se ha fortalecido en los últimos meses y ya tiene comandos tanto en el País Vasco como en el resto de España. Las declaraciones sentaron especialmente mal en el seno del Ejecutivo central, cuyo ministro del Interior, José Antonio Alonso, se apresuró a urgir a Balza para que use esa información para detener a los etarras. Sea como fuere, los actores principales de esta historia parecen empeñados en conducir a la sociedad española hacia un desconcierto casi macizo, en el que ya casi es imposible saber a qué atenerse y, sobre todo, qué esperar en el futuro más próximo. L BUSH EN LA INDIA ASTA abrir un mapamundi para comprender la importancia que tiene el viaje de Bush a Afganistán, India y Pakistán. Región repleta de conflictos y con una guerra abierta entre los talibanes y el régimen democrático afgano, el viaje supone un intento de despejar los problemas bilaterales que dificultan la pacificación y estabilidad de la zona. En este sentido, resulta significativa su estancia en Kabul. Con este gesto, Bush expresa su apoyo al ensayo democrático islámico que lidera Karzai y, de paso, renueva su confianza en que su ejemplo repercuta en otros países musulmanes, sobre todo cuando Irak vive al borde del caos guerracivilista y la hostilidad dentro del islam hacia Occidente crece con la excusa de la crisis de las caricaturas y el empeño iraní de dotarse de armas nucleares. Con todo, lo más relevante del viaje del presidente de los EE. UU es su visita a Nueva Delhi. No hay que olvidar que India es uno de los gigantes emergentes que están alterando los ejes geoestratégicos y económicos del planeta. De hecho, estamos ante una potencia nuclear que interrumpe la continuidad geográfica del mundo islámico con un tapón B de más de mil millones de habitantes, en su inmensa mayoría hindúes. Esta circunstancia, sumada a la rivalidad territorial con su vecino Pakistán sobre Cachemira y a los recelos que mantiene con China, hacen de India un interlocutor imprescindible a la hora de solucionar los múltiples escenarios de crisis que gravitan sobre la seguridad de la región y del planeta. Finalmente, las cifras económicas indias son apabullantes, y más lo serán en el futuro debido a los niveles de crecimiento sostenido que exhibe el país, especialmente en ámbitos relacionados con el software la biotecnología, la industrial espacial y la electrónica. Y aunque existen todavía graves desajustes sociales que lastran las posibilidades de India, lo cierto es que la potencialidad de su mercado, la alta capacitación profesional de sus cuadros técnicos y la solidez de sus instituciones democráticas refuerzan la hipótesis de que estamos ante un país lleno de oportunidades y que parece dispuesto a tejer una alianza con los EE. UU. sobre la sólida base de intereses e inquietudes comunes. Y así se lo hace saber Bush a las economías europeas.