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26 MIÉRCOLES 1 3 2006 ABC Internacional Bush afirma que las opciones de los iraquíes se limitan ya a la unidad o el caos Son casi 400 los muertos registrados desde la voladura de una mezquita chií hace seis días b La explosión de violencia secta- ria coincide con el debate dentro del Pentágono sobre si será posible este verano una reducción sustancial de tropas PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Tocando nuevo fondo en sus mermados índices de popularidad, y con más pesimismo que nunca entre la opinión pública de Estados Unidos sobre la guerra de Irak, el presidente Bush desveló ayer sus esfuerzos telefónicos de mediación con siete líderes de las diversas facciones políticas del país, invadido en marzo del 2003. Una rara implicación personal del ocupante del Despacho Oval encaminada a contener la explosión de violencia sectaria generada tras la voladura de un venerado templo chií en la localidad de Samarra, perpetrada el miércoles pasado. Tras desayunar en la Casa Blanca con el primer ministro Silvio Berlusconi, George W. Bush ha argumentado que obviamente hay algunos que están intentado sembrar las semillas de la violencia sectaria, destruyendo para crear caos Pero a juicio del presidente de Estados Unidos, ahora el pue- La Casa Blanca defiende el contrato de los puertos con Dubai WASHINGTON. El presidente Bush reiteró ayer su apoyo al contrato con una empresa de Dubai para la gestión de seis de los principales puertos de Estados Unidos, pese a que aún no ha comenzado el periodo de investigación sobre los eventuales problemas que ese trato podría conllevar en materia de seguridad nacional. Durante su entrevista con Berlusconi, el presidente norteamericano manifestó que no cree que exista ningún riesgo para la seguridad nacional por el hecho de que una empresa árabe se ocupe de la gestión de los puertos. Pero en el Congreso, tanto demócratas como republicanos se muestran muy reacios al contrato con la empresa de Dubai, y han exigido que se tomen en serio las reticencias de la Guardia Costera de EE. UU. Bush y Berlusconi ayer, durante su encuentro en el Despacho Oval blo de Irak y sus líderes deben tomar una decisión. La opción es caos o unidad. La opción de una sociedad libre o de una sociedad dictada por la gente diabólica que mata inocentes El presidente George W. Bush, justo antes de marchar para una gira de cinco días a la India y Pakistán, indicó que durante su diplomacia telefónica con líderes de Irak ha trasmitido la gravedad del momento actual. Y la urgente necesidad de que alcancen un consenso político para la formación de un gobierno de unidad que cumpla con los deseos democráticos expresados por los once millones de iraquíes que el pasado mes de diciembre acudieron a las urnas. Durante su encuentro con Bush, Silvio Berlusconi también reiteró que Italia piensa retirar para finales de este año su contingente de tres mil soldados desplegados en Irak. Según el primer ministro, a seis semanas de su propia cita con el electorado italiano prevista para el 9 de abril, su país ya ha logrado entrenar a miles de agentes de seguridad locales y el plan de retirada es una cuestión ya acordada con nuestros aliados y el Gobierno de Irak Decisiones vitales ¿MOROS EN LA COSTA? FRANCISCO DE ANDRÉS H ay mucho dinero en juego en la operación aprobada por la Administración Bush para otorgar a una empresa de Dubai la gestión de seis de los principales puertos de Estados Unidos. Pero lo crucial para la Casa Blanca es el mensaje negativo que enviaría su Gobierno a todos los países árabes si rechazara ese contrato sólo por motivos de raza y religión. Porque ése es, en el fondo, el argumento que esgrime el Congreso para exigir que se congele el contrato con la firma de los Emiratos y se revise bajo una óptica política. Después del 11- S, otorgar a un grupo árabe una de las llaves de las fronteras de Estados Unidos es casi una provocación para muchos norteamericanos de a pie que, sencillamente, no desean moros en sus costas. De poco están sirviendo los argumentos de razón dados por la Casa Blanca, que son muchos pero no del todo convincentes. La seguridad de los puertos seguirá dependiendo de las unidades navales costeras y de las autoridades aduaneras de los Estados Unidos. El personal que trabajará en las instalaciones portuarias seguirá siendo en su mayoría estadounidense. Y, finalmente, el traspaso a la firma de Dubai de la gestión de los puertos de Nueva York, Baltimore y Miami no constituye ninguna novedad; en el pasado esos y otros puertos han sido gestionados por firmas británicas, chinas y japonesas, sin que nadie se rasgara las vestiduras. ¿Estamos, o no, bajo un sistema de libre mercado? La polémica que ha emergido con el contrato- -y en la que los demócratas huelen a sangre- -se refiere más bien a las carencias en el aparato de seguridad de los puertos de Estados Unidos. La complejidad de las actividades portuarias propicia que sean centenares las variables y los agujeros por los que se puede colar material para construir, pongamos por caso, un arma nuclear en suelo norteamericano. Si a eso se le suma que Dubai fue en el pasado puerto para el contrabando de tecnología nuclear- -Abdul Qadeer Khan, el padre de la bomba atómica paquistaní, lo utilizó para sus transacciones con Irán y con Libia- -se comprende mejor por qué el recelo del Congreso norteamericano tiene razones de peso. La gravedad del momento que vive Irak fue ilustrada ayer por el Washington Post, que en portada calculaba que la espiral de violencia registrada desde la semana pasada, a partir de la voladura del templo chií en Samarra, se ha cobrado la vida de 1.300 personas. Cifra basada en datos de la morgue principal de Bagdad, que ayer, no obstante, quiso desmentir su primer cálculo para dejarlo en 379 muertos y 458 heridos, hasta el momento. Según el Post, cientos de cadáveres no reclamados abarrotan el depósito de la capital, en su mayoría hombres cubiertos de sangre que han sido tiroteados, apuñalados, apaleados o aparentemente asfixiados, con bolsas de plástico todavía sobre sus cabezas. Muchos de estos cuerpos presentan las manos atadas. Y las familias que acuden en busca de los restos de sus seres queridos insisten en responsabilizar de estos asesinatos al Ejército del Mahdi, la milicia chií a las órdenes del clérigo Moqtada al- Sadr.