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10 MIÉRCOLES 1 3 2006 ABC Nacional La agenda de la visita del Papa a España provoca otra fricción entre el Gobierno y la Santa Sede Zapatero pretendía que su reunión con Benedicto XVI fuera en Madrid Ejecutivo quería evitar acudir a Valencia al Encuentro Mundial de las Familias por temor a las críticas de asistentes al acto disconformes con sus políticas MANUEL CONEJOS LUIS AYLLÓN VALENCIA MADRID. La organización de la visita del Papa a España para participar en el V Encuentro Mundial de las Familias (EMF) que debe celebrarse en julio en Valencia, ha provocado una nueva situación de tensión en las relaciones entre el Gobierno y el Vaticano, según ha podido constatar ABC en diversas fuentes. El Ejecutivo ha visto frustrados sus deseos de que Benedicto XVI, no sólo acuda a la capital valenciana, sino que también pase por Madrid. José Luis Rodríguez Zapatero pretendía que su posible encuentro con el Papa no se produjera en el ambiente de una reunión a la que asistirán muchas personas disconformes con la política que su Gobierno desarrolla en asuntos que afectan a la familia y a la educación, como la legalización de los matrimonios homosexuales o la Ley Orgánica de Educación (LOE) La respuesta de la Santa Sede a la pretensión de Zapatero ha sido negativa, porque la visita tiene un objetivo muy concreto que es clausurar el Encuentro Mundial de las Familias en Valencia. Para que el Papa se hubiera desb El jefe del plazado a Madrid habría sido preciso que se desarrollara algún tipo de acto más general, lo que no estaba previsto. Así pues, Benedicto XVI pasará poco tiempo en España- -desde la mañana del día 8 de julio hasta la del día 9- -y no hay ninguna previsión de que vaya a otro sitio distinto de Valencia. Será allí donde le reciban Sus Majestades los Reyes y donde, posiblemente, pueda conversar con Zapatero si éste acude al Encuentro. Pero todo apunta a que, dada la apretada agenda del Papa, esa reunión con el jefe del Ejecutivo será breve y desde luego no tan prolongada como lo hubiera sido de producirse en Madrid. Maniobras del Ejecutivo Fuentes cercanas a la organización de la visita consultadas por ABC señalaron que el Gobierno no se dio cuenta hasta hace poco de la trascendencia que tendría el Encuentro Mundial de las Familias, al que se espera que asistan cerca de dos millones de personas. En las últimas semanas, sin embargo, ha advertido el alcance de la visita y ha intentado lograr una audiencia con Zapatero a su medida. Por un lado, el Gobierno es consciente de que si Zapatero no acude a Valencia durante la visita del Papa puede ser objeto de muchas críticas; por otro, teme que su presencia allí provoque los reproches de algunos de los participantes en el acto, molestos con su política. La manera de salvar esa situa- Los organizadores recuerdan que no fue Zapatero quien invitó primero al Pontífice VALENCIA. La organización del Encuentro Mundial de las Familias aseguró ayer que la invitación del jefe del Ejecutivo a Benedicto XVI para que visite España es posterior al anuncio del Papa de su intención de participar en ese acto. El Arzobispado de Valencia respondió así, en un comunicado, a las manifestaciones del secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, en el sentido que la visita obedece a una invitación de Rodríguez Zapatero. El comisionado del Encuentro, Antonio Corbí, indicó que el Papa ratificó el 17 de mayo de 2005, en una carta remitida al Pontificio Consejo de la Familia, la designación de Valencia como sede del Encuentro, avalando así la decisión de su predecesor Juan Pablo II, adoptada el 25 de enero de 2003. Corbí apuntó que la invitación de Zapatero fue transmitida, al igual que la del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, a través de los Reyes de España en la visita que hicieron éstos a Benedicto XVI el 5 de septiembre de 2005 en su residencia de verano de Castelgandolfo. El comisionado del EMF también puntualizó que el pasado 25 de noviembre, la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española transmitía al Santo Padre su invitación más cordial a visitar España según el comunicado que hizo público a su término el pleno del Episcopado español. ción sería que la audiencia del Papa tuviera lugar en Madrid, en un ambiente más aséptico Pero las maniobras del Gobierno no han dado fruto. El pasado miércoles, los Servicios de Protocolo del Estado y de la Moncloa se reunieron en Valencia con los organizadores del Encuentro y con responsables del Vaticano para preparar el acto y los itinerarios del Papa, así como las posibles audiencias. En esa reunión quedó casi definitivamente descartada cualquier prolongación de la visita a Madrid. Si Zapatero quiere hablar con Benedicto XVI tendrá que viajar a la capital del Turia, acompañando a los Reyes, y, previsiblemente junto a sus dos vicepresidentes: Pedro Solbes, que es valenciano, y María Teresa Fernández de la Vega, que, además, viajará al Vaticano en los próximos meses para preparar la visita e intentar reparar la imagen que dejó cuando se presentó de manera precipitada en la Santa Sede, en vísperas de la manifiestación que hubo en España contra la LOE. También es muy probable que acudan los titulares de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que estuvo hace poco en visita oficial en el Vaticano; de Justicia, Juan Fernándo López Aguilar, e incluso de Defensa, José Bono. Las mencionadas fuentes indicaron que no entienden las reticencias de Zapatero a desplazarse a Valencia, porque- -dicen- -el Papa no vendrá a hacer un repaso de las políticas del Gobierno, como Juan Pablo II no lo hizo en Cuba cuando estuvo con Fidel Castro; simplemente mantendrá la doctrina de la Iglesia, que es igual para todo el mundo Apuntarse el tanto Al ver que la estrategia planeada no ha dado resultado, el Gobierno ha decidido finalmente subirse al carro de la organización, y ayer se atribuyó la invi- Moraleda afirma que el viaje del Santo Padre responde a una invitación hecha por el jefe del Ejecutivo Al percibir la magnitud del acto de la capital del Turia, el Gobierno trató de ponerse en cabeza de la organización tación al Papa para visitar España. Primero, el nuevo embajador ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, dijo ante los periodistas, tras haberse reunido con Zapatero, que fue una carta de éste la que invitó a Benedicto XVI a venir a España y dio por seguro un encuentro entre el Papa y el presidente del Gobierno. Además de una dimensión espiritual- -dijo- hay una dimensión institucional. El Papa no sólo es el jefe espiritual de la Iglesia Católica, sino también el jefe de un Estado soberano, como es el Vaticano. En su visita a España se reunirá con las altas instituciones del Estado: con Sus Majestades los Reyes, con el presidente del Gobierno... Posteriormente, el secretario de estado de Comunicación, Fernando Moraleda, se expresó de esta manera, al hablar de una posible audiencia al jefe del Ejecutivo: Tenemos que ajustarlo en la agenda, pero la visita responde a