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ABC MIÉRCOLES 1 3 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR BOI RUIZ EL COMPROMISO PÚBLICO CON EL MÉDICO A largo plazo, una previsión adecuada de los especialistas a formar erradicaría cualquier amenaza de insuficiencia de recursos humanos para la sostenibilidad de la sanidad de nuestro país L A realización de cualquier proyecto, los de tipo sanitario no son una excepción, requiere de la inversión en su justa medida de recursos económicos, físicos, tecnológicos y humanos. A menudo, cuando debatimos la suficiencia y las fuentes de los recursos económicos de nuestro sistema sanitario, nos referimos a la sostenibilidad a la que ligamos las inversiones destinadas a los tres primeros recursos. Al abordar la gestión del capital humano nos referimos a las relaciones laborales, las políticas de incentivos y a la corresponsabilización integradas en el paraguas esperanzador de la LOPS (Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias) En este contexto, hoy emana con fuerza una realidad: la dificultad por parte de los centros sanitarios de contratar profesionales médicos y de enfermería debido a su escasez. Resulta paradójico si observamos que el Estado español es el segundo de Europa con más profesionales sanitarios por habitante. Cómo vamos a afrontar la dotación de personal de los nuevos centros en la mayoría de las CC. AA si los que ya funcionan tienen carencias en algunas especialidades médicas y de enfermería. De forma breve, intentaremos hacer un pequeño análisissobre lo que ésta ocurriendo. Es obvio que existe una fuga de nuestros profesionales más jóvenes hacia otros países. Por qué. El diagnóstico podría ser simplista y limitarse a que en el extranjero encuentran mejores condiciones laborales. Aunque es así, habría que dimensionar adecuadamente la magnitud del problema y su impacto real para poder plantear las soluciones. En un contrasentido, asistimos a la importación de médicos y enfermeras de países en vías de desarrollo, con el dilema ético que plantea la descapitalización de conocimiento para estos Estados. Contribuyen a generar esta situación factores como la reducción de las jornadas anuales y su efecto en organizaciones sanitarias que deben permanecer abiertas veinticuatro horas, y también el crecimiento estructural de nuestro sistema como consecuencia de una deseable política de aproximación de los servicios al ciudadano, que introduce deseconomías de escala en las necesidades de recursos humanos, cuando no pone al límite la masa crítica de pacientes necesaria. Todo esto acompañado con unos cambios sociológicos importantes, como el hecho de que cada vez más mujeres ejercen la medicina (aproximadamente un 70 por ciento de los estudiantes universitarios para esta profesión son mujeres) y la enfermería como opción profesional resulta menos atractiva para los jóvenes. Estos factores han coincidido con un aumento de la población y la demanda, no siguiendo muchas veces el patrón causa- efecto, como, por ejemplo, en los últimos años, el roncar y los trastornos del sueño. Cuando analizamos nuestro sistema de formación de especialistas nos sentimos altamente satisfechos de los resultados obtenidos en la mejora cualitativa de la calidad y seguridad de la atención. Pero ¿podemos sentirnos igual de satisfechos en relación a la cantidad necesaria? Rotundamente no, pues el sistema puso mayor acento en la necesidad de formación que en la de los recursos, puesto que esa era la prioridad. Parece razonable pensar que si fuéramos capaces a corto plazo de gozar de un buen sistema de planificación y evaluación, respaldado por una ágil gestión administrativa, el problema de la importación de profesionales podría minimizarse y prácticamenteresolverse mejorando las condiciones de los profesionales para que fuesen competitivas con las que les ofrecen fuera denuestras fronteras. A largo plazo, una previsión adecuada de los especialistas a formar, teniendo en cuenta demografía y demandas del sistema público y privado, erradicaría cualquier amenaza de insuficiencia de recursos humanos para la sostenibilidad de la sanidad de nuestro país. ¿Estamos seguros? Siendo necesarias medidas en los diferentes sentidos antes expuestos, habría que hacer una profunda reflexión sobre el mantenimiento y progresión en la sociabilización de la profesión en el futuro. El ejercicio de la profesión de médico se basa fundamentalmente en un compromiso ético explícito entre éste y el paciente y por extensión la sociedad. Parece un planteamiento propio y lógico de una profesión en sus orígenes liberal, indispensable para el ejercicio de la medicina privada. El médico desposeído de la autoridad sanitaria- -como no podía ser de otro modo en los sistemas sanitarios públicos, en los que la sociedad deposita en el Estado dicha autoridad para la satisfacción del derecho a la atención sanitaria- -queda relegado al papel de agente. Este papel se establece mediante una contratación laboral o una vinculación funcionarial con el Estado de carácter individual. ¿Es suficiente? Parecealgo asimétrica la responsabilidad que el profesional se otorga ante el paciente con la que se otorga en relación al Estado, y, en sentido contrario, a las obligaciones de éste con el profesional, que quedan circunscritas en lo formal a su relación contractual. ¿No falta otro tipo de pacto entre Estado y los profesionales para el ejercicio en un sistema público como el nuestro? Seguramente cabe recabar de nuestros colegios profesionales ese pacto de derechos y obligaciones paracompletar el pacto con los pacientes en el ejercicio público de la profesión. En la sanidad del futuro es imprescindible un reconocimiento mutuo entre el profesional y el Estado para que el necesario crecimiento competencial y de conocimientos permita recapitalizar de otros contenidos a profesiones liberales cuya socialización ha hecho perder reconocimiento y compromiso social. Al pacto profesional con el Estado que contemple al médico y a la enfermera- -no sólo como un recurso, sino como conocimientos y competencias con voluntad de responsabilidad pública compartida y reconocida- -llamémosle un nuevo reconocimiento social. Pese a que, a priori, los contenidos del pacto parecen difíciles de determinar, no por ello podemos invalidar su necesidad. Una buena apuesta política por alcanzarlo no sería en absoluto temeraria. Médico y director de la Unión Catalana de Hospitales REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO ETA O AL QAIDA ETA o Al Qaida titula Die Zeit un amargo comentario sobre la actualidad española, reflejo de una sociedad perseguida por los ensangrentados fantasmas del terrorismo, entre la matanza de Atocha y las víctimas de ETA. A juicio de Die Zeit, el PP continúa atenazado por el recuerdo del 14- M, mientras que el PSOE corre tras las ilusiones del presidente Zapatero. Hay un abismo entre tales posiciones subraya Die Zeit, que deja en suspenso la insondable hondura de tal amargura nacional, que no sé si la palabra crispación describe completamente. En esa misma línea, en Buenos Aires, La Nación publica un comentario apenas menos bronco, pero insistiendo en el mismo problema: ¿Podrán Gobierno y oposición ponerse de acuerdo sobre el posible final de ETA, cuando ambas partes son incapaces de contar con la misma aritmética los asistentes de un acto? A juicio de La Nación, el penoso rastro de la guerra de cifras sobre la gran manifestación del sábado deja a toda la sociedad española en una dolorosa situación de duda y confusión En ese convulso marco, la guerra de las fusiones energéticas ha desenterrado una durísima batalla de posiciones intelectuales. La prensa británica tira con mira telescópica contra la cabeza política de los presidentes Chirac y Zapatero. Financial Times denuncia las sirenas del proteccionismo económico Daily Telegraph estima que Chirac arrastra a Zapatero por la pendiente de un patriotismo económico de otro tiempo. El Times estima que el nacionalismo patriótico- económico de Chirac y Zapatero es un desastre para la UE. En otro tono, en París, Le Figaro afirma que la Europa de la energía está siendo víctima de la aceleración de las fusiones En Roma, Il Sole. 24 Ore afirma que Berlusconi y Romano Prodi debieran bloquear en Bruselas las maniobras nacionalistas francesas. En Ginebra, La Tribune de Genéve pone el dedo en otra llaga: Las fusiones energéticas olvidan los intereses de los consumidores, que verán agravada la factura del consumo En otro plano, el Times, Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) y Le Monde se quitan el sombrero ante la dimisión de Florentino Pérez. Por su parte, Le Figaro afirma que La Alhambra de Granada es un modelo de gestión turística para Europa. La vida.