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ABC MIÉRCOLES 1 3 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL MIDAS PERPLEJO A dimisión de un ministro no habría tenido tanto eco. El ruido armado por la renuncia de Florentino Pérez avala su tesis sobre la dimensión planetaria del Real Madrid, cuya gastada leyenda metadeportiva refundó con premisas mercantiles hasta crear una especie de rutilante Disneylandia, una galaxia de estrellas que han terminado devorándolo en una suerte de agujero negro de caprichos y egolatrías. El implacable tiburón de empresa, el rey del hormigón, el hermético Midas que se alzó sobre la primera constructora de España y compró Fenosa con dos telefonazos en una mañana, creía poder desafiar las leyes secretas del fútbol, sus códigos impenetrables de misterio, sus arcanos cifrados en las remoIGNACIO tas claves de una tribu. Se CAMACHO equivocó la paloma. Florentino encontró un Madrid carcomido por las deudas que corroían el pedestal plateado de las Copas de Europa, un club legendario gestionado como una mercería, cuyos mandatarios metían la mano en la caja para apostar en las timbas de póquer. Recalificó suelos, hizo juegos de prestidigitación con el marketing y destrozó al gran rival catalán birlándole a su principal activo con un golpe de chequera. Luego fichó a Zidane, el bailarín que juega con retrovisores, y a Ronaldo, un depredador perezoso que metía goles a zarpazos. Tocó la gloria una noche de Glasgow en que el Nureyev de Marsella dibujó con su zurda una obra de arte, y a partir de ahí se asomó al abismo de su propia arrogancia y comenzó una deriva de cesarismo. Acostumbrado a manejar cientos de empleados con la lógica del capitalismo posindustrial, Pérez olvidó el principio de los rendimientos decrecientes y permitió el envejecimiento de sus veleidosas megaestrellas. En el fondo desprecia a los futbolistas, porque trabajan una hora al día y no valoran el esfuerzo ni el dinero, y sin embargo les pagaba seis millones de euros al año para mantener en marcha un carrusel de moda, publicidad y lujo. Convirtió al Madrid, que es un sentimiento, en una marca con la que quería evangelizar el mundo. Todo lo que tenía que ver con las finanzas lo hizo a las mil maravillas, pero se creyó capaz de reinventar el fútbol y se negó a escuchar a los que saben. Entre Beckham, guapo como un cromo hierático, y Ronaldinho, el mago dentón tocado por el soplo de los dioses, eligió a la esfinge creyendo que compraba un icono de la posmodernidad. Ahí empezó su ocaso; permitió que el Barça se quedara con el diamante y encima le vendió a Eto o creyendo que traspasaba una semilla de venenosa cizaña. Ahora se va, en un arrebato trufado de perpleja soberbia, sin entender del todo las causas del fracaso. Deja un club con las arcas repletas y la moral arruinada, con la autoestima destrozada y la afición hambrienta de gloria y éxito. Antes de irse ha arrojado a los futbolistas que malcrió como carnaza para los leones del circo. Probablemente se haya marchado ignorando que sólo es una víctima prometeica del fútbol, ese dios iracundo que inmola a los intrusos en la pira de sus ambiciones. L FLORENTINO COMO METÁFORA I BA a escribir sobre algo que hoy tratarán, según mis cálculos, catorce mil artículos y siete mil dibujos humorísticos: la dimisión de Florentino. E iba a hacerlo en el mismo sentido en que irán todos. Que el Real Madrid es una maravilla, y no como el Gobierno. Un lugar donde la gente, cuando ve que lo está haciendo mal, que se ha equivocado, que tiene al personal en contra, coge y dimite. Habría que merenguizar España. Florentinizar España. A ver si empezaba a dimitir la gente por cuestiones más importantes que la rebelión del vestuario o el agotamiento de la venta de camisetas como proyecto deportivo. Por menos que Florentino aquí tenían que haber dimitido el ministro de Defensa, el fiscal general del Estado, la directora general de RTVE, la de Prisiones y medio fichero de altos cargos de la Administración del Estado. Y ya ven: sólo se va Florentino. Es una rima de BécANTONIO quer: Dios mío, qué solos se quedan BURGOS los Florentinos en esta España donde nadie dimite. ¿Qué digo dimitir? Lo que se hace es justamente lo contrario: pactar con el enemigo con tal de permanecer en la poltrona. Lo que está ocurriendo en la gobernación de España está clarísimo a la luz de la dimisión merengue. Es como si Florentino hubiera pactado con el Barsa para que lo apoyara en su permanencia al frente del Real Madrid, al precio que fuera: a cambio de dejarse marcar todos los goles habidos y por haber. Florentino, en tal caso, podría seguir en la presidencia del Real Madrid con la misma sonrisita de malvado con que el nieto del Capitán Tan permanece en la presidencia del Gobierno de España... o de lo que va quedando de ella. Algo que también deberían aprender de la metáfora de Florentino es a llamar esclarecedoramente a las cosas por su nombre. Tomen esta frase y cambien en ella las palabras Real Madrid por la voz España Creemos que el Real Madrid necesita un cambio y éste es el momento oportuno Blanco y con galácticos. Más claro, agua. Ejemplo para que se dejaran de eufemismos como violentos y como paz a la hora de hablar de la claudicación ante la ETA. A la que hay que empezar por ponerle por delante el artículo. Nadie dice Mafia ni Camorra, sin artículo: son la Mafia y la Camorra. Por las mismas, no es ETA a secas, es la ETA. Y no son los violentos como ha roto en llamarles el nieto del Capitán Tan, sino los asesinos. Los violentos son los Pablos Alfaros que les meten patadones a los galácticos vendecamisetas. Los de la ETA, insisto, no son los violentos: son los criminales que han asesinado a esos mil españoles a cuyos deudos no quiere escuchar el nieto del Capitán Tan. A quien, ya que no imita a Florentino en el arte de irse a su casa, por lo menos debía seguirle en la grandeza de llamar a las cosas por su nombre. Claro, que en tal caso no hablaría tampoco de proceso de paz ¿Pero qué paz ni qué niño muerto, naturalmente que niño muerto por bomba asesina en casa cuartel de la Guardia Civil? Para que haya un proceso de paz ha tenido que haber antes una guerra. Y aquí la última guerra, que yo sepa, fue la de Ifni, antes que les regaláramos el Sahara a los moros amigos de la alianza de civilizaciones que nos toca lo que rima. Paz es la situación y relación mutua de quienes no están en guerra Y aquí no ha habido nunca dos bandos en mutua guerra, sino una cuadrilla de asesinos matando, secuestrando, extorsionando y pactando con Carod Rovira en Perpiñán la destrucción de un Reino constitucional que no ha utilizado más armas que las del Estado de Derecho. Dije que no iba a escribir de la dimisión de Florentino, y se me acaba el papel sin hacer otra cosa. No, si todo lo del nieto del Capitán Tan se pega. Hasta esto de prometer una cosa y después hacer justamente la contraria. Sin que dimita nadie.