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4 Opinión MIÉRCOLES 1 3 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil CÓDIGO INEFICAZ E INSERVIBLE CABÓ el plazo de enmiendas y observaciones al código unificado de buen gobierno corporativo, el llamado Código Conthe, y a la vista de las opiniones que suscita lo más recomendable es la redacción de un nuevo proyecto que levante más adhesiones, más apoyo. La esencia de este tipo de códigos reside en la convicción, en el prestigio que concite, en que pese a la voluntariedad de la aplicación de las recomendaciones éstas sean atendidas por razonables. Sin embargo, son casi unánimes las opiniones en el sentido de que el tono del código es impositivo y reglamentista, pese a que sus promotores insisten en que han pretendido abrir caminos, hacer sólo sugerencias y que lo propuesto no es para que sea seguido a rajatabla. Dicen que no es obligatorio, y que cuando no se atiendan sus propuestas, bastará con explicar las razones. Ocurre que la línea de separación entre la recomendación y el mandato legal es muy tenue. No es fácil, tampoco prudente, para las compañías cotizadas hacer observaciones críticas a un trabajo elaborado por el supervisor del mercado, entre otras razones por temor a que las críticas despierten las suspicacias del árbitro. Aun así, la mayoría de las sociedades cotizadas han trasladado a la comisión observaciones de fondo y de forma que permiten concluir que el trabajo no está maduro. Y en esta materia, que tiene que ver con planos morales, lo que no está maduro no sirve y lo que no goza de adhesión se convierte en un instrumento inútil y contraproducente. Precisamente el activo papel del supervisor, de la CNMV, y de otros altos funcionarios en la comisión encargada de unificar doctrina sobre el buen gobierno corporativo ha desteñido buena parte de su cometido, ha inducido un reglamentismo exagerado, en buena medida por por falta de experiencia. Si la composición de la comisión se hubiera aplicado su propia medicina, tal vez habría contado con más profesionales independientes y con mayor experiencia en la gestión y el funcionamiento de consejos de administración. El código incorpora demasiadas recomendaciones y está redactado más como si se tratara de una norma legal que como un catálogo de recomendaciones formuladas con lógica y buen sentido. No convence y parece escrito con recelo y desconfianza. Las sugerencias sobre el papel de los consejeros independientes, sobre su número e influencia en los consejos y sobre la figura del vicepresidente independiente- -entendido como contrapoder del presidente- -revelan cautelas desmedidas que se entrometen en la soberanía de los gestores y administradores de las sociedades. En menos de una década este es el tercer código de buen gobierno, demasiadas idas y venidas para una materia que requiere tino, serenidad y buen juicio. Así las cosas, lo mejor es renunciar a un proyecto herido de muerte por su propia incapacidad. A UN MUSEO SIN RUMBO OS problemas se acumulan para la ministra de Cultura en relación con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Al malestar de los conservadores de la institución, el deterioro de una obra de Juan Gris en préstamo para una exposición y, últimamente, el caso tragicómico de la escultura de Richard Serra, se suman ahora los graves problemas de almacenaje sobre los que informa ABC. Cerca de 1.500 obras de arte- -casi un tercio del total- -están almacenadas de forma inadecuada, en unos sótanos que siguen atiborrados a la espera de utilizar los espacios creados por la ampliación de Jean Nouvel. El informe técnico- -cuya existencia ha reconocido la dirección- -es demoledor. Se denuncian en él la falta de estabilidad de las condiciones medioambientales, los defectos en el sistema de climatización y el nivel excesivo de radiaciones ultravioleta, así como las filtraciones de humedades (que en alguna sala han producido tres inundaciones por rotura de tuberías de hierro anticuadas) En general, concluye el informe, el aspecto de los almacenes es de abandono y descuido como bien se aprecia en algunas fotos publicadas en el mismo reportaje. En el colmo de los males, diversos tapices y obras de gran formato permanecen enrollados, con riesgo grave para su estado de conservación. Carmen Calvo ha dedicado la mitad de la legislatura a impulsar el traslado a Cataluña de los papeles del Archivo Nacional de Salamanca, sin prestar atención alguna a sectores tan relevantes de su departamento como la política de museos. En el mejor de los casos, ha vivido del plan integral que heredó de los gobiernos anteriores. Las cosas no van bien, ni interna ni externamente, en el Museo del Prado. Otras instituciones de cabecera, como el Museo Arqueológico Nacional, sólo son noticia en relación con el préstamo de la Dama de Elche a su localidad de origen. De vez en cuando se habla de planes de transferencia de titularidad de museos a las comunidades autónomas, de muy dudoso encaje constitucional a pesar de los deseos de un Gobierno tan proclive a las concesiones en este terreno. Pero, sin duda, el Reina Sofía se lleva la palma en cuanto a la generación de malas L noticias, cosa lógica si tenemos en cuenta que, de acuerdo con la sabiduría popular, lo que mal empieza, mal acaba La ministra se empeñó en destituir con malos modos al director anterior por razones que sólo cabe atribuir a la desconfianza partidista. La búsqueda de un nuevo gestor para el museo dio lugar a una serie de malentendidos y renuncias, muy perjudiciales para la imagen de la institución. Ana Martínez de Aguilar, la directora actual, no era ni mucho menos la primera opción de la ministra. A la vista de los datos objetivos, su gestión no mejora en ningún aspecto la de Juan Manuel Bonet o la de otros antecesores en el cargo. La ampliación de las instalaciones no se ha visto correspondida con una mejora en el funcionamiento, acorde con la fuerte inversión realizada. Así pues, el museo ofrece una imagen de provisionalidad ante el desconcierto de un equipo directivo que parece desbordado por los acontecimientos. El MNCARS cuenta con un patronato integrado por personalidades notables de la vida social, política y académica que no deberían limitarse a realizar una labor protocolaria, sino que tienen el deber de exigir al Ministerio de Cultura que se implique directamente en el asunto. La proliferación de museos y centros de arte contemporáneos, el arraigo de ferias como ARCO y el surgimiento de un coleccionismo cada día más activo son circunstancias que obligan al Estado a no perder el rumbo en esta parcela tan significativa de la cultura. La existencia del ministerio tiene su sentido en el cumplimiento de las funciones que la Constitución atribuye al Estado como garante de la cultura española común. Además, como es notorio, las artes plásticas se mueven en un contexto internacional que obliga a estar atentos a las nuevas corrientes y no perder el tiempo en disputas estériles o en deficiencias administrativas. Ya sea con esta dirección o con otra distinta, el MNCARS debe afrontar los próximos años con objetivos más ambiciosos que los planteados por su discutido plan museográfico y ha de superar el bloqueo actual, que rebaja su condición como institución de cabecera en el ámbito nacional y como centro competitivo a nivel mundial. BALANCE DE FLORENTINO PÉREZ N balance objetivo de la gestión de Florentino Pérez en la presidencia del Real Madrid obliga, necesariamente, a marcar dos grandes líneas de análisis- -no complementarias, e incluso contradictorias- -para valorar en su justa dimensión la tarea realizada en sus casi seis años al frente de la entidad blanca. No cabe duda de que, desde un punto de vista financiero, el club, al que liberó de sus 46.200 millones de pesetas de deuda, presenta hoy unas cuentas saneadas, fruto de una gestión globalmente acertada. El Real Madrid, que hasta la llegada de Florentino Pérez era una sociedad deportiva incapaz de sacar partido a su enorme potencial- -material y simbólico- pasó a convertirse en una empresa orientada nítidamente a rentabilizar sus activos, hasta entonces infravalorados en su capacidad de proyección. Concebido como empresa, el Real Madrid es un negocio sólidamente asentado, con musculatura financiera y visión de futuro. Sin embargo, el club presenta carencias estructurales graves, desde un punto de U vista deportivo. Paradójicamente, su expansión financiera ha marcado negativamente su dimensión como equipo, sometido en exceso a los perfiles empresariales de una sociedad que ha utilizado el fútbol como instrumento al servicio del negocio. Se ha producido un movimiento pendular en el que ha faltado equilibrio: de un mero club de fútbol en la etapa anterior- -con indudables éxitos deportivos- -se ha pasado a una sociedad en la que el fútbol se ha convertido en catapulta empresarial. El éxito financiero de Florentino Pérez ha podido jugar a la contra de los intereses deportivos de un equipo estructurado como una multinacional: se ha vendido marca, pero no se han obtenido suficientes resultados deportivos. En la hora del adiós de Florentino Pérez, tal vez apresurado, el resultado presenta, ciertamente, más luces que sombras, porque la solidez de los cimientos financieros hace posible encarar el futuro con garantías de acertar en el diseño deportivo y competitivo de la entidad.