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ABC MARTES 28 2 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR SOLEDAD BECERRIL La memoria puede ser fragmentada, sesgada o tergiversada, pero los hechos no. Somos muchos los que todavía podemos dar testimonio de lo que vimos y lo que pudimos escuchar en aquellos días SÍ, FUE EL REY Fue el Rey quien apeló a través de la televisión a los mandos de las Fuerzas Armadas a mantener el orden constitucional y a no secundar intento de golpe alguno. El Rey era de hecho la única autoridad que podía hacer tal apelación ACE unos días, el presidente del Congreso de los Diputados, Manuel Marín, nos hizo llegar su deseo de que, con ocasión de cumplirse veinticinco años del intento de golpe de Estado, las personas que aquel 23 de febrero de 1981 formábamos parte de la Mesa del Congreso- -presidente, vicepresidentes y secretarios- -asistiéramos a la sesión en la que se iba a leer una declaración de recuerdo y condena de aquel hecho. Acepté con gusto la invitación para compartir con los actuales diputados el recuerdo de aquellas horas en que la democracia estuvo amenazada, el Gobierno y el Congreso secuestrado y las vidas de los allí presentes en peligro. Desde la tribuna de invitados recordé, una vez más, el ruido que nos sorprendió a las 6.30 de la tarde del día en que se votaba la investidura del presidente del Gobierno, y a los pocos instantes la irrupción en el hemiciclo de guardias civiles con metralletas y del teniente coronel Tejero, que, pistola en mano, subió hasta donde estaba el presiente Lavilla, puesto en pie. Luego volví a recordar muchas de las escenas que se sucedieron a lo largo de la noche: los tiros, las amenazas, la conminación a tirarnos al suelo, a permanecer quietos, a esperar a que llegara la autoridad competente incluidas las imágenes de dos guardias jóvenes que, mediada la noche, dormían en mi despacho, en la planta primera, con los fusiles en el suelo. Estas escenas y mis pensamientos de aquella noche sobre el fin de la democracia volvieron a mi mente. Y a los veinticinco años de aquello, el presidente del Congreso leyó una declaración de condena y de recuerdo que me sonó a escasa y a no demasiado solemne. Más tarde supe que el texto leído, redactado por Gabriel Cisneros, diputado entonces y ahora, había sido alterado para rebajar el papel que el Rey había mantenido en aquellas horas dramáticas y decisivas para equipararlo al jugado por las instituciones democráticas, al de la ciudadanía, los partidos políticos, los medios de comunicación y los sindicatos. Y no fue así. No fueron papeles equiparables aún cuando cada uno jugara el suyo. Fue el Rey quien, con su autoridad, apeló a través de la televisión a los mandos de las Fuerzas Armadas a mantener el orden constitucional y a no secundar intento de golpe alguno. El Rey ejercía y ejerce el mando supremo de las Fuerzas Armadas; era por derecho la máxima autoridad, y también era de hecho la única autoridad que podía hacer tal apelación, secuestrados el Gobierno y el Parlamento. Los ciudadanos, las instituciones democráticas, los medios de comunicación... no pudieron hacer más que conmocionarse por lo que estaba H ocurriendo. El mantenimiento del orden que se deriva de la Constitución, las ordenes a los militares para no secundar el golpe, vinieron por las palabras del Rey. Esto fue así, y no es verdad que todos jugaran el mismo papel. Al día siguiente sí correspondió a la ciudadanía manifestarse por la Constitución y así sucedió. Pero la noche del 23 fue el Rey. La memoria puede ser fragmentada, sesgada o tergiversada, pero los hechos no. Somos muchos los que todavía podemos dar testimonio de lo que vimos y lo que pudimos escuchar en aquellos días, y yo quiero dar testimonio no sólo de lo que vi, sino también de lo que supe que había ocurrido por haber formado parte, meses después, del Gobierno presidido por Leopoldo Calvo Sotelo, que siguió paso a paso el juicio contra los golpistas y recurrió la sentencia que se les impuso por considerarla benévola, y por querer que la última palabra no la tuviera un tribunal militar, sino el Tribunal Supremo. Veinticinco años más tarde, el Grupo Parlamentario Socialista, entonces el mayoritario de la oposición, recuerda, en el Congreso, lo que sucedió tal como se lo impone un grupo de diputados- -Esquerra Republicana de Cataluña y Eusko Alkartasuna- -que representan un 5 por ciento de los diputados actuales, que en el debate presupuestario suprimen la Casa del Rey, que proclaman su fe en la república y que nunca se preocuparon del devenir de la nación española. Y el Partido Popular teme quedarse en solitario con otra versión y se une a ella. Es verdad, se hubiera quedado sólo, pero con la versión verdadera. Sí que fue el Rey. Senadora por Sevilla del Grupo Parlamentario Popular REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO TURBULENCIAS EURONACIONALISTAS Incluso amurallándose en un despacho presidencial, los problemas nacionales toman dimensiones europeas y los problemas internacionales tienen facetas puramente nacionales. Les Echos, Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) y Financial Times coinciden en analizar los casos de Endesa- E. On y Suez- Gas de France desde la misma óptica de los nacionalismos económicos. Les Echos escribe: Europa corre el riesgo de sufrir los ataques del neo proteccionismo que no arreglaría de ninguna manera sus graves problemas de fondo FAZ establece el mismo paralelismo entre las tentaciones nacional- proteccionistas de París (ya consumadas con una fusión empresarial de urgencia) y Madrid, donde las presiones políticas pudieran complicar los intereses empresariales y nacionales. Financial Times vuelve a la carga con las advertencias de la Aviación Civil británica contra Ferrovial, que pudiera encontrar algunos obstáculos en sus ambiciones londinenses. En otro plano, las reivindicaciones de las víctimas del terrorismo continúan alimentando una crónica de cierta severidad contra el Gobierno. Le Figaro estima que el comportamiento de ETA y la manifestación madrileña son una amenaza contra toda la política gubernamental, Cataluña incluida Radio Tele Luxemburgo (RTL) insiste: Es muy difícil desactivar la maquina del odio, alimentada durante generaciones. Sobre todo, porque falta lo esencial: el alto el fuego de ETA Der Tagesspiegel no dice otra cosa: ETA no parece dispuesta a la paz Desde Rabat y Argel, el XXX aniversario de la creación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) es utilizado para tirar pedradas contra el tejado español. En París, La Tribune analiza treinta años de crisis del Sahara, dejando en suspenso la herencia española Por su parte, Nouvel Observateur destaca las declaraciones del presidente Abdelaziz Bouteflica, recordando a España sus responsabilidades En Rabat, Atlas Vista dice aproximadamente lo mismo, pero desde el ángulo adverso, lanzando un posible infundio: Marruecos está recibiendo aves que llegan de Italia y España y que pudieran estar contaminadas En esa frontera hispano- marroquí, un punto más o menos optimista. Bladi. Net publica un reportaje sobre los musulmanes residentes en Ceuta... y llega a la conclusión de que, finalmente, el racismo hispánico a flor de piel puede ser para ellos más soportable que las miserias y persecución de la Policía marroquí. España les da una libertad y servicios médicos y sociales que no tienen en Marruecos.