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100 LUNES 27 2 2006 ABC Gente Sinéad O Connor, una rastafari del norte La cantante irlandesa se pasa al reggae en Throw down your arms con el que rompe su promesa de no volver a grabar un disco TEXTO: PABLO M. PITA FOTO: ABC Harrison Ford reniega de su fama de héroe. A los 63 años y con la expectativa de filmar en 2007 la cuarta parte de Indiana Jones el actor reniega de la fama de héroe adquirida en el cine. No quiero interpretar héroes. Quiero explorar otros aspectos de su vida ha confesado en el diario brasileño O Globo Di cen que nadie nunca debería decir nunca jamás, pero menos si se posee una personalidad tan impetuosa como la suya, que igual que rompe ante las cámaras un retrato del Papa luego se pone a estudiar teología. Así que, si un día afirma rotunda que se retira de la música- -ocurrió en 2003- no debería extrañar que, dos años después, aparezca con un nuevo disco debajo del brazo. Recomendaciones de su psicóloga, ha llegado a dar como motivo de su rectificación. Lo que sí se puede dar por seguro es que el contenido de cualquier CD que presente resultará sorprendente y bien hecho. Como así ha sido. Se ha pasado al reggae. En realidad, de lo que sí se ha retirado Sinéad O Connor, madre de tres hijos, es de los círculos del márketing de la industria musical. Es decir, ahora hace lo que le apetece o, por lo menos, cosas que le puedan atraer como artista. Y si su anterior entrega discográfica, Sean- Nós Nua indagaba en la más añeja tradición musical de su tierra- -con un resultado más que notable- ahora se ha empapado de viejos clásicos jamaicanos. Su voz, siempre luminosa y apabullante, recrea temas firmados por algunos de los más grandes compositores de la isla caribeña, como Peter Tosh, Burning Spear o Lee Perry. No es la primera vez que se atreve con un álbum de versio- nes. Además del anteriormente citado de folk irlandés, ya en 1992 publicó un disco de antiguos estándares norteamericanos. Es precisamente en este terreno, el de recrear composiciones ajenas, en el que alcanza suele alcanzar sus más brillantes momentos. Su mayor éxito hasta la fecha lo consiguió con su intensa interpretación de Nothing Compares 2 U de Prince. En cualquier caso, las canciones de Throw down your arms que por fin se publican en España hoy, están suavizadas. Los ritmos no resultan tan exóticos o contundentes como en las voces originales. Las ha llevado hacia su terreno con la ayuda, sin embargo, de importantes músicos de aquella isla, ya que, para ello, no dudó en desplazarse hasta los estudios Tuff Gong, en Kingston, el centro mismo de donde bulle esta música tan especial y que tiene especial predicamento en las Islas Británicas. No en vano, el origen de esta atracción procede de una colaboración de la artista con el grupo Asian Dub Foundation, un combinado fuertemente influido por este tipo de sonidos. A pesar de su fuerte carácter, siempre ha cuidado también la dimensión espiritual. Por eso, se siente muy atraída por la faceta metafísica presente en este género, y en la fiesta de presentación del disco afirmó que no estaría viva Sinéad O Connor, fotografiada en Jaimaica el pasado mes de agosto hoy si no fuera por las enseñanzas de los rastafari Aunque basta conocer superficialmente dicha filosofía para saber que, a pesar de sus avances en este sentido, las mujeres no salen en ella muy bien paradas. Siempre rebelde, el simple hecho de llevar el pelo rapado desde los comienzos de su carrera representaba una forma de contradecir los convencionalismos que rigen el mundo del pop. Por fortuna, su rostro es lo suficientemente atractivo para permitirse ese lujo, pero ya, en plena madurez, quedará para siempre la duda del magnetismo que hubiera desprendido con veinte años y melena al viento.