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ABC LUNES 27 2 2006 Cultura 61 POP Yann Tiersen Intérpretes: Yann Tiersen (violín, guitarras, piano, glockenspiel, acordeón, voz, toy piano) Marc Sens (guitarras) Ludovic Morrillon (batería y percusiones) Stéphane Bouvier (bajo) Christine Ott (ondes martenot, glockenspiel) Lugar: La Riviera, Madrid. Fecha: 24- II CLÁSICA Ciclo Sinfónica de Madrid Obras de Albéniz, C. Halffter Ruzicka y Respighi. Intérpretes: Orquesta Sinfónica de Madrid. Director: Cristóbal Halffter. Lugar: Auditorio Nacional, Madrid. FLAMENCO Ciclo Flamenco y Copla Título: Al compás del Tiempo. Intérprete: María José Santiago, con orquesta y cuadro flamenco. Lugar: Centro Cultural de la Villa, Madrid. Fecha: 24- 2 MINIMALISMO, ROCK Y AMELIE PABLO MARTÍNEZ PITA HALFFTER, COMPOSITOR Y DIRECTOR ANTONIO IGLESIAS APOTEOSIS DE MARÍA JOSÉ SANTIAGO MANUEL RÍOS RUIZ uizás el fenómeno protagonizado por Yann Tiersen pueda ser achacado a uno más de los milagros propiciados por la señorita Amélie Poulain. Porque el músico francés es autor de una música en primer lugar instrumental, lo cual ya le alejaría de la popularidad. Pero en aquella película de Jean- Pierre Jeunet supo acompañar con tanto acierto las andanzas de la protagonista que melodías e imágenes quedaron indisolubles en los cerebros de sus muchos espectadores. Yann Tiersen llenó hasta la bandera la sala madrileña de La Riviera. Además, llamaba la atención que se trataba de unos visitantes mayoritariamente jóvenes, lo cual sirve de lección para aquellos que piensan que la escasez de edad es sinónimo de poca exigencia en los gustos. Porque la propuesta de este compositor de amplia formación clásica es todo menos simple. En su obra se mezclan un sinfín de influencias que van desde los sonidos circenses hasta los balcánicos, la canción francesa, el minimalismo o el rock experimental. Todos estos géneros se pasearon a lo largo del concierto, mientras él iba pasando del piano a la guitarra, al acordeón, al piano (al de verdad y al de juguete) o al violín. El público, es cierto, se encontró algo desconcertado por las guitarras duras que dominaron una buena parte del espectáculo, pero no por ello dejó de aplaudir con entusiasmo. En un escenario austero y con todos los músicos vestidos de negro- -con un fondo también oscuro- -hicieron un repaso a su discografía, pero con especial parada en el álbum que venían a presentar, Les Retrouvailles En él han colaborado algunos cantantes para poner voz a varios temas, como Jane Birkin o Dominique A, que el propio Tiersen suplió correctamente. En su afán experimentador, comenzó con L Horloge que cuenta con el acompañamiento de las señales horarias cogidas directamente del teléfono. Pero aquella improvisación no salió del todo bien. Quzás es el único pero que se le puede poner a este multi- instrumentista. Su cabeza debe de ir a 200 por hora y quiere abarcarlo todo, desde los sonidos más melodiosos hasta la distorsión acelerada, y llega a abrumar al oyente. Eso sí, nadie le puede reprochar su esfuerzo por buscar la lírica a cada una de sus notas. Q ué es lo que no es Cristóbal Halffter? Así, en muy directa consecuencia, nos enorgullecemos quienes, desde hace no sé cuánto, nos honramos con su amistad y le dedicamos sincerísima admiración. El concierto de la Sinfónica madrileña en el Auditorio nos deparó ocasión de aplaudirle en un programa de impronta personal, que comprendía tres aspectos fundamentales de su personalidad: compositor, director de orquesta y transcriptor, en esta ocasión, de la Eritaña pianística de Isaac Albéniz, la última de sus inefables Iberias que, si en el teclado es obra de escogidos, queda ahora fijado con una similar hazaña en el transplante sinfónico que nuestro gran músico madrileño, tan maestro al tratar los hilos de la compleja madeja tímbrica, no podía por menos que asegurar tan bien ganado quehacer. Llenando la primera parte del programa escuchamos a renglón seguido las Cuatro piezas para orquesta del propio Cristóbal Halffter, obra que por encima de su fecha- -2005- -refleja su manera compositiva de siempre en sus fragmentos: El grito Miedo La memoria del espejo y Homenaje a Hipasos de Metaponto (Raíz cuadrada de dos) bloques sonoros sólidamente construidos, en los cuales el contraste se nos da de múltiples maneras en sus veinticuatro minutos de duración. Por fuerza, hubo de establecerse una com- ¿Q Cristóbal Halffter ROCÍO RUZ paración con Vorecho del alemán Peter Ruzicka, elaborada con evidente oficio durante su transcurso- -excesivo- -de media hora, en la que predominante el clima delicado, deja admirar sentidos apuntes neorrománticos, con una diestra orquestación abundante en gongs y silencios (un recurso como otros y nada más) que agrandan un clima general expectante. La talla de Cristóbal Halffter como director nos la regaló con su batuta clara en las tres obras anteriores y agrandó en una versión académica y a la vez desbordarda de los Pini di Roma los cuatro momentos logrados por el italiano Ottorino Respighi. Por lo tanto, un buen programa este último de Cristóbal Halffter, compositor, director, transcriptor y tantas cosas más. Un éxito. a versatilidad artística de la jerezana María José Santiago es verdaderamente admirable, domina la canción española en todas su variantes musicales, canta flamenco con conocimiento estilístico y buen gusto interpretativo y baila por bulerías para quitarse el sombrero. En la primera parte de su excelente espectáculo, con una orquesta sumamente profesional y conocedora de los efectos propios del género, dirigida por el veterano Paco Sánchez, María José Santiago bordó sus canciones, la mayoría de ellas populares y famosas, poniendo de relieve su capacidad para versionarlas, para injertarle su acento personal. En la segunda parte se fajó con los estilos flamencos. Dijo aires festeros, bulerías, alegrías, tangos, fandangos y malagueñas chaconianas rematadas brillantemente con el verdial de Varea. Los oles surgían de un público entusiasmado, que le rendía su rendibú con palmas buleaeras y puesto de pie. Una auténtica apoteosis. María José Santiago sobrada de facultades y subyugada por su arte, vive una plenitud artística extraordinaria. Y un fin de fiesta, enjundioso fetén, en el que se lucieron los componentes de su elenco y ella se marcó un baile por bulerías jacarandoso donde los haya. L TEATRO Gorda Autor: Neil LaBute. Dirección: Tamzin Townsend. Versión: Luis Colomina y T. Townsend. Escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda. Vestuario: Raúl Amor García. Iluminación: José Manuel Guerra. Música: Mercedes Ferrer. Intérpretes: Luis Merlo, Tete Delgado. Iñaki Miramón y Lidia Otón. Lugar: Teatro Alcázar. Madrid. UN CUENTO CRUEL JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN L as obras del estadounidense Neil LaBute, dramaturgo, guionista y director de cine, están bañadas por una particular forma de ironía ácida y con frecuencia descarnada en su aproximación a las relaciones humanas, en las que suele poner de relieve los colmillos depredadores latentes bajo las convenciones y las normas de convivencia. Gorda que ha llegado con elogiosa prontitud a nuestros escenarios (la pieza original, Fat Pig es de 2004) no es una excepción. En una estructura de comedia romántica más o menos convencional (chico conoce chica y se enamoran) LaBute inocula una desasosegante carga de crítica social, y subrayo lo de desasosegante porque, aunque el público sigue divertido y atento los avatares de la relación entre los protagonistas: Toni, guapo ejecutivo, y Elena, desinhibida y oronda joven, ríe con catártica intensidad los crueles juicios que sobre la gorda despachan Álex, amigo del primero, y Blanca, una compañera de trabajo con la que Toni ha salido alguna vez. Digamos que los espectadores se reconocen- -nos reconocemos- -en las burlas al diferente, en la saña en el escarnecimiento del débil. El conflicto real de la comedia se desarrolla en la mente de Toni, que se debate entre su atracción por Elena, simpática, auténtica e inteligente, y su terror al estigma social, al verse señalado por emparejarse con alguien inadecuado, no acorde con lo esperado en un tipo de su clase. La gordura se convierte así en símbolo de lo que se teme o se rechaza por alejarse de una hipotética norma. Tamzin Townsend dirige con sencillez y eficacia este cuento cruel, presentado sobre una limpia escenografía de Sánchez Cuerda, al que bastan unos cuantos muebles y un juego de paneles sobre los que se proyectan ambientes. Presente en todas las escenas, Luis Merlo dota a su Toni de sabios matices, en un sutil deslizamiento de lo cómico a lo crudamente dramático con pulso de excelente actor. Tete Delgado impregna su Elena de fresca desenvoltura, Iñaki Miramón es un simpático Álex rezumante de mala leche, que aguijonea tenazmente sin perder el gesto de buen rollito, y Lidia Otón sirve con solvencia el estupor despechado de Blanca. Los espectadores, como se ha comentado, ríen y aplauden con ganas, y luego abandonan la sala con cierta expresión de perplejidad reflexiva.