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40 Madrid LUNES 27 2 2006 ABC En la media docena de autobuses que llegan cada día a nuestro país desde Bucarest repletos de inmigrantes se esconden historias humanas como éstas Rumanos sobre ruedas: viaje al paraíso español TEXTO Y FOTOS: MARIANO CALLEJA BUCAREST, MADRID. Marian Bacanu y Marieta Bacanu se subieron a un autobús en Bucarest hace tres semanas para viajar a Madrid. Cuando llegaron a la Estación Sur de Méndez Álvaro, se trasladaron hasta Segovia, donde trabajan desde hace tres años en el campo. La historia de este matrimonio rumano es una más de las 45 que se pueden contar del viaje en autobús entre la capital rumana y la española, una por cada pasajero. Historias que se multiplican cada día por seis u ocho, que son los autobuses que ponen rumbo a España repletos de emigrantes en busca de una vida mejor. Marian y Marieta tienen suerte, porque su historia acaba bien. Otros ni siquiera han podido llegar a España, o si lo consiguen, terminan aún peor que en su país. Antes de tomar la decisión de dejarlo todo en su ciudad y venirse a vivir a este otro extremo del continente europeo, los dos trabajaban en Bucarest. Él instalaba aparatos de climatización y ella era peluquera. Lo malo es que sus salarios eran tan bajos que apenas les daba para vivir al día, y malamente. Marian ganaba 200 euros al mes por trabajar como instalador ocho horas cada día y ella tan sólo 50 en la peluquería. Para una pareja joven- -él tenía 23 años y ella 25- y además recién casada, las expectativas de futuro no eran muy halagüeñas. Más bien eran deprimentes. Marian y Marieta, un matrimonio feliz de volver a España, donde trabajan desde hace tres años en el campo Ahora, regresaban a Segovia, vía Madrid, para pasar otro año de trabajo, con todos los papeles en regla, eso sí, tras vivir los primeros meses en una situación irregular en nuestro país. Cuando se les pregunta si les gusta España, su respuesta es contundente: ¿Que si nos gusta? Eso da lo mismo, venimos por trabajo. Hay que trabajar y sólo estamos aquí por eso Sus planes de futuro pasan por España, de eso no tienen duda. La cuestión es dónde, porque acaban de recibir otra oferta laboral en Cádiz, para cuidar una casamansión. Marieta sonríe cuando lo dice y mira a su marido buscando la aprobación. Pero él se resiste. En el mismo autobús que se dirige a Madrid tras cruzar Rumanía, Hungría, Austria, Italia, Francia y, por fin, media España, viaja Nicole, una joven rumana de 23 años, que llegó a Zaragoza por primera vez hace dos. Un mes atrás regresó a Bucarest para poner en regla todos sus papeles. En la capital de Aragón trabaja como enfermera con un matrimonio de ancianos. Antes que ella, su marido, su hermano y su cuñado fueron los pioneros de la familia en esto de la emigración. Sólo cuando llegaron y se asentaron, el resto de la familia se decidió a seguir sus pasos. En Rumanía la situación está muy mal, no se puede trabajar, todo es muy caro para nosotros y nos dijeron que en España había trabajo explica Nicole, que ha aprendido español hablando con la gente Unas horas antes, el autobús ha cruzado la frontera de Rumanía con Hungría, donde los policías no han dejado pasar a media docena de pasajeros, bien por faltarles algún papel, por no tenerlos en regla o por ser menores de edad y no estar acompañados. Nicole asegura que la Policía le pidió a ella 500 euros si quería pasar, porque había estado fuera de Rumanía más de tres meses, que era el límite como turista. Pero les dije que no tenía ese dinero, les enseñé mi contrato de trabajo y con eso no me podían impedir el paso continúa. Algo parecido le ocurrió a Mari, de 28 años, que se dirige a Madrid. Antes que ella llegaron su marido, su hermana, su cuñado y el hijo de éstos. Unos meses después hizo la maleta ella y ahora trabaja en la limpieza de hogar. A Mari, un policía le pidió 250 euros en la frontera. Pero tampoco se los di, le mostré el contrato que tenía y al final me dejó seguir mi camino Esta joven lleva ya un año y medio en nuestro país: Estoy muy contenta en España. He conseguido trabajo y de momento no tengo ganas de volver a Rumanía. Allí la situación está mal se lamenta. El noveno viaje Así que un día se armaron de valor y compraron un billete para Madrid. Sería el primer viaje de los nueve que han hecho en los últimos tres años, entre idas y vueltas. Son los veteranos de la expedición, y se les nota, porque llevan consigo todo lo necesario para sobrevivir a 60 horas de autobús. En Bucarest les dijeron que había trabajo en Segovia. Y allá que se fueron, sin tener mucha idea de por dónde caía esta ciudad castellana. Desde entonces, han trabajado en la recogida de puerros, zanahorias y fresa, ésta a partir del verano, cuando se ha acabado el tajo en Huelva Su sueldo ha subido de manera considerable: ahora gana cada uno entre 1.000 y 1.100 euros, por 10 o 12 horas de trabajo diarias. Hay días que trabajamos hasta 14 horas, cuando la recogida está en su mejor momento explica Marian en español. Apenas les costó esfuerzo aprender nuestro idioma, ya que comparte raíz latina con el rumano, por lo que cogieron oído pronto. Marian y Marieta, que no tienen hijos- el año que viene, siempre decimos eso cuando nos preguntan vuelven a Bucarest sólo de vacaciones. Herido grave por un disparo en una reyerta en Vicálvaro ABC MADRID. Un hombre de nacionalidad rumana resultó anoche herido de carácter grave tras recibir un impacto de bala en el transcurso de una pelea que tuvo lugar en el barrio de Vicálvaro. Los hechos todavía no han sido aclarados, según indicaron fuentes policiales, por lo que la investigación de los mismos sigue abierta. El herido, de unos 23 años, y cuyas iniciales son A. F. B. fue trasladado al hospital Gregorio Marañón después de que una persona alertase a los servicios del 112. Los hechos se produjeron en el número 33 de la calle San Cipriano, en la barriada de Vicálvaro, sobre las 22.35 horas. Fuentes policiales señalaron que son varios los testigos que aseguran haber presenciado los hechos. Hasta el lugar se desplazaron efectivos médicos, que desplazaron al herido hasta el centro médico, así como personal de la Policía científica y de homicidios. La angustia de Daniela El autobús se detiene en una gasolinera de Italia, unas 45 horas después de salir de la Autogara Rahova la estación internacional de Bucarest. Nicole y Mari intentan animar a Daniela, una