Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 27 2 2006 Internacional 35 Tel Aviv afirma que el presidente Mahmud Abbas es irrelevante JERUSALÉN. Ariel Sharón cumplió ayer 78 años con los ojos cerrados. Rodeado de sus hijos y de sus colaboradores, no pudo festejar su cumpleaños al encontrarse en coma desde el 4 de enero. Arik no podrá celebrar tampoco la previsible victoria electoral de su partido recién creado, Kadima. Aunque una de las personas más cercana a Sharón, su ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, le hizo el regalo más político, al declarar ayer irrelevante al presidente palestino, Mahmud Abbas, de quien dijo que no puede ser la cara bonita del terrorismo horrible que se esconde detrás suyo Claro que Ariel Sharón también ya declaró en su día irrelevante a Yaser Arafat. Ali Larijani, principal negociador nuclear iraní (a la derecha) saluda a Jaled Mashaal, líder de Hamás en el exilio AP Los ayatolás lanzaron el Sina- 1 en octubre; los israelíes ultiman el Eros- 2 para finales del próximo mes de abril; ambos, de espionaje. Sólo es el principio. Estarán acompañados en el futuro de satélites mucho más desarrollados Irán e Israel se declaran la guerra de las galaxias con sus satélites espía JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Se miran de cerca. De lejos. De reojo. De frente. Por la espalda. A escondidas. A cara descubierta. Se observan. Se vigilan. No se fían. De sus intenciones. De sus palabras. De su fuerza. De sus programas nucleares. Uno, consolidado desde hace décadas. El otro, en fase de experimentación. En definitiva, se espían. Por tierra. Por aire. Desde el espacio. Irán e Israel, solos o en compañía de otros, podrían llegar a las manos con los pies en el suelo, pero por el momento, y hasta que llegue esa hora de la verdad nuclear persa, han decidido declararse la guerra de las galaxias armados de satélites de espionaje. Tel Aviv, por la cuenta que le trae el hecho de ser el objetivo a borrar del mapa por Teherán, quiere saberlo todo, hasta el más mínimo detalle, del régimen de los ayatolás Éstos, a años luz de sus enemigos jurados en materia de tecnología, se apoyan en el buen saber ruso para tocar las estrellas con los dedos y abrir ese ojo que todo lo ve, o casi todo, mucho menos que el israelí, desde lo más alto. Así, el pasado mes de octubre, con sigilo pero sin disimulo, Irán puso en órbita su satélite espía Sina- 1 de fabricación rusa, desde una lanzadera tarusa, bajo control también ruso, como ese uranio enriquecido que asoma detrás del mausoleo de Lenin en la Plaza Roja. No se trata de un satélite demasiado moderno ni sofisticado. Armado de una cámara que puede captar objetos de más de veinticinco metros de tama- ño, el Sina- 1 al que muy pronto seguirá su hermano pequeño pero ya con una tecnología de primer nivel, tiene un solo y único objetivo: Israel. No es el caso del satélite espía israelí que en la actualidad navega por el espacio: el Ofek- 5 Su radio de acción ni se detiene ni centra sus precisos focos, sus ambiciosas lupas en la ciudad de Teherán, sino que pasea con tozuda intención por todos y cada uno de los países árabes. Creciente amenaza No será así con el nuevo satélite, el Eros- 2 que los científicos israelíes pondrán en órbita a finales del mes de abril. La amenaza iraní, mucho mayor sin duda con los avances nucleares que llevan a cabo día a día con la ayuda de Moscú y bajo la espada de Damocles de una comunidad internacional hecha, en este caso, una piña que será abierta en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, merece mención especial, espacial y específica. El Eros- 2 estará equipado con una cámara capaz de filmar e identificar objetos en la tierra de un tamaño no superior a los 70 centímetros. Éste sí que es, en definitiva, un ojo que todo lo ve aunque con algunas limitaciones que en breve quedarán resueltas con otro satélite ya en avanzada fase de estudio que cuenta con un sistema de radares y no con una cámara. Y es que, en efecto, la cámara todo lo ve si no es de noche, no hay nubes cerradas, no hay niebla ni tormentas de arena, frecuentas en la región. Ésas son sus limitaciones, aunque serán pronto corregidas, puesto que la actual situación del programa nuclear iraní no permite tener el ojo abierto de día y cerrado de noche. La obsesión espacial de Israel con Irán no es, ni mucho menos, nueva, aunque es verdad que se ha redoblado a raíz del empeño de los ayatolás de enriquecer uranio con acento ruso y caracteres cirílicos. Represalias No es para menos cuando se repasan las últimas declaraciones lanzadas desde Teherán. No ya sólo por el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, que repite sin que se le caiga de la boca su deseo de borrar a Israel del mapa sino, por ejemplo, por el ayatolá Abasi, uno de los máximos responsables de la Guardia Revolucionaria, quien ya lo ha dejado claro ante las amenazas de posibles ataques occidentales contra sus instalaciones nucleares: Si Estados Unidos nos bombardeara, atacaríamos la central nuclear israelí de Dimona Como para no andarse con un par de ojos que todo lo ven, con un par de satélites que todo lo espían. El régimen de los ayatolás se apoya en el buen saber ruso para poner en el espacio ese ojo que todo lo ve