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16 Nacional LUNES 27 2 2006 ABC ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO Presidente del PP de Galicia En lugar de buscar la convergencia de España, Zapatero la busca sólo con CIU SANTIAGO. Asentado con firmeza en la seguridad de su victoria inapelable en el proceso de sucesión de Manuel Fraga, el nuevo líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, advierte de que el nuevo Estatuto catalán puede dividir a los españoles en ciudadanos de primera y segunda. En una conversación con ABC, señala que su partido es el único que tiene visión de Estado y recuerda que las próximas elecciones municipales y autonómicas de 2007 pueden hacer variar el panorama si su partido revalida las mayorías en las que gobierna. -El proceso del nuevo Estatuto de Cataluña sigue su marcha en el Congreso, ¿qué significación tiene esa reforma? -Creo que lo que marca, fundamentalmente, es el final de 27 años de consenso global de la organización territorial del Estado, que es la Constitución del 78. También marca que tenemos un jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, con una enorme intrascendencia. Sobre todo cuando el presidente del Gobierno tiene una minoría parlamentaria y en vez de buscar la convergencia entre las Comunidades de España, lo que ha buscado es la convergencia con CiU, que es una cosa distinta. Y en consecuencia lo que marca claramente es abrir una espita justo en dirección contraria a lo que habría que hacer. Lo que marca es que va a haber ciudadanos de primera, que tendrán más dinero para la sanidad, para la educación, para las infraestructuras, para los servicios sociales; y otros ciudadanos de segunda que, inevitablemente, tendrán menos recursos. -El debate ha colocado a su partido en una situación difícil. -Evidentemente. Nos ha situado en la necesidad de elegir entre una estrategia a corto plazo, puramente electoralista, o permanecer como un partido con visión de Estado. Esto es lo que toca. Normalmente son los gobiernos los que tienen que erigirse en la defensa de los intereses generales. La pregunta es: ¿quién defiende los intereses generales en España? Y la reflexión es que ésta es la primera vez que esa visión la tiene en exclusiva la oposición. Sobre el futuro, yo estoy convencido de que después de mayo del 2007, si el PP revalida las mayorías en las Comunidades que en este momento gobierna, probablemente se abra un escenario autonómico distinto. -Da la impresión de que esa defensa está provocando disputas internas en el PP. -Vamos a ver: lo que es evidente es que hay gentes que para justificar lo injustificable intentan encontrar fallas o matices en el adversario. Y es curioso, porque son los mismos que cuan- Reflejo y pilar del nuevo PP, Alberto Núñez Feijóo niega discrepancias en su partido, el único que defiende, a su juicio, los intereses generales frente a la intrascendencia de Zapatero TEXTO: ALFREDO AYCART FOTO: MIGUEL MUÑIZ Los gallegos defienden que Galicia es una nacionalidad histórica afirma Feijóo do tienen un problema no dudan en mandar al Vaticano a un dirigente socialista polémico, o, simplemente, ningunean al presidente de la Generalitat elegido democráticamente por los ciudadanos en Cataluña para pactar con el que le va a sustituir, el señor Mas. Además hay una trampa grosera: intentan ocultar que lo que nosotros decimos es lo mismo. Con distintas partituras, pero nosotros tocamos en sintonía. El hecho de que el PP de Galicia se defina como un partido galleguista puede sorprender, pero nosotros entendemos el galleguismo como el autonomismo constitucional. ¿Teme que le pueda salir algún concejal disidente, como a Piqué? -No creo, salvo que haya alguno en tratos para pasarse al BNG o al PSOE. Estoy seguro de que los concejales del PP saben muy bien que la diferencia entre un político de raza de otro que no lo es, es saber estar en las duras y en las maduras. ¿Qué opina de la postura del bipartito en el debate identitario? -El señor Touriño se ha convertido últimamente en un diccionario de sinónimos porque ha sido capaz de decir que Galicia es una nacionalidad histórica, es decir, una nación. Es antológico. Inicia una nueva teoría de derecho político donde en una nación caben naciones... Es decir, que España sería como la ONU: una Organización Nacional de Naciones Unidas. El señor Touriño sabe que la inmensa mayoría de los ciudadanos defiende que Galicia es una nacionalidad histórica. Por lo tanto yo me tengo que quedar con la inmensa mayoría de los ciudadanos. El problema es que más que en una nación, Galicia puede acabar convertida en una reserva dentro de España porque el señor Touriño tiene un pacto, pero no con Galicia, sino con el poder, y sabe que si mañana un solo diputado del BNG no está de acuerdo deja de ser presidente de la Xunta. ¿No siente envidia de Alemania, donde pueden pactar los dos partidos mayoritarios? -Bueno, pero es que en Alemania los Imagínese lo que piensa un gallego al que se le intenta decir que Cataluña tiene déficit de infraestructuras líderes nacionales tienen una visión de Estado y aquí no todos son así. El señor Rodríguez Zapatero se encontró con una España próspera, se encontró con una España que crecía y que tenía empleo; el señor Zapatero se encontró con un pacto antiterrorista que él mismo propuso, y que nosotros desde el Gobierno aceptamos, y el señor Zapatero se encontró con un acuerdo de financiación aprobado por unanimidad. Ahora, deja una política antiterrorista que excluye al principal partido de la oposición en España, rompe el acuerdo y el pacto de las Comunidades autónomas en asuntos de financiación y rompe el modelo, el consenso y el acuerdo en la organización territorial del Estado. ¿Cómo va usted a pactar cuando es usted el precio a pagar? Eso no es posible. -Aparte de la nación, el eje del debate territorial es financiero. -El problema es que el BNG es el socio útil para PNV y CIU en su pacto de Galeuscat, pese a que los intereses del nacionalismo gallego deberían ser justo los contrarios de los nacionalismos catalán y vasco. Touriño tiene un pacto con el BNG, pero tiene otros en función del presidente socialista con el que se entrevista, así un día dice que el Estatuto de Cataluña es bueno para Galicia, y al siguiente dice que la referencia del Estatuto catalán no es buena para Galicia. En definitiva, creo que cualquier persona que coja simplemente una hoja de cálculo y observe que las inversiones en Cataluña van a crecer unos tres o cuatro puntos, es decir, unos 800 millones cada año, y que en Galicia supondrá que puedan decrecer unos 500 millones de euros al año, concluirá que eso es una barbaridad. Está claro que si se tiene que invertir en función de la declaración de la renta de cada Comunidad autónoma, ese criterio es claramente perjudicial para Galicia. ¿El problema es de infraestructuras? -Vamos a ver. Nosotros podemos entender que en Cataluña haya unos peajes excesivos. También es verdad que Cataluña ha tenido una enorme inversión con los Juegos Olímpicos, y que también se ha hecho una enorme inversión, aunque menos inteligente, con el Fórum de Barcelona. Eso no ha ocurrido nunca en Galicia. Nosotros, lo máximo que hemos conseguido en el Xacobeo es un premio extraordinario en la Lotería y alguna exención fiscal a las empresas patrocinadoras. Con todos los respetos, yo creo que hay una gran diferencia. Así que, ¡usted imagínese lo que piensa un gallego al que se le intenta explicar que Cataluña tiene un déficit de infraestructuras!