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ABC LUNES 27 2 2006 Nacional 13 LA POLÍTICA ANTITERRORISTA DE ZAPATERO ANÁLISIS El Partido Popular ya no tiene que demostrar que no comparte la estrategia del presidente. Es probable que antes de que finalice el actual periodo de sesiones, José Luis Rodríguez Zapatero vaya al Congreso y diga que ha llegado el momento. El desprecio que han percibido en todos los grupos ha aglutinado a los populares El frío de la distancia TEXTO: CHARO ZARZALEJOS FOTO: IOSU ONANDIA MADRID. Cuando Felipe González recordaba a su compañero Fernando Buesa y a su escolta destripados por un certero y cruel coche bomba, muchos de los socialistas asistentes al acto sintieron el dolor que provoca la ausencia definitiva de un amigo y el escalofrío de la nostalgia. Terrible, como todos, fue el asesinato del dirigente socialista e incuestionable el liderazgo de Felipe González, presente muy presente en la memoria colectiva del socialismo español. Muchos le miran y miran al padre. Sus palabras fueron certeras y en su definición de optimista escarmentado se sintieron identificados muchos, muchos ciudadanos. Eso me pasa a mí han dicho, hemos dicho muchos. Y es que la historia no pasa en balde y las experiencias pasadas se utilizan hoy como arma arrojadiza más que como lección a tener en cuenta, como páginas que no hay que volver a escribir. Después de la multitudinaria manifestación del sábado, que cada cual va a interpretar como quiera pero que objetivamente fue un gran éxito para sus convocantes, el PP ya no tiene que demostrar que no comparte la estrategia del presidente. Ya lo ha dicho. Ya ha salvado su responsabilidad al advertir que el Gobierno se equivoca y ya ha demostrado que no está solo. La polémica no da más de sí. No debería dar más de sí porque el tiempo no ha acabado, porque los terroristas siempre pueden sorprender y porque nada ni nadie va a hacer que el presidente rectifique. La distancia entre los dos grandes produce mucho frío a millones de ciudadanos, ajenos a cualquier consigna. Ocurre que los árboles no dejan ver el bosque. En este caso, la polémica, el enfrentamiento sirven de árboles y bien espesos para no ver el bosque en el que el presidente se ha adentrado. Que no se empeñe el PP Ningún deba- Felipe González y Alonso, con la viuda de Fernado Buesa te político va a impedir... dijo el presidente, y mejor que le crean porque es muy probable que antes de que finalice el actual periodo de sesiones, vaya al Parlamento y diga que ha llegado el momento. El gesto significativo se va a producir. No será tregua y ni mucho menos abandono de las armas, pero será en unos términos que todos vamos a entender, salvo el PP que por posicionamiento político dirá que no Esto no lo dice el presidente. Lo dicen y auguran quienes pueden ser denominados actores del proceso ETA va a entrar en una nueva fase avisan desde el País Vasco. Un poquito de por favor volveremos a ver el miércoles en el Congreso, cuan- do Josu Erkoreka, portavoz del PNV, pregunte al presidente por el derecho de autodeterminación. La respuesta no va a diferir mucho de la dada a Mariano Rajoy, pero algunos de los futuros integrantes de la denominada mesa política advierten que la misma va a ser un pulso entre autodeterministas y autonomistas Pero el tiempo no acaba y tiempo habrá para este debate. De momento, para la historia queda el injusto trato dado al Rey con ocasión de los 25 años del golpe y el PP se dispone a dar los últimos toques a su Convención. La abrirán Fraga y Aznar y la cerrará Mariano Rajoy. Van a ser tres días. En el primero intervendrá nuestro pasado más inmediato, el segundo estará dedicado al presente del Partido y el tercero que es el de Mariano, será el día del futuro. El punto de partida para el futuro más inmediato afirma un entusiasmado Ignacio Astarloa que a día de hoy no oculta su admiración por un partido que ha sido capaz de superar todos los malos augurios y seguir unido El desprecio que han percibido en todos los demás grupos a quienes, en ocasiones, el mero argumento de no dar la razón al PP ha sido la razón última del acuerdo, ha actuado como elemento de cohesión interna con Mariano Rajoy como referente. Los socialistas dicen que no tiene más que una oportunidad. Y es verdad. Si no gana las próximas elecciones se irá y lo hará sabiendo que deja un partido con banquillo y con discurso. Pero, ¿si las pierde Zapatero? Eso no va a pasar dicen los más seguros, y otros auguran: Miraremos al padre De momento el presidente navega por encima de su partido, que así se lo permite, y blindado por un excepcional cordón de protección política. Bambi, pero de acero ha dicho Guerra que es. Y lo es.