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ABC LUNES 27 2 2006 Opinión 3 LA TERCERA DE ABC EN MEMORIA DE LUIS VALLS Pero Valls también prestó atención y trabajo a actividades más estrictamente políticas, algunas de las cuales han venido hasta cierto punto a verse coronadas con el éxito de la transición... UIS Valls- Taberner y Arnó (Barcelona 1926- Madrid 2006) ha sido una de esas destacadas personalidades que dejan huella en la historia de un país, a la vez que una sensación de vacío en los miles de personas- ¡así, miles! -que le conocían y estimaban. Para los mucho más numerosos ciudadanos españoles que sabían algo de él, y para los profesionales de las finanzas de todo el mundo con los que mantuvo relación, era sencillamente un banquero. Y es verdad que lo era y que a ese oficio dedicó más de cincuenta años de trabajo. Pero, además de haber reorganizado primero y dirigido después una de las más importantes instituciones de crédito de España, transformando la antigua entidad de los Previsores del Porvenir en el Banco Popular Español, uno de los grandes de nuestra nación, con delegaciones y sucursales- -y socios- -por todo el mundo, Luis Valls, sin salirse de sus casillas, ha sido un hombre importante en otros campos de la vida pública. Fue un excelente jurista, licenciado por la Universidad de Barcelona y doctor por Madrid con una muy bien acogida tesis sobre materias contractuales, organizó y promovió editoriales (los libros del Consejo de Investigaciones en el sector público y otras empresas de iniciativa privada que todavía existen y gozan de buena salud) Algo semejante hizo fomentando actividades educativas y de interés social, de las que se han beneficiado varios miles de profesionales, en su mayor parte españoles. También en sus primeros años madrileños fue profesor ayudante en la Facultad de Derecho de Madrid. L que en las parroquias se pudiera predicar en esa lengua, haciendo caso omiso de las prohibiciones del gobierno. (A la vez que Valls serían confinados, pero en distintas localidades, casi todas de Aragón, siete u ocho conocidos abogados o profesores de Barcelona) Siempre adicto a la Familia Real, Ferrán Valls en Italia enseñaba catalán al Conde de Barcelona, padre del Rey Juan Carlos. De ahí vienen la proximidad y el trato de Luis Valls con Don Juan, a cuyo Consejo Privado perteneció, y con el actual monarca. Me ha parecido pertinente extenderme con unas líneas sobre el profesor Valls y Taberner, porque su memoria estuvo siempre viva en el hijo, que sabía mejor que nadie todo lo que había hecho, que lo había estudiado y había reeditado sus escritos, y veía en él un ejemplo vivo y un modelo para lo que él quería hacer y cómo hacerlo. Luis me agradecería este recuerdo. C uis Valls, catalán por los cuatro costados, era hijo de un notable intelectual y político barcelonés, Ferrán Valls y Taberner, autor de una voluminosa e importante obra histórica, catedrático y archivero. Don Fernando gozaba de un prestigio que le llevó a ser, durante años, juez de apelaciones del Principado de Andorra, una función que equivale más o menos a la del Tribunal Supremo de ese país pirenaico tan próximo al corazón de los catalanes. Instalado en Madrid desde los primeros años del decenio cincuenta, Luis Valls siguió siendo, igual que lo había sido su padre, fallecido no mucho antes, un catalán, como dicen los franceses a parte entera Don Fernando, que desde joven estaba reconocido como uno de los más notables académicos de allí, era un catalán leal a España, españolista y un intelectual y político monárquico. Su catalanismo le había llevado dos veces a la cárcel y una a ser confinado en Morella (provincia de Castellón) Los delitos según las autoridades de la Dictadura, habían sido defender la lengua catalana en el Colegio de Abogados (en 1926) y encabezar (en 1928) un escrito al Papa Pío XI solicitando su apoyo para L uando Luis Valls se trasladó a Madrid, se había incorporado al Opus Dei ya en Barcelona y conocía personalmente al Fundador, San Josemaría Escrivá, que siempre le distinguió con paternal afecto al que él correspondía con toda lealtad espiritual y humana. El magisterio cristiano y espiritual de Escrivá ha sido, sin duda, una poderosa fuente de inspiración para la orientación y el sentido que Luis Valls ha acertado a dar a su trabajo profesional y al espíritu de servicio a la gente y a la sociedad que ha animado su vida. Porque efectivamente Luis Valls concibió sus quehaceres de banquero y su dedicación al estudio (varios libros, decenas de artículos y un sin fin de documentos de su pluma) como un compromiso social y un trabajo para los demás. La vida de la ciudad en el más amplio sentido de esta palabra, es una especie de constante movimiento en el seno de una inmen- sa red de comunicación y relaciones entre unos y otros, entre hombres y mujeres, entre oficios y oficios, entre pueblos y pueblos: entre los que venden y los que compran, entre los que escriben y los que leen, entre los que hablan y los que escuchan, entre prestamistas y prestatarios et sic de ceteris Luis Valls entendía y practicaba el honesto y austero trabajo de la banca como un servicio de intermediación en el proceso de relación entre personas y entidades, indispensable en la sociedad humana. Esto cuadraba muy bien con la concepción ética de la vida que nace de la fe cristiana que predicaba Escrivá, y de la voluntad de servir a las personas concretas mediante el comportamiento profesional de un empresario de este difícil y resbaladizo mundo en que los banqueros gestionan recursos de unos- -accionistas y depositantes- -para ser aplicados a sus negocios por otros. He hecho referencia a las relaciones de los Valls con la Familia Real de España. Cuando en 1962 se anunció la boda de Don Juan Carlos con la Princesa Sofía de Grecia, Luis Valls Taberner, en unión de Socorro López Ibor, la esposa del ilustre médico, de la duquesa de Alba y otras personalidades fue el principal organizador y gestor de una suscripción nacional de aportaciones limitadas e iguales para ofrecer a los Príncipes de Asturias un regalo ciudadano en su matrimonio. P ero Valls también prestó atención y trabajo a actividades más estrictamente políticas, algunas de las cuales han venido hasta cierto punto a verse coronadas con el éxito de la transición. Luis Valls fue el organizador de la sociedad FACES- -que todavía existe- que reunía a monárquicos, liberales y aperturistas del régimen. FACES adquirió el diario Madrid con la idea de hacer de él un lugar de encuentro profesional y político que preparara los contactos y animara a las personas para una transición con vistas al día después mediante las necesarias reformas. (Al decir después se quería decir después de Franco) A mí me tocó ser director del periódico, que tuvo muchos problemas con el gobierno, que no a todos los socios gustaban. El diario fue clausurado en noviembre del 71, cuando Valls Taberner estaba retirado de la gestión y del estilo que había ido tomando el proyecto. Quizá en algunos de esos momentos no estábamos él y yo codo con codo remando en el mismo barco en la misma dirección, pero hemos de reconocer que sin esa iniciativa suya no habría sido posible echarlo al mar. Yo, ahora, triste por la pérdida de un fraternal amigo, no quiero dejar de agradecerle lo que quiso hacer y que mal que bien hicimos, o echamos a perder, otros. ANTONIO FONTÁN Ex Presidente del Senado