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ABC DOMINGO 26 2 2006 Internacional 31 El Gobierno iraquí advierte del peligro de guerra civil si no se detiene la violencia Once miembros de una misma familia chií fueron asesinados en la ciudad de Baquba b Las autoridades del país anun- cian que podrían llenar las calles de blindados militares al tiempo que en Bagdad mantienen la prohibición de circulación de vehículos ABC BAGDAD. El ministro iraquí de Defensa, Saadun al Dulaimi, advirtió ayer del peligro de que se desencadene una interminable guerra civil si no se pone fin a la espiral de violencia religiosa provocada por el ataque a la sagrada mezquita chií de Samarra. Al Dulaimi aseguró que está dispuesto a llenar las calles de blindados y el Gobierno mantiene la prohibición de circular en coche por Bagdad al tiempo que limita al mínimo los movimientos de la población. Pero, pese a tan draconianas medidas de control, la violencia continúa sin remitir. Ayer, un grupo de pistoleros asaltó una casa de Baquba y mató a doce per- sonas, todos miembros de la misma familia chií. Al tiempo que en Kerbala las calles también se teñían de sangre después de que un coche bomba estallase en un mercado y causara la muerte de al menos ocho personas. Coche bomba en Kerbala Un terrorista aparcó el coche en una carretera de la ciudad y poco después el vehículo hizo explosión afirmó un portavoz de la Policía, que añadió que las fuerzas de seguridad detuvieron al presunto responsable del ataque que está siendo interrogado. Y también ayer tres policías murieron por el estallido de una bomba durante los funerales de la periodista de la televisión Al Arabiya asesinada el miércoles junto con dos compañeros cuando volvían de cubrir los acontecimientos en Samarra. El Ministerio del Interior explicó que un grupo de pistoleros dispararon contra el convoy en el que se trasladaban los asistentes al funeral y mataron Un iraquí herido consuela a su hijo, ambos víctimas de un atentado en Kerbala a un policía. Tras dar sepultura a la periodista y mientras los participantes salían del cementerio, una bomba estalló y mató a dos policías más. Así las cosas, el clérigo chií islamista Moqtada al Sadr se entrevistó ayer con la influyente Asociación de Ulemas suníes para intentar parar la vio- AP lencia. A la vez que el primer ministro, Ibrahim al Yáfari, prometió que el Estado pagará la reconstrucción de las mezquitas suníes destruidas y señaló que se podría formar un cuerpo especial para la protección de templos. Pero la tensión amenaza con prolongarse aún de forma indefinida.