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ABC DOMINGO 26 2 2006 29 El Gobierno iraquí advierte del riesgo de guerra civil en otra jornada de violencia entre chiíes y suníes Con críticas a España, el Polisario celebra los 30 años de la salida del Sahara de la antigua metrópoli Desde la caída del dictador Ferdinand Marcos hace dos décadas, la democracia en Filipinas ha estado marcada por la corrupción, la pobreza, la amenaza de los pronunciamientos militares y por esperpénticos actores de tercera metidos a políticos Porque veinte años son nada, y menos en Manila PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL AFP ción desconfía de las razones esgrimidas por la presidenta Arroyo, que aún no ha justificado las medidas tomadas y se ha pertrechado en el palacio de Malacañang tras rodearlo con alambre de espino y contenedores de mercancías utilizados en el transporte marítimo. Gracias a la promulgación de la Declaración 1017, que impone el estado de emergencia, y a las Órdenes Generales 5 y 6, que autorizan al Ejército y la Policía a llevar a cabo las acciones necesarias para impedir el terrorismo y la violencia en las calles de Manila reinaba ayer una calma tensa que, debido a la tradicional inestabilidad del país, podría estallar en los próximos días. PEKÍN. El 26 de febrero de 1986, un millón de personas tomaban Manila y acababan con la dictadura de Ferdinand Marcos, en el poder desde 1965. Tanto él como su infame esposa Imelda huyeron primero a la isla estadounidense de Guam y, posteriormente, a Hawai, dejando un país arruinado del que habrían expoliado más de 4.200 millones de euros. Con la toma del palacio de Malacañang, donde aparecieron 1.200 pares de zapatos de la primera dama, arrancaba el tortuoso camino de Filipinas hacia la democracia. El triunfo de la revuelta del Poder Popular devolvía la libertad, pero no la estabilidad. Desde entonces, la corrupción, la pobreza y la amenaza de pronunciamientos militares han marcado los diferentes Gobiernos. El primero fue el presidido por Corazón Aquino, un icono de la rebelión del Poder Popular por ser la viuda del líder opositor Benigno Aquino, asesinado en 1983 por los partidarios de Marcos nada más aterrizar en Manila. Una joven vendedora filipina leía ayer la noticia del estado de emergencia go, en su mandato se agravó la crisis económica y se recrudecieron los atentados y secuestros de occidentales perpetrados por los separatistas musulmanes de Abu Sayaaf, que dañaron la imagen turística del país. Acusado de corrupción y de haberse apropiado de cerca de 300 millones de euros, Estrada se vio obligado en enero de 2001 a dejar el poder acosado por la oposición, la influyente Iglesia Católica y los movimientos populares, por lo que su puesto quedó vacante y fue ocupado por la vicepresidenta Gloria Macapagal Arroyo. Hija de Diosdado Macapagal, presidente de la república entre 1961 y 1965, la nueva primera dama recogió AP Esperpentos Tras el paso por el poder de Cory Aquino y del presidente Fidel Ramos, otro militar que desempeñó un papel crucial en la caída del dictador, la vida política de Filipinas se ha caracterizado por personajes esperpénticos como el ex actor Joseph Estrada. Con un discurso populista y explotando el papel de defensor de los desfavorecidos que le hizo famoso en el cine, Estrada juró su cargo en tagalo, el idioma original del archipiélago, y prometió reducir la miseria. Sin embar- el legado de Corazón Aquino al presentarse como firme defensora de los valores católicos y azote del amiguismo político. Nada más lejos de la realidad, porque su propio marido tuvo que huir del país salpicado por numerosos casos de corrupción. Por su parte, Arroyo ha resistido a un proceso de destitución abierto por, presuntamente, haber amañado las elecciones de 2004 en las que se impuso a Fernando Poe Jr. otro actor reconvertido en político. Por eso, muchos piensan que Arroyo ha declarado el estado de emergencia para evitar que el aniversario de la caída de Marcos sirva para criticar su gestión. Y es que 20 años no son nada, y menos en Manila.