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28 DOMINGO 26 2 2006 ABC Internacional Ola de arrestos de opositores en Filipinas tras el decreto del Estado de emergencia La presidenta Macapagal Arroyo acusa a sus enemigos políticos de urdir un golpe de Estado b Prohibidas las manifestaciones para celebrar el 20 aniversario de la caída del la dictadura de Marcos, mientras la caza de brujas llega a la Prensa PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Ayer, 25 de febrero, se cumplían en Filipinas dos décadas del derrocamiento del dictador Ferdinand Marcos. Aunque este país asiático con más de 7.100 islas debería haber sido una fiesta, la realidad era bien distinta y más bien parecía el velatorio por una muerte anunciada: el de la tambaleante democracia que no acaba de asentarse en la antigua colonia española del Lejano Oriente. Previendo la multitudinaria manifestación que iba a recorrer la capital, Manila, para recordar la caída de Marcos y, de paso, criticar la corrupción reinante, la presidenta Gloria Macapagal Arroyo anuló cualquier tipo de movilización ciudadana al declarar el viernes el estado de emergencia. Así, en lugar de una multitud festejando la revuelta del Poder Popular de 1986, los tanques y los soldados tomaron las calles una vez más en la convulsa historia de Filipinas. Contra la oposición Pero la represión no se limitó sólo a impedir cualquier acto contra el Gobierno, sino que vino acompañada de una campaña perfectamente orquestada para dejar en fuera de juego a la oposición política. Amparándose en que la extrema derecha y las fuerzas comunistas se habían aliado con varios altos mandos del Ejército y la Policía para dar un golpe de Estado, la presidenta Arroyo se valió de los plenos poderes que le otorga el estado de emergencia para noquear a sus adversarios. Entre ellos, destacan el diputado de izquierdas Crispín Beltrán, quien fue detenido por la mañana para ser interrogado, y el ex senador Gregorio Honasan, un héroe de la rebelión contra Marcos que encabeza la lista de sospechosos por su presunta implicación en la intentona golpista. Junto a ellos, fueron puestos bajo custodia dos antiguos responsables de la Policía: Ramón Montaño, que había pedido la dimisión de la presidenta Macapagal, y Rex Piad, quien había apoyado al candida- to de la oposición, el actor Fernando Poe Jr. en las elecciones de 2004. Ambos se suman a los militares arrestados durante la madrugada del viernes (hora española) el general de Brigada Danilo Lim, el superintendente jefe Marcelino Franco y el coronel Ariel Querubín. Además de prohibir manifestaciones y de llevar a cabo un centenar de detenciones preventivas sin las necesarias garantías legales, la Policía tomó a primera hora de la mañana el periódico The Daily Tribune para controlar su publicación. En este medio de comunicación, especialmente crítico con el Gobierno, los agentes confiscaron abundante documentación y parte de la edición del día, donde se informaba de las medidas excepcionales declaradas en el archipiélago. El confuso estado de emergencia que impera en Filipinas también ha sido denunciado por la ex presidenta Corazón Aquino, que ha desafiado al poder encabezando el viernes por la noche una manifestación contra Gloria Macapagal y participando ayer en una misa católica con claro contenido político. El estado de emergencia es sólo un nombre para ocultar la ley marcial aseguró la antigua mandataria, viuda del líder opositor Benigno Aquino, asesinado en 1983 nada más aterrizar en el aeropuerto de Manila. Junto a Corazón Aquino, quien pidió la dimisión de Gloria Macapagal, estaba el ex presidente Fidel Ramos, Contenedores utilizados para proteger Malacañang, el Palacio Presidencial de Manila La Policía tomó a primera hora de la mañana el periódico The Daily Tribune Corazón Aquino y Fidel Ramos piden la dimisión de la presidenta un antiguo militar que fue una pieza clave en la caída de Marcos. Aunque Ramos respaldó el año pasado a la actual presidenta en el fallido proceso de destitución abierto por, supuestamen- te, haber amañado los comicios de 2004, en esta ocasión le retiró su apoyo. No sólo estoy sorprendido, estoy horrorizado y consternado señaló Ramos, quien dudó de que hubiera existido un intento de golpe de Estado que habría motivado la declaración del estado de emergencia. Un sacrificio personal En el mismo oficio religioso, el arzobispo de Manila, Gaudencio Rosales, expresó la opinión de la comunidad católica, de gran peso en el país, al pedir al Gobierno un sacrificio personal la misma expresión empleada un día antes por Corazón Aquino para exigir la marcha de la jefa del Ejecutivo. No en vano, la mayoría de la pobla- El peso y la Bolsa se desploman y agudizan la crisis económica Mientras Filipinas, azotada recientemente por un corrimiento de tierras que se cobró más de mil vidas, se sumía ayer de nuevo en la incertidumbre política, tanto su Bolsa como su moneda nacional, el peso, sufrían el mayor desplome en los últimos tres años. Con una caída del 1 por ciento, el peso cotizaba a 52,20 unidades frente al dólar, al tiempo que nuevos y oscuros nubarrones amenazaban con hacer aún más profunda la recesión que padece la economía del archipiélago. Según los analistas, el mercado vive con preocupación el momento político filipino y no descartan que cunda el pánico entre los inversores si empeora la crisis. Aunque la antigua colonia española recuperó la libertad y la democracia hace ahora justo 20 años, los sucesivos gobiernos elegidos tras la caída del dictador Ferdinand Marcos no han conseguido cuadrar las cuentas del país. Con una renta per cápita que apenas llega a los 1.000 euros al año, a la pobreza y el subdesarrollo que arrastra Filipinas hay que sumar la grave crisis que sacudió a los mercados financieros de toda Asia a mediados de los años 90. Por si fuera poco, la corrupción se ha extendido por todas las administraciones como en los peores tiempos de la dictadura y han proliferado los ataques de los guerrilleros y de los musulmanes separatistas. En este archipiélago de más de 7.100 islas y donde el 83 por ciento de sus más de 82 millones de habitantes son católicos, el Frente Moro de Liberación Islámica y, sobre todo, el grupo terrorista Abu Sayaaf, vinculado a Al Qaida, han puesto en jaque al Ejército filipino al reivindicar la independencia de la isla de Mindanao, una de las más pobres del país a pesar de la abundancia de materias primas y recursos mineros y agrícolas.