Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN DOMINGO 26 2 2006 ABC ETA sostiene que su tregua ha beneficiado a los independentistas catalanes b La banda terrorista anunció un alto el fuego en 2004 después de que ABC hiciera público que Carod- Rovira se había reunido con la cúpula etarra en Francia ABC BARCELONA. Un documento interno de la banda terrorista ETA dirigido a los independentistas de lo que denomina Paisos Catalans valora positivamente los dos años de tregua en Cataluña, que se cumplen este mes, y asegura que han servido para reforzar los lazos políticos entre la izquierda abertzale y el independentismo catalán como era su objetivo un objetivo que además pretende intensificar La banda asesina declaró una tregua sólo para la Comunidad de Cataluña poco después de que ABC desvelara que el dirigente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Josep Lluís Carod- Rovira, entonces consejero jefe del Gobierno de Pasqual Maragall, se reuniera con la cúpula de la banda en la localidad francesa de Perpiñán. De hecho, aquella decisión de ETA se consideró el resultado obtenido por el político independentista. El documento, titulado Reflexiones sobre la iniciativa de Catalunya fechado este mes y redactado en catalán y en euskera, ha sido hecho público esta tarde por el corresponsal de Catalunya Radio en el País Vasco. En él, la banda terrorista justifica no haber hecho extensiva la tregua al País Valenciano porque allí todavía hay presos vascos mientras que en las cárceles de Cataluña no. En el comunicado, ETA reitera que la clave para resolver el conflicto vasco y catalán es la autodeterminación y apuesta, a pesar de todo, por el diálogo y el acuerdo También insiste en que Cataluña no puede servir de refugio de los enemigos del pueblo vasco contra los que no descarta atentar, como ya precisó en un Zutabe -boletín interno de ETA- -poco después de declarar el alto el fuego. El diario abertzale Gara ha anunciado a través de su página web que hoy, domingo, publicará el texto íntegro del comunicado. Zapatero, con los dos líderes de CiU, se cruzan las manos en señal de acuerdo en el Estatuto catalán Además de la crisis abierta en los socios del Gobierno tripartito catalán, el nuevo Estatuto también ha generado discrepancias en el seno de CiU, donde el sector soberanista y el propio Jordi Pujol han cuestionado el pacto entre Artur Mas y José Luis Rodríguez Zapatero El Estatuto de la desunión TEXTO: MARÍA JESÚS CAÑIZARES FOTO: IGNACIO GIL BARCELONA. Pese a la imagen de unidad propia de un partido que quiere volver a gobernar y que se sabe protagonista de un crucial momento político, lo cierto es que el proceso de reforma del Estatuto ha provocado reacciones enfrentadas en el seno de Convergència i Unió que van más allá de la clásica polaridad entre soberanistas y moderados. Ha sido muy corto el momento dulce vivido por el líder de CiU, Artur Mas, tras sellar en la Moncloa un acuerdo con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre el proyecto catalán. De la soledad de la oposición, Mas pasó a convertirse en el futuro aliado del PSOE y en el responsable de la crisis generada en el Gobierno tripartito catalán después de que ERC fuera excluida del pacto. Pero ¿a costa de qué? A costa de que CiU aceptara un Estatuto muy por debajo de sus pretensiones, en el que la definición de Cataluña como nación ha perdido su fuerza jurídica y el modelo de financiación dista mucho del concierto económico a la catalana que reclamaba Mas hace apenas dos meses. A estas rebajas, difíciles de asumir para una formación que se dice nacionalista, se une ahora la claudicación de CiU en materia de derechos y deberes- -la federación votó en contra de todo el capítulo en Cataluña- -y, especialmente, en el modelo social que propugnaba CiU, que no ha logrado que el PSOE cumpliera con su promesa de suprimir los artículos referentes a la eutanasia, el aborto o las uniones homosexuales. Un Estatuto, en definitiva, al que el propio mentor de Mas, el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, augura poca vida, pese a tratarse de una reedición del tactismo que él mismo practicó con éxito durante los gobiernos del PSOE y del PP. Tampoco el sector soberanista acaba de aceptar un texto edulcorado y que entierra el viejo sueño de reunificar el nacionalismo catalán, que ya quedó herido de muerte cuando ERC entregó la presidencia de la Generalitat al socialista Pasqual Maragall. La insatisfacción se ha extendido incluso entre el equipo de colaboradores del presidente de CiU- -David Madí, mano derecha de Artur Mas en la ejecutiva convergente, reprochó públicamente a Zapatero el incumplimiento de sus promesas sobre el Estatuto- que presionaron hasta el último momento para que su líder no cerrara un acuerdo de mínimos que, en realidad, es el resultado de las negociaciones llevadas a cabo por el portavoz del PSOE en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el secretario general de CiU, Josep Duran Lleida. Es precisamente la presencia de Duran en la federación el que ha impedido hasta ahora que ERC El mensaje electoral de CiU dejará en segundo plano el Estatuto para obviar su división interna, sobre todo tras la protesta soberanista contra el pacto estrechara lazos con CiU. El malestar manifestado públicamente por Unió cuando Mas excluyó a Duran de la cita con Zapatero sólo es el penúltimo capítulo de una historia de desavenencias entre CDC y UDC, que Pujol supo cortar de raíz pero que ahora, con la reforma estatutaria, han reaparecido. Pese a atribuirse la paternidad del pacto CiU- PSOE, el propio Duran ha insinuado que Mas ha cedido demasiado, por no hablar de las distintas visiones que ambos dirigentes han tenido sobre la estrategia a seguir. A esta distancia se une ahora el desmarque de Duran respecto al escándalo de los sondeos ocultos encargados por el Gobierno de CiU. En lo que respecta a CDC, todo apunta a que esa estrategia pasará por dejar en un segundo plano la reforma del Estatut para centrarse en acusar la ineficacia del Gobierno tripartito y explotar el giro liberal anunciado hace unos meses por Artur Mas. De esta forma, CiU podrá obviar sus discrepancias internas y no entrar en posibles debates sobre patriotismo que, con toda seguridad, provocará ERC, sobre todo después del éxito de la manifestación del pasado día 18 en contra del pacto MasZapatero. Debates que, para una parte del electorado convergente, supondrá un acto de reflexión sobre las esencias identitarias que ahora parece olvidar el presidente de CiU en detrimento de su militancia soberanista y en favor de otros sectores sociales enemigos de la crispación y la radicalidad, como el empresariado. Las urnas juzgarán la estrategia de Mas. Y, posiblemente, el futuro de la federación.