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ABC DOMINGO 26 2 2006 15 Duran Lleida, a ABC: Maragall quiso ser más nacionalista que CiU y nosotros, superar a ERC La Policía aborda otro buque de narcotraficantes con 3.000 kilos de cocaína y detiene a 11 personas Extracto del manifiesto leído ayer al término de la manifestación Hoy es un día muy importante para todos los que aquí nos encontramos, porque vamos a decirle a los asesinos, a sus cómplices, a los que los justifican y a los que comparten proyectos con ellos, que hoy ¡estamos en el principio del fin! pero... en el principio del fin de la impunidad de la que ETA y su entorno vienen gozando en estos últimos años. Hoy es el día en que la razón, el sentido común, la defensa de la memoria, la dignidad y la justicia de todas las víctimas del terrorismo nos dice que no debemos permitir por un día más que el Gobierno se arrodille ante ETA. Permitir que el mal llamado proceso de paz se proclame sin vencedores ni vencidos, es decir, que equiparen a víctimas y verdugos, es consentir que los terroristas vuelvan a disparar sobre el cadáver de nuestros familiares asesinados, para así satisfacer las exigencias de los criminales de ETA. Desde aquí quiero decir a los terroristas de ETA que no nos van a vencer. El Gobierno debe garantizar que los terroristas no obtendrán ninguna contrapartida en ningún proceso de negociación, no se les puede premiar porque lleven 1000 Pedimos al Gobierno que lo único que esté dispuesto a escuchar de ETA es el nombre y apellidos de los terroristas responsables de atentados como el de Vallecas, Aluche, Leiza, Sangüesa y muchos más que todavía no se han podido juzgar. Pedimos al Gobierno que los únicos interlocutores con la banda terrorista tras el abandono de las armas sean los Cuerpos de Seguridad del Estado, y los jueces el día que les tomen declaración, se les juzgue y de este modo cumplan íntegramente sus penas sin ningún tipo de beneficio. Sí, queremos la paz, pero no a cualquier precio. Queremos la paz que garantiza la libertad, no la del silencio y la humillación. Queremos la paz de la justicia, no la de la impunidad de los asesinos. Queremos la paz de la comunidad autónoma vasca libre, no la paz de los perseguidos y amenazados. Queremos la paz que proporcionará la derrotada banda terrorista, no la paz que amparada en proyectos políticos legitima a los verdugos. Queremos la paz de la memoria, de la dignidad y la Justicia, no la paz de los cementerios. Las víctimas y la sociedad no estamos dispuestas a someternos al vergonzoso, demencial y siniestro proceso de pacificación que el Gobierno quiere vendernos, sin vencedores ni vencidos Por eso, desde aquí decimos muy alto y muy claro: En mi nombre, ¡No! El presidente del Gobierno nos pide confianza y nosotros nos preguntamos ¿cómo confiar en un presidente que traiciona sus promesas, que rompe el Pacto Antiterrorista, que permite que el PCTV esté en el Parlamento vasco, que no condena los últimos atentados de ETA. ¿Cómo podemos confiar en un presidente que no se atreve a mirarnos a los ojos, tal como demostró no asistiendo al congreso internacional de víctimas, un presidente cuyos sus máximos esfuerzos van encaminados a no desagradar a Batasuna- ETA? Lo que reclamamos es justicia para todas las víctimas del terrorismo, para que su sangre derramada no haya sido en vano. En definitiva, para conseguir que la memoria colectiva española no olvide a las víctimas de terrorismo, ya que son ellas los héroes de nuestra democracia. Luchamos para que sus delitos no queden impunes y para que en nuestra sociedad presente y futura no se pueda instalar ninguna otra banda terrorista Víctimas del terrorismo encabezaron la marcha DANIEL G. LÓPEZ La organización intentó acallar, sin éxito, las consignas más agresivas contra el jefe del Ejecutivo Los mil días sin muertos no han servido para que las víctimas de la banda vean luz al final del túnel lina, por la exagerada brecha que se abrió entre la pancarta de cabecera y la de los cargos públicos (además de la dificultad que supuso que muchas personas decidieran esperar más abajo de Serrano, taponando el avance) la aparición de la lluvia, a partir de las seis y cuarto, pareció aportar orden, JAIME GARCÍA Jiménez- Becerril) y también, calladamente, las de menor eco mediático. Alfonso Sánchez, superviviente del atentado de la plaza de la República Dominicana (se quiso recordar ese hachazo en el corazón de Madrid al escoger precisamente este enclave como punto de arranque de la manifestación) recordaba cómo, jovencísimo guardia civil entonces, trató inútilmente de ayudar al ejecutivo norteamericano herido de muerte por los terroristas. aunque no sosiego, a la masa humana: los gritos arreciaban. La organización trataba de encauzarlos a base de megáfono negociación, en mi nombre no y no son presos, son asesinos pero la multitud tenía iniciativa propia, y, además del arrollador Zapatero, dimisión se enzarzó con Zapatero, embustero España no merece este presidente y Zapatero, vete con tu abuelo triste y rechazable cosecha de tempestades tras la siembra de vientos inoportunos. El broche fue el comunicado contra la paz de los cementerios leído por Alcaraz en Colón, con la guarnición necesaria y emotiva de unas palabras en recuerdo de José San Martín, guardia civil asesinado por ETA otro 25 de febrero, hace catorce años. Hubo también flores blancas, una pantalla gigante en la que se proyectaron nombres de víctimas y un piano que, a pesar del persistente aguacero, pudo sonar melódicamente en tributo a los que ya no están. A la calle también se la oyó. Abrazos a Pilar Elías La concejal del PP en Azcoitia Pilar Elías, que en la marcha de junio había pasado más inadvertida, recibió calurosos abrazos de muchos ciudadanos. La cristalería del etarra que asesinó a su marido en los bajos del edificio donde ella vive se ha convertido en la mejor metáfora de la extrema fragilidad de un proceso de paz pretendidamente transparente y escandalosamente opaco. José Antonio Ortega Lara fue otro asistente cualificado para el no sin fisuras. Tras un cierto desbarajuste al comienzo de la marcha, en el tramo entre República Dominicana y María de Mo-