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14 DOMINGO 26 2 2006 ABC Nacional Aspecto que presentaba la multitudinaria manifestación a su paso por la plaza de Colón Una multitud desafía al frío para gritar no por tercera vez a la política antiterrorista de Zapatero Clamor en demanda de la dimisión del presidente del Gobierno en la marcha de la AVT decirle ayer a Zapatero que, como subrayó el comunicado final de la manifestación, los ciudadanos no aceptarán la paz de los cementerios BLANCA TORQUEMADA MADRID. Febrero castigó con fuerza y se puso del lado del Gobierno pero el frío y la lluvia de uno de los días más destemplados de este invierno no lograron desmovilizar a cientos de miles de personas que confluyeron en una calle, la de Serrano, y en un mensaje: Zapatero, dimisión en la tercera gran marcha ciudadana en sólo trece meses contra la política antiterrorista de Job La calle volvió a sé Luis Rodríguez Zapatero. Se reeditó llamativamente la estéril guerra de cifras (1.700.000 asistentes, según los organizadores y 110.000 según la Delegación del Gobierno) y se gritó con más fuerza y con mayores dosis de indignación que en la anterior convocatoria de la AVT en junio, cuando el lema de rechazo a la negociación (término suprimido en este caso porque la AVT sospecha que el Ejecutivo ya ha ido más allá y está en la fase de rendición trataba de atajar una obstinación convertida en mandato parlamentario el 17 de mayo. Esa fue la fecha en la que Rodríguez Zapatero obtuvo el insólito plácet de las Cortes para someter a los focos de la opinión pública una eventual negociación con los asesinos, quienes, consagrados desde aquel momento como interlocutores, cogieron la sarten por el mango y no la han soltado. La voz de los hostigados Mucho ha llovido (y más ayer) sin que un sector importante de los españoles consiga ver en el alivio de los mil días sin asesinatos el ya famoso principio del fin una luz en un túnel demasiado ahumado por la persistencia de las bombas y la extorsión de ETA, crecida ahora en la práctica del asesinato civil Hecho testimoniado ayer en esta movilización por concejales del País Vasco que encabezaban la segunda pancarta, la de Memoria, dignidad y justicia guarecida en la retaguardia por la plana mayor del Partido Popular. El edil del PP en Ondárroa Germán López Bravo encarnaba, junto a otros compañeros de partido y de fatigas, un recentísimo y tangible desmentido de las fanfarrias monclovitas: en esa localidad vizcaína andan ahora quemando coches a sus anchas esos a quienes se quiere encarrilar gratis en la vía política. En cabeza, arropadas por el grito unánime de no estáis solos de la multitud arracimada en las aceras, resistían los embates del mal tiempo las víctimas, en nutrida representación. Estaban muchas de las conocidas (el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, Irene Villa y su madre María Jesús González, o la madre de Alberto