Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 25 2 2006 Los sábados de ABC 111 VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE EL FARY FOR BOND José Elías, uno de los pioneros de la risoterapia en España Craig ha empezado con mal pie. Un Bond rubio ya es un cambio, pero es que, encima, va por ahí perdiendo dientes Los niños ríen a menudo. Muchos adultos olvidan hacerlo Donde reside el humor Hay estudios que avalan que la risa forzada y espontánea produce los mismos efectos. El neurólogo Antonio Damasio, premio Príncipe de Asturias 2005, ilustra este aspecto en su último libro. Explica que con el fin de ayudar a pacientes epilépticos que no responden al tratamiento farmacológico, es posible eliminar quirúrgicamente la región cerebral que causa los ataques. Antes de la operación, el cirujano no solamente debe localizar con precisión el área a extirpar sino que debe identificar las áreas que no pueden dañarse, tales como las relacionadas con el habla. Esto se consigue estimulando eléctricamente el cerebro y observando los resultados. Así se descubrió de manera casual que al estimular un área de unos dos centímetros cuadrados en el lóbulo frontal izquierdo, una de las paciente comenzaba a reír de forma tan genuina como contagiosa, aunque no se le mostraba ni se le decía nada gracioso. Curiosamente la risa era seguida de una sensación de alborozo o regocijo, a pesar de su naturaleza artificial y carente de motivo. Otro aspecto interesante era que la paciente atribuía la risa a cualquier objeto que se le mostrara. Incluso los integrantes del equipo médico fueron considerados los desencadenantes de la risa: qué divertidos son ustedes... todos aquí a mi alrededor Sin duda, una intervención de este tipo debe producir cualquier sentimiento menos risa. Sin embargo, las carcajadas provocadas habían ayudado a dar un vuelco a la forma de percibir la situación. N Begoña Carbelo y Antonio Damasio (a la izquierda) siete años en una unidad de hemodiálisis. Entonces, confiesa, aún no había leído nada sobre el beneficio de los estados de ánimo positivos, pero sí pudo comprobar cómo los pacientes reaccionaban de diferente forma en función del trato que recibían. El día que las enfermeras estábamos más animadas, les contábamos chistes, les cantábamos y hablábamos más, los pacientes estaban más participativos, les bajaba menos la tensión y pasaban mejor las horas de diálisis recuerda Begoña. En el último curso, comenta, tuvieron como invitado al defensor del paciente, que explicó a los especialistas que las quejas principales de los pacientes están motivadas precisamente por la relación que se establece con el personal sanitario. Begoña Carbelo considera que además de formar buenos profesionales, hay que prepararles también para que sepan cómo relacionarse con los pacientes. Si tomáramos conciencia de lo importante que es controlar este aspecto, mejoraría muchísimo el día a día de la Sanidad o sé qué me hace menos tilín, si el Estatut o Bond, James Bond. Casi, casi. Pero como hay gente para todo, ambos asuntos entretienen mucho al personal. Los chiflados (y desocupados) no están de acuerdo con Anita Loos, no los prefieren rubios y han decidido dar el follón a Eon. Pues sí, la productora que tiene los derechos de las películas del agente secreto se llama (sin punto) como una de las estrellas internacionales de Opa como puedas Bueno, que como le han saltado dos dientes resulta que Daniel Craig es flojo. Vamos a ver, Craig tiene unos brazos con los que levantaría en peso a Connery, a Moore, a Dalton, a Brosnan y a Lazenby. Es rubio, sí. A ver si es que Roger Moore era negro zaino. Es feucho, sí (pero anda que Eva Green) ¿De verdad era Connery tan guapo de Bond? Tenía un buen cuerpo y unos pelos correctamente distribuidos por el pecho a modo de felpudo, pero empezó a ser atractivo de viejo, canoso y calvo consciente. El mundo está lleno de hombres feos que dominan el mundo y de hombres corrientes que pasan por guapos gracias a la idealización del cine y a la benevolencia resignada de las mujeres, que entre Russell Crowe y sus maridos acaban prefiriendo al australiano con cara de burreras. No está de más que James Bond también sea feucho. Lo malo es que Craig tiene cara de ruso malo. De ruso nuevo rico. De esos que te encuentras en Gucci llevándose hasta los accesorios para perro. Y por ahí sí que no. Si el Casino Royal de 1967 era una parodia de las películas de espías, el nuevo Casino Royal es una parodia de la propia parodia. El primer error ha sido el título de la película. Repetido. Vale que la cinta dirigida por John Huston en compañía de muchos otros no es gran cosa pero sólo por la música del gran Burt Bacharach merece la pena. Y, claro, por ese reparto que quita las verrugas: David Niven, Peter Sellers, Orson Welles, Deborah Kerr, William Holden, Charles Boyer y un etcétera como un camión. Los detractores (o los publicistas) dicen también que Craig es chiquito, lo que me acerca más a la teoría de la überparodia Woody Allen en el Casino Royal de 1967 era Jimmy Bond, sobrino de James Bond (David Niven) Al final, el malo de la película que, acomplejado, se dedica a exterminar a todos los hombres que superan el uno sesenta de estatura. El mundo está lleno de jimmybonds Si es que James Bond debería ser El Fary.