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ABC SÁBADO 25 2 2006 95 Deportes El oro soñado por Rienda abrió paso a una decepción Vuelve la Liga: el Barça visita al Zaragoza, que en la Copa cortó su récord de victorias, y un Atlético en racha recibe al Málaga REACCIONES Mario Pini Entrenador de María José Duele, pero saldremos adelante. A lo mejor la primera manga no la esquió tan bien como hubiera querido, pero en la segunda lo intentó todo y el fallo que cometió puede pasar en una carrera de esquí La española, decimoséptima en la primera manga, acabó decimotercera ABC SESTRIERE (ITALIA) Todo salió mal, desde el día- -una fuerte nevada amenazó con aplazar la primera manga- -hasta el rendimiento de María José Rienda- -no estuvo a gusto en ninguno de sus dos descensos- con lo que la soñada medalla de oro se transformó en una real decepción. La granadina, decimoséptima en la manga inicial, acabó decimotercera, muy lejos de la estadounidense Julia Mancuso, campeona olímpica de eslalon gigante; de la finlandesa Tanja Poutiainen, que ganó la plata, y de la sueca Anna Ottosson, que se colgó el bronce. Debido al mal tiempo y a la escasa visibilidad, la organización optó por bajar la cota de salida de la primera manga, con lo que eliminó las siete primeras puertas, decisión que perjudicó a la española ya que desapareció el muro inicial, se acortó el recorrido y se facilitó el trabajo a las participantes menos técnicas. Rienda, que abrió la carrera- -otra circunstancia desfavorable- bajó sin la fuerza y confianzas necesarias para hacer un buen registro. El decimoséptimo mejor tiempo ya señalaba que sus opciones estaban prácticamente cercenadas. Aún así, María José afrontó la segunda manga con ganas de mejorar. El trazado, realizado por el padre de Janica Kostelic, era mucho más técnico, lo que permitía recuperar tiempo y posiciones. Un ejemplo: la sueca Ottosson pasó de la decimotercera plaza a la tercera. No fue el caso de Rienda, que arriesgó al máximo y, como consecuencia de ello, cometió un error que la apartó definitivamente de cualquier posibilidad de éxito. Francisco Fernández- Ochoa Campeón olímpico en 1972 Me hubiera gustado que se llevara el oro porque se lo merece. Ella ya ha demostrado de forma sobrada lo que vale Carolina Ruiz Vigésima en el gigante de ayer María José sigue siendo de las mejores esquiadoras de España y del mundo. Esto es una carrera de dos minutos cada cuatro años y te puede salir bien o mal. Yo estoy contenta de mi actuación Jaime Lissavetzky Secretario de Estado para el Deporte Se ha dejado la piel en la pista y, en ese sentido, lo que hay que hacer es felicitarla por el esfuerzo y seguir adelante. Quedan dos pruebas de la Copa del Mundo y esperamos lo mejor en ellas Alejandro Blanco Presidente del COE Es una grandísima competidora, pero el deporte tiene estas cosas. No hay que quitarle méritos porque es una deportista de primera categoría. Le he dicho, poco después de acabar, que los deportistas que tienen opciones de triunfo pueden ganar o pueden perder, pero que los que nunca podrán vencer son los que no tienen opciones. Y ella tenía muchas opciones María José Rienda se lamenta después de terminar el segundo recorrido REUTERS Lágrimas en la llegada La decepción de María José se hizo patente nada más terminar el segundo recorrido. Su ojos se llenaron de lágrimas, mientras que los Príncipes de Asturias intentaban consolarla. Y no era para menos, porque Rienda había preparado los Juegos Olímpicos con especial esmero y en un par de minutos se había quedado sin un objetivo al que no podrá aspirar de nuevo hasta dentro de cuatro años, si es que para entonces sigue en activo. Más cerca tiene Rienda una cita importante con la Copa del Mundo de la especialidad, en la que es segunda. Y es que el próximo fin de semana se celebra en la pista olímpica de Hafjell (Noruega) una prueba puntuable en la que volverá a estar entre las favoritas. Y hay que recordar que nunca una esquiadora española, ni un esquiador, ha ganado la Copa del Mundo en una modalidad alpina. MI DIARIO: CAPÍTULO FINAL MARÍA JOSÉ RIENDA ME SIENTO MAL, MUY MAL N O quiero que quede de mí la imagen de una María José Rienda llorosa. Me siento mal, muy mal, porque nada salió como pensábamos y, además, supongo que habrá una gran desilusión entre todos vosotros. Toda la gente que me ha apoyado y que ha compartido mi sueño olímpico merecía que yo le diera una gran alegría. Fallé y me siento mal. La alta competición depara grandes satisfacciones, pero también momentos de enorme tristeza. Este es uno de ellos, aunque yo no soy perso- na que suele recrearse en la adversidad. Ha ocurrido algo que entraba dentro de lo posible y mi obligación desde ya es hacer borrón y cuenta nueva y pensar en sacarme la espina en las dos pruebas que restan de la Copa del Mundo, que está a mi alcance y por la que voy a luchar con todas mis fuerzas. Les he venido repitiendo que me gustaba mucho la pista del gigante. Y sigo pensando que se ajustaba a mis características. Lo que no estaba en el guión es que se suprimiera parte del trazado por la niebla. La zona suprimido tenía pendiente, era muy técnica y creo que me ha perjudicado, porque me hubiera venido muy bien para coger ritmo y poder afrontar mejor la segunda parte de la primera manga. De todas formas no quiero que esta reflexión suene a disculpa. Además, no sería justo restarle méritos a las tres que han subido al podio. Han corrido fenomenal y las felicito. Siempre es de lamentar que te salga un día malo, pero el sentimiento de pesar es mucho mayor cuando se trata de unos Juegos. No sé si seré capaz de llegar a los próximos, en Vancouver. El tiempo dirá. Me siento mal, muy mal. Y he llorado de rabia. Sobre todo por los que tanto han confiado en mí. Nunca podré pagar todo el apoyo recibido. Ni vuestro cariño. Gracias, muchas gracias a todos. Y hasta siempre.