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60 Cultura SÁBADO 25 2 2006 ABC TEMPLOS DE LA CULTURA Mañana, con ABC, la sexta entrega de la colección Museos del mundo ofrece el Rijksmuseum de Amsterdam, por tan solo 10,95 euros más Entre Rembrandt y Vermeer TEXTO: ELENA SANTIAGO PÁEZ En el corazón de Ámsterdam, un gigantesco edificio de ladrillo rojo perforado por cientos de ventanas emplomadas y salpicado de torres con chapiteles grises, bastante neogótico y algo neorrenacentista, alberga el Rijksmuseum, que significa en holandés museo nacional. No sólo conserva los grandes tesoros del arte de los Países Bajos (su nombre se asocia inmediatamente a los de Rembrandt, Vermeer o Frans Hals) sino que también dedicada parte de sus salas a la historia de Holanda y al arte asiático. En 1798, la República Bátava decidió crear un museo nacional con las colecciones de los antiguos stadholders, que se instaló en el palacio Huis ten Bosch de la Haya y se abrió al público en 1800; pero ocho años más tarde, Luis Bonaparte, entonces rey de Holanda, trasladó el museo al edificio del antiguo Ayuntamiento de Ámsterdam, cuyas obras de arte, entre las cuales se encontraba la famosa Ronda de noche de Rembrandt, se unieron a las recién llegadas. Tras recobrar el país su independencia en 1813, pasa a llamarse el Rijksmuseum. Pronto fue insuficiente el espacio para albergar las colecciones y, en 1876, se decide la construcción de un edificio planteado expresamente como museo, que se abre al público en 1885. El crecimiento y la llegada de nuevas colecciones hizo necesarias varias reformas y ampliaciones del edificio, la última de las cuales se está llevando a cabo en estos momentos y estará terminada en el verano del 2008. Los responsables de este gran proyecto que, por una parte, va a aumentar y mejorar sustancialmente los espacios expositivos y, por otra, intenta recuperar el estado original del edificio decimonónico, son los arquitectos españoles Antonio Cruz y Antonio Ortiz, con la colaboración del arquitecto restaurador holandés Gijsbert van Hoogevest y el arquitecto museógrafo francés Jean- Michel Wilmotte. Mientras duren los trabajos, se ha reunido en el ala Philips del museo una selección de las obras más importantes de las distintas colecciones. Bajo el título de Obras maestras del Rijksmuseum se pueden ver no sólo la mejor la pintura holandesa del siglo XVII, sino también dibujos, esculturas, piezas de orfebrería, cerámica y otras artes decorativas y obras significativas relacionadas con la historia de Holanda. Además, otra parte de la colección se exhibe en diez museos de Holanda, Bélgica y Alemania. La mejor pintura holandesa del XVII El nuevo Rijksmuseum seguirá teniendo Departamentos de pintura, escultura, artes decorativas y de historia de Holanda; el Gabinete de dibujos y estampas y la biblioteca formarán un nuevo centro de estudios y se está construyendo un pabellón para albergar las colecciones asiáticas. El ala Philips se destinará a las exposiciones temporales. Las excelentes colecciones de arte e historia de los Países Bajos del Rijksmuseum abarcan desde finales de la Edad Media hasta el siglo XIX pero entre ellas destaca, sobre todo, la de pintura del siglo XVII. Las salas seguirán estando ordenadas cronológicamente, agrupando por escuelas las obras de los ar- tistas que trabajaron en la misma ciudad, de la que suelen tomar el nombre, siendo las principales las de Haarlem, Delft, Leiden, Utrecht y Ámsterdam. Los artistas holandeses, sobre todo los del siglo XVII, tendieron a especializarse en determinados temas, Frans Hals, por ejemplo, en la pintura de retratos de personajes solos o en grupo; Esaias van de Velde, Hendrick Avercamp, Jan van Goyen y los Ruysdaël son grandes paisajistas; Pieter Saenredam pinta interiores de iglesia bañados por la luz; la especialidad de Jan Van de Velde y Pieter Claesz son las naturalezas muertas, de una belleza y una elegancia extraordinarias, la de Paulus Potter, los animales de granja; Adriaen van Ostade representa escenas de la vida campesina mientras que Jan Steen pintaba interiores llenos de gente de clase media di- Las colecciones de arte e historia de los Países Bajos del Rijksmuseum abarcan desde la Edad Media hasta el siglo XIX virtiéndose. También hay una sala dedicada a los pintores que visitaron Italia. Rembrandt no sólo es el pintor holandés más importante de todos los tiempos, sino uno de los grandes genios de la pintura universal; él abordó muchos de los temas anteriormente citados y otros más, como la pintura religiosa, pero siempre de una manera diferente, totalmente personal, mucho más intensa, humana e innovadora. El Rijksmuseum conserva veinte cuadros suyos, entre ellos algunas de sus obras maestras como La ronda de noche su tela más grande, de una composición audaz y original, Los Síndicos y La novia judía Sólo por ver los tres cuadros de Vermeer del Rijksmuseum, La mujer de azul leyendo una carta la Calle de Delft y La lechera valdría la pena hacer un viaje a Amsterdam y poder contemplar su extraordinaria belleza, su asombroso dominio de la luz, del espacio y el color. Pero también el museo conserva exquisitas pinturas de interiores de casas de Pieter de Hooch o imponentes de iglesias de Emmanuel de Witte y delicados retratos de Gérard ter Borch. La representación de pintura holandesa de los siglos XVIII y XIX es también excelente, así como las colecciones de escultura y artes decorativas de los siglos XV a XIX, entre las que destaca la de cerámica azul y blanca del Delft. Hay un departamento dedicado a la historia nacional con documentos originales, grabados y cuadros que recuerdan las luchas contra España, Inglaterra y Francia, la expansión colonial hacia oriente y occidente.