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6 Opinión SÁBADO 25 2 2006 ABC AD LIBITUM DESDE MI BUHARDILLA ¡SALGADO CONTRA LAS FLACAS! SEÑOR PRESIDENTE (CARTA APÓCRIFA DE UNA VÍCTIMA DEL TERRORISMO) D IRÍAN en mi pueblo que la ministra de Sanidad, Elena Salgado, es poco más que el espíritu de la golosina. Tiene la carne justa, si es que llega a tenerla, para que no se le desencuadernen los huesos y, sospecho por lo que se ve, que su talla no ha de ser mayor, ni en alto ni en ancho, de las que frecuentan las pasarelas de la moda. Aún así la ministra, ignorante de su propia imagen de modelo para Vogue y en desacato a la extremadelgadez de su superior y vicepresidenta, Teresa Fernández de la Vega, ha lanzado al aire una invocación a los patrones M. MARTÍN artísticos e industriales FERRAND de la moda española para que desaparezcan en sus exhibiciones modelos con tallas inferiores a lo que ella supone unos hábitos de vida saludable. En el fondo, la ministra tiene razón. Los modistos y la mayoría de los promotores en las industrias de la elegancia y la belleza nos muestran una mujer ideal sin chicha alguna y mucho más próxima a las imágenes que ilustran la voz anorexia en los manuales de nutrición que a las Tres Gracias de Rubens. Existe una estética del hambre, quizás porque es más fácil no tenerla que padecerla, del mismo modo que hace un siglo, por la razón contraria, lo dominante y deseado eran las curvas apretadas en el corsé. La escasez en el sentido común no es cosa nueva. Aunque la relación que la ministra establece entre talla y hábitos de vida saludable es materia para un debate y no arranca de bases científicas, puede entendérsela en lo que dice y pretende. Se confunde con el destinatario de su sermón. Los diseñadores de la moda, sus fabricantes y vendedores son muy dueños de lucir las piezas de su producción sobre la piel de las modelos que mejor cuadren a sus gustos e intereses; pero se da la circunstancia, desgraciadamente frecuente entre nosotros, que las pasarelas de mayor postín, en las que aparecen muchachas de aspecto más famélico y enclenque, cursan, como es el caso de la Cibeles, con cargo al Presupuesto. Ahí es donde la ministra, siguiendo las doctas enseñanzas de Javier Gurrutxaga, puede imponer su preferencia por las gordas. Doctrinas menos solventes fueron su inspiración cuando, en el pasado felipista, trabajó abnegada e inútilmente para evitar el desarrollo de la naciente radio privada en FM o cuando sentó las bases que marcaron el deficiente funcionamiento con el que arrancó esta última etapa del Teatro Real. En esta ocasión la ministra, en lugar de firmar en el BOE, que es lo suyo, se ha limitado a la predicación. Ha sido ERC quien ha presentado en el Congreso una proposición no de ley para promover un plan contra la anorexia y la bulimia que, como suele suceder con las iniciativas de la minoría, enriquecerá los estantes del Congreso sin llegar a producir efecto parlamentario y o social alguno; pero el problema es serio y causa destrozos, físicos y psíquicos, entre la juventud. D esperan de nosotros esos hombres que tanto, sin dereISTINGUIDO señor y presidente: Cuando las archo, nos quitaron? Para que el agua vuelva a su reguemas hablan, no hay diálogo. Mientras sigan auro, alguien tendrá que devolvernos algo. llando y maldiciendo, jamás habrá lugar para el Su obligación no puede, Presidente, consistir en el milagro. Si ellas alzan la voz, lo que se escucha es el eco triunfo del fracaso. No debiera, su paso por la de un odio sanguinario, el aliento ominoso de Historia, reducirse a los términos de un pacto. una sombra que se te clava viva en el costado, la Aunque no venga usted a defendernos, aunque sentencia brutal que te condena, el vuelo sin reno venga usted a consolarnos, usted sirve a los torno de un disparo, los acordes fanáticos y oshombres que gobierna, y no a quienes se burlan curos de un abril energúmeno y quebrado, y el de su Estado. Usted ha de buscar una salida, pesilbido reptante de unas lenguas nacidas para ro no a cualquier precio y de soslayo. Nosotros el fuego y el espanto. Cuando las armas hablan no exigimos nuevas leyes, con las que existen ya tan a gritos, se rompen las palabras en pedazos. LAURA nos conformamos, pero si usted trabaja hacia el No hemos sufrido sólo en nuestra carne. CarCAMPMANY futuro, procure no jugar con el pasado. ne abierta y herida por el rayo. No fue sólo el La libertad no es más que un sueño erguido que sólo insulto o la pistola. También fue la calumnia y el escáncrece para ser más alto. La libertad no puede ser un dalo. Fue también la insolencia del verdugo, su fúnebre monstruo que se nutra de huesos y gusanos. ¡Valiente promesa, sus preámbulos, el olor a carbón de la amenalibertad la de una tierra entregada al furor de los fanátiza, mil discursos enfermos de desmayo, mil matices de cos! Usted dice luchar por que mañana a todos nos abriopaca indiferencia, una especie de tú te lo has buscague con su manto. El siniestro nogal que otros batieron do un cobarde nosotros no hemos sido el temor a ¿alguna vez tendrá el perfil de un árbol a cuya sombra llamarle asesinato, la comprensión absurda del delito, todos encontremos el frescor y la tregua que anhelael asco a compartir un luto amargo, el ansia de una paz mos? Porque si ese futuro es de unos pocos, si en esa que paguen otros, lo fácil que es mirar para otro lado, y casa, somos los extraños, si ese valle lo habitan las sermiedo, mucho miedo a que la muerte piense que no mipientes, si a ese cielo se llega desde abajo, si no habrá ni litas en su bando. una lágrima que brote por todo lo que habremos perdoLo hemos perdido todo en este cáliz. Ya no nos quenado, si ese pan huele a musgo y a soberbia, si a esa dan súplicas ni tragos. Hemos dormido en muchos cemesa se sientan los tiranos, sospecho, presidente, que menterios. Nos matan, y silencian nuestro llanto. Nos alguien tiene que haberse, para siempre, equivocado. matan como flores o corderos en un nuevo perfume de Y si al fin, del fragor de esta batalla, sale usted tan holocausto. Nos mandan al horror y a la ceniza valienglorioso como intacto, que los dioses benignos le perdotes y sinceros, pero atados. Nos dejan a merced de un nen lo esquivo y misterioso de sus pasos. Le advierto viento sordo, y aún hemos de intentar apaciguarlo. Un que no debe un hombre solo avanzar por caminos tan pueblo que renuncia a la justicia es un pueblo a sus iras minados. No da el humo un suspiro que no queme, ni es condenado. Un pueblo, para serlo, necesita amarse en la paz un ingrávido regalo. Consígala si puede, presicada quién y en cada cuándo. Si hay en toda bandera un dente. Pero que no le estalle en nuestras manos. sufrimiento, también nuestro dolor era sagrado. ¿Qué -Estoy celebrando mi rareza; por lo visto, hace veinticinco años yo fui el único periodista español que no estaba en el Congreso de los Diputados el 23- F.