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104 Deportes VIERNES 24 2 2006 ABC Murió Zarra, el caballero del gol El autor del tanto de España en Maracaná que supuso la victoria sobre Inglaterra en el Mundial de 1950 falleció ayer de un infarto a los 85 años JON AGIRIANO BILBAO. Fallecido ayer a los 85 años en su domicilio de Bilbao, víctima de un infarto al que le abocó la delicada salud que padecía desde hace tiempo, la historia de Telmo Zarraonaindia, uno de los grandes mitos del fútbol español y una de las cuatro figuras indiscutibles del santoral del Athletic junto a Pichichi, Gaínza e Iribar, no deja de ser la de un niño atacado por el virus del fútbol y el afán de emular a sus ídolos. En su caso, éstos eran las grandes estrellas- -Lafuente, Unamuno, Bata, Chirri y Gorostiza- -del Athletic triunfal de los años treinta. Yo era un loco. Estaba todos el día detrás del pelotón aseguraba hace unos años, en una entrevista en la que también recordaba su ilusión enfermiza por vestir de rojiblanco. Estando en la escuela de La Campa vimos varias veces a los campeones pasando en el autobús. Salíamos corriendo detrás de ellos. A mí me daban una envidia tremenda En aquellos años de su infancia, que transcurrió en Asua, donde su padre era jefe de estación, sus compañeros del equipo Pitoberese le llamaban Telmito el miedoso porque era todo precaución. No metía la pierna ni a tiros, huía de las tarascadas como de la peste y tenía un aire tímido y asustadizo que parecían descartarle para empresas de alto rango en el mundo del fútbol. Sin embargo, su afición desbordante por el deporte que le convertiría en leyenda acabó por imponerse a las flaquezas de su carácter. De este modo, a los 18 años logró dar el salto de su vida: pasó del Erandio al Athletic; un Athletic, el de la temporada 1939- 40, que intentaba resurgir sobre las ruinas de la Guerra Civil. PORQUE SE HA ACABADO, QUE SI NO EMPATAMOS ANTONIO RAMALLETS Portero de la selección española en el Mundial de Brasil en 1950 Un nuevo Athletic Los ojeadores de talentos, seguramente con el instinto aguzado en aquellos años de hambre y estraperlo, realizaron un trabajo irreprochable en la formación de la nueva plantilla rojiblanca, que sólo conservaba a cuatro jugadores del equipo anterior a la contienda- -Gorostiza, Gárate, Oceja y el joven Urra- -y a un veterano legendario repescado del Betis: Unamuno. Y es que había mucha calidad y mucho futuro encerrado en aquellas promesas: Bertol, Nando, Iriondo, Panizo, Gaínza, Zarra... En el caso de este último, ya nadie podía decir que era Telmito el e va, por encima de todo, un gran amigo, al que siempre recordaré. Era muy vasco y muy del Athletic. Como delantero centro era fenomenal, eso ya es sabido. Pero como persona era mucho mejor. Aunque serio, tenía un toque de humor británico. Siempre explicaba el chiste o el gag adecuado dentro de una ironía muy espontánea y sin duda correctísima. Tenía un carácter abierto, optimista, muy alegre en todas las concentraciones. Era una persona muy querida por todos, noble por encima de cualquier cosa. Debuté como internacional en el Mundial de Brasil y él ya jugaba en la selección. Disputó veinte partidos internacionales, pero porque entonces se jugaban muchos menos. En la actualidad hubiera batido récords. Tanto en el triunfo como en la derrota era muy campechano, como la mayoría de aquella época. Nos gustaba jugar al fútbol sólo por eso, por el placer de jugar. Recuerdo su frase tras la derrota por 6- 1 ante Brasil en Maracaná: Porque se ha acabado, que si no empatamos S el resto de los mortales es un sueño inalcanzable: el gol. Zarra no era un prodigio técnico. El balón, según confesión propia, le quemaba en los pies. Pero tenía un sexto sentido prodigioso para intuir el final de las jugadas o la dirección última que adquiriría el balón. Aparte de eso, era un rematador formidable, tanto con la cabeza- -la segunda mejor de Europa después de la de Churchill, se dijo entonces- -como con los dos pies. Para mejorar su disparo hacía horas extras después de los entrenamientos y utilizó toda su vida deportiva uno de esos trucos que no se sabe si son una manía tonta o un descubrimiento sensacional: utilizaba unas botas de un número inferior al suyo y las iba modelando poco a poco. Decía que así empalmaba mejor. La década prodigiosa Sus éxitos no tardaron en llegar tanto en el Athletic como en la selección española. De la mano de Juanito Urquizu, los rojiblancos ganaron una Liga (1942- 43) y tres títulos de Copa, su competición predilecta, en 1943, 1944 y 1945. Aparte de ello, disputaron las finales de 1942 y 1949. Realmente fue una década prodigiosa para el club bilbaíno que vino a concluir en 1950, un año clave en la carrera de Telmo Zarra. No en vano, fue el protagonista absoluto tanto de la final de Copa ante el Valladolid, en la que marcó cuatro goles, como de la victoria de España ante Inglaterra en Maracaná, durante el Mundial de Brasil, haciendo el gol más famoso de la historia de la selección española: su toquecito a bote pronto ante Williams. Fue un gol que le encumbró pero que no le cambió. Y es que Telmo Zarra siempre tuvo las cosas claras. Siempre supo que él, dentro del equipo, no era más que la mano ejecutora, el encargado del golpe de gracia. Lo importante era el colectivo, perfeccionar la compenetración con sus compañeros, con Iriondo, Elices, Gárate, más tarde Venancio, Panizo y, sobre todo, con Piru Gaínza, su lugarteniente, el hombre al que le guiñaba el ojo cuando se acababan los abrazos del gol y ambos volvían a alinearse junto a la raya del centro del campo para continuar el juego. Teníamos nuestras señas para engañar al contrario, un código secreto. Si hacía la señal de que me pasaran a la cabeza, por ejemplo, es que quería que me la pasasen por abajo. Y más cosas. En los libres directos y en los corners siempre sabía a dónde me iban a lanzar la pelota recordaba en una reciente entrevista en El Correo. Icono del país La leyenda del atacante vizcaíno, que trasciende con mucho el ámbito del Athletic hasta ocupar un lugar de privilegio en la historia del fútbol español, no sólo es la del goleador letal sino también la de un caballero intachable dentro de los terrenos de juego. Y es que el delantero centro rojiblanco era un ejemplo de rectitud y espíritu deportivo. No es de extrañar que, durante la larga postguerra, el franquismo le utilizara como uno de los iconos del país. A lo largo de sus quince temporadas miedoso, aunque todavía conservaba un espíritu precavido que nunca le abandonó. Era un chicarrón fuerte que, a base de partidos y sesiones de tiro con sus hermanos en las campas de Mungia, a donde su familia se había trasladado siguiendo al padre ferroviario, había acabado por desarrollar un instinto misterioso, ése que lleva a algunos elegidos a convertir en rutina lo que para REACCIONES Di Stéfano Presidente de honor del Madrid Me he quedado de piedra. Cualquiera que sea aficionado al fútbol le recordará. He sentido mucho su pérdida Javier Clemente Entrenador del Athletic Era un buen amigo. Todo lo histórico en el Athletic es súper importante para nosotros porque lo sentimos especialmente Luis Suárez Ex jugador y ex seleccionador Siempre se alaba al que se va, pero en este caso su nobleza como persona superaba a sus aptitudes como jugador Ángel María Villar Presidente de la Federación Es una pérdida irreparable porque estamos hablando de un mito del fútbol español. Fue uno de los representantes de la furia