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ABC VIERNES 24 2 2006 Espectáculos 67 La adaptación cinematográfica de Los cien golpes polémico diario sobre la iniciación hipersexual de una menor italiana, comprime las experiencias eróticas de la auténtica Melissa Panarello en un desangelado viaje de ida y vuelta entre la inocencia y la madurez Melissa P. Con la sensualidad de un ladrillo Italia, 100 minutos Director: Luca Guadagnino Intérpretes: María Valverde, Geraldine Chaplin, F. Sacchi JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Melissa P. la adolescencia es una fábula corporal TEXTO: GABRIELA GIMÉNEZ MADRID. Si se hubieran cumplido los planes originales para la versión fílmica del escándalo editorial italiano de 2003, su autora encabezaría los créditos de la película que nos ocupa. Melissa Panarello estrenaba por entonces mayoría de edad y esperaba participar activamente en la preparación de un guión libremente inspirado en su aportación, primera y definitiva, a la literatura erótica, Cento colpi di spazzola prima di andare a dormire Cien cepillados antes de acostarse convertidos luego en España en Los cien golpes que había colapsado las estructuras morales de su país respecto al despertar sexual de los adolescentes, empujándola al éxito de ventas y expulsándola de paso de su ciudad natal, Catania. Su desvinculación final del proyecto hablaba a gritos de que la adaptación había renunciado a mostrar el contenido fuerte y existencial del personaje para convertirse en un trabajo sólo inspirado en el libro, donde la lucha entre inocencia y rabia toma el lugar de la conciencia y la búsqueda del yo y el otro del original. A la maduración por el sexo Que las raíces de Los cien golpes se hundieran en la tierra fértil del morbo y el voyeurismo había provocado que un millón de italianos contemplaran la huida hacia delante, en forma de repaso a todo el catálogo de números y variantes del sexo, que llevaba a cabo Panarello en las páginas de su diario. Entre los 15 y los 16 años la joven siciliana conoció todo el repertorio- -masturbación, sexo oral y en grupo, lesbianismo, sadomasoquismo... -y con ello se decidió a publicar una obra de formación en la que intentaba hablar de maduración a través de la toma de conciencia del propio cuerpo, la reacción a una primera experiencia sexual humillante, el experimento constante en busca del placer y la devastación emocional desencadenada. Milagrosamente Paranello sobrevivió- -también ganó millones, se mudó a Roma lejos de las iras provincianas de su isla y publicó en 2005 una nueva novela, El olor de tu respiración y lo hizo curada de las mismas heridas que todas las adolescentes, pues las suyas sólo fueron más físicas. Llegar a la edad adulta y decidir quedarse en ella exige un triunfo sobre el propio cuerpo, motivo recurrente en esta Melissa P. Superar el hechizo inicial que provoca, desenmadejar ese continuo enredarse sobre él, controlar lo que expresa de ella misma y cómo quiere que la exprese con los demás... Recibir, en definitiva, cien golpes sobre el cuerpo y seguir queriéndolo a pesar. María Valverde, en el papel de la experimental Melissa ABC uando la publicidad entra a saco mucho antes de... mal asunto, y si entra con arietes, bombardeo y garras para no dejarte respirar, el asunto está claro: es que no quieren ni que abras los ojos. Esta vez es entendible: se ha vendido Melissa P. como una especie del nacimiento al sexo de una niña- mujer con el morbo del medio porno y el cebo de una crecida (no mucho) María Valverde, que para eso nos dejó a todos turulatos e hipnotizados en La flaqueza del bolchevique Por todo eso, y porque la historia está tratada en tono de bobería, la decepción es enorme. Si se pretendía hacer algo parecido a Las edades de Lulú se han quedado cortos en atrevimiento y osadía pero, sobre todo, es el corte del trabajo lo que irrita profundamente. Hay en todo el trayecto una factura de película S, de filmación italiana de los años 70 en plan El dentista erótico y bodrios similares, que repele profundamente al personal. Nada funciona en el intento de Guadagnino, ni la puesta en escena del libro (la autora se desmarcó con más rapidez que Ronaldinho) ni la historia, absurda, anticuada y mal plasmada, ni tampoco la voz de la misma Valverde que, lamentablemente, se hunde con la película en sí. Todo resulta añejo, lejano, ñoño y hasta bobo. La búsqueda del amor verdadero de la tal Melissa, su desengaño posterior (que también hay que ser lela para caer en trampas similares) y el sendero elegido resultan poco creíbles en los tiempos que corren, con las enanas sabiendo más que Lepe. Más bien parece una excusa para enseñar un cacho que luego no se enseña porque la sensualidad que emana la película es la misma que un volquete o un pez, incluso que un pez espada o sierra, que no son Brad Pitt o Angelina Jolie precisamente. Ni siquiera en eso han sido atrevidos. Había una pequeña idea que plasmar, pero ni se han acercado. C No podíamos incluir la pornografia del original G. G. A María Valverde no le gusta Las edades de Lúlú y ciertamente la referencia sería totalmente evitable si no fuera porque en la producción de Melissa P. participa Francesca Lulú Neri. La joven actriz española insiste en rechazar toda comparación o matiz inspiratorio en el film de Bigas Luna y analiza su trabajo en otras claves: Aquí es la inocencia lo que explica el personaje. Me apetece pensar que Melissa es la heroína de una fábula, lo que la exige sufrir Ella, sin embargo, disfrutó en la piel de la atormentada señorita Panarello, un papel que llegó a sus manos a través de una foto que reveló su existencia a Luca Guadagnino, director de la película. Quería hacerla desde que leí el guión en inglés. Había palabras que no entendía, pero siempre quise hacerla reconoció Valverde durante la presen- tación. El deseo se cumplió y la ganadora del Goya a la actriz revelación en 2004, que mezcla orgullo e inocencia según Guadagnino, dejó en la cuneta a 200 aspirantes italianas. Melissa P. fue estrenada en Italia en noviembre y cosechó críticas dispares, además de millón y medio de espectadores. La expectación por lo presumiblemente explícito de sus escenas sexuales se disipó rápidamente entre voces contradictorias: de lo blando a lo excesivo No podíamos incluir en la narración cinematográfica la pornografia del original. La histo- ria habla de adolescencia y sexo, pero de una manera menos gráfica y más interior se defiende Guadagnino, que niega intenciones moralistas en el desarrollo de la trama a pesar del recurso al padre ausente, la redención de Melissa a través del entendimiento final con su madre o la apelación a el mal que haces te es devuelto Valverde no llegó a conocer a la auténtica Melissa prefiero que no se haya visto reflejada pero coincide en considerar las escenas de sexo un juego Las individuales fueron mucho más duras