Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
32 Internacional BAJO EL RECUERDO DEL KATRINA VIERNES 24 2 2006 ABC El simbolismo de la foto M. G. NUEVA ORLEÁNS. La estrella de fútbol norteamericano se pone la camiseta amarilla de las nuevas bolsas de basura Glad, se engarza unos gruesos guantes y sonríe a las cámaras. Lanza al aire un par de balones hechos con las camisetas, y el publicista aparta a los reporteros para la foto. Sólo entonces el atleta Eli Manning se agacha a recoger colillas del suelo. Unos cuantos flashes. ¿Lo tenéis? Manning deja de recoger basura. ¿No es poco absurdo limpiar las calles justo antes de que pase la cabalgata? se le pregunta. El joven de veinticinco años titubea. Bueno, esto es simbólico, lo que cuenta es el mensaje de que estamos al lado de Nueva Orleáns El atleta tiende las manos a su ayudante y ésta le quita los guantes con un gesto de escrúpulo. Participantes del carnaval de Nueva Orleáns, junto a un cartel en el que se agradece a Bush la construcción de un dique AFP La empresa que donó más de un millón de bolsas para recoger los escombros del huracán hace casi seis meses es la única que se ha ofrecido a contribuir con los gastos de esta fiesta emblemática en una ciudad que ha hecho lo imposible para reabrir sus puertas a tiempo Un patrocinador a la medida del carnaval y la basura de Nueva Orleáns TEXTO MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL Nueva Orleáns como el marco ideal para lanzar su nueva línea de bolsas de basura, Forceflex cuyo material está diseñado para estirarse y resistir más peso del habitual. ¡Era una oportunidad perfecta para nuestro producto! sonríe encantado el director de marketing. Mira, mira Estira la bolsa y muestra la elasticidad de la misma. No podemos meter un frigorífico, pero caben muchas cosas Sin tiempo Friedler admite que para su empresa patrocinar el carnaval fue una extensión natural, ya que desde los días del huracán había donado más de un millón de bolsas de basura. Para el resto de la empresas contactadas, aparentemente la oportunidad llegó sin tiempo para recorrer la escalera corporativa. Los empresarios consultados creen que se necesitan al menos unos seis meses para poder incluirlo en el presupuesto y diseñar una campaña adecuada que rentabilice la inversión. El problema añadido es que, como el carnaval de Nueva Orleáns es el trabajo espontáneo de las diferentes peñas, que pagan sus propios gastos, el trato con la ciudad no podía incluir anuncios en las carrozas, sólo en las calles o en spots publicitarios. Las vallas de publicidad pertenecen a diferentes compañías, por lo que resultaba imposible garantizar la exclusividad, y como no se venden entradas, nadie podía prever el número de asistentes. Zatarain, un fabricante de especies, filial de McCormick, muy implicado en la comida cajún que caracteriza a Nueva Orleáns, fue una de las 75 compañías con las que MediaBuy sostuvo maratonianas negociaciones para vender el apadrinamiento del carnaval. Su ejecutivo David Darragh explicó a un diario local que por mucho que quisiéramos ayudar a la ciudad, al final se trataba de sopesarlo con otras oportunidades, y la efectividad del negocio era cuestionable NUEVA ORLEÁNS. Parecía la oportunidad del siglo, apadrinar la catarsis de una gran ciudad americana en su intento por renacer de las cenizas, justo cuando los ojos del mundo están pendientes de ella. Pero llegada la hora de cerrar los contratos, la ciudad de Nueva Orleáns sólo pudo encontrar una compañía dispuesta a ayudarla parcialmente con los gastos que acarreará celebrar el carnaval: Glad, el fabricante de bolsas de basura. Nadie se resigna todavía a que ése sea su único patrocinador, sino que la empresa MediaBuys, a la que el Ayuntamiento cedió la exclusividad de negociar los contratos a cambio de un 15 por ciento de comisión, cuando se vio en Navidad con las manos vacías, prometió seguir buscando hasta el mismo día de Mardi Gras. Esa es la fecha cumbre del carnaval de Nueva Orleáns, que toma su nombre de ese martes de adiós a la carne que precede al Miércoles de Ceniza. Acostumbrados a ver a anunciantes de cerveza o de ron detrás de estas fiestas, la aparición de Glad casi suena a burla y, sin embargo, está cortada a medida para la situación. Recoger la basura que dejan los desfiles carnavalescos es uno de los principales gastos que afronta el Ayuntamiento, además de las muchas horas extras que tendrá que pagar a la Policía para la seguri- dad de una fiesta pagana dedicada al desmadre. Para este fin, la ciudad quebrada que tuvo que despedir a la mitad de sus empleados tras perder a casi todos sus contribuyentes, ha aprobado 2.7 millones de dólares, que nadie sabe de dónde saldrán. En años anteriores, la ciudad gastó 4,6 millones de dólares en servicios, pero recaudó 20,5 millones en los impuestos directos que dejaron los turistas, según un estudio de la Universidad de Tulane. Este año, hoteles, tiendas y restaurantes han hecho lo imposible para reabrir sus puertas a tiempo para la celebración. Aún así, anoche, en plena semana de carnaval, las calles del Barrio Francés no se distinguían de un día cualquiera. Prensa de todo el mundo Eso hace prever que la cuenta de recaudar cuatro dólares por cada uno invertido no saldrá este año. Lo que no faltan son los ojos de la prensa. Hasta ayer, 1.250 periodistas de todo el mundo habían pasado por el centro de prensa establecido en el Hotel Sheraton por la Corporación de Marketing y Turismo de Nueva Orleáns. Y aún faltan los que llegarán este fin de semana para la traca final que lleva hasta Mardi Gras. Con esos ojos y oídos cuentan los ejecutivos de Glad, que han donado una cantidad de seis cifras sin desvelar, que puede ir desde 100.000 dólares hasta cerca de un millón. Lo que importa es el gesto dice David Friedler, director de marketing de la compañía. Se trata de lanzar el mensaje de que la ciudad necesita ayuda para limpiarse, y de que Glad está a su lado añade. La basura del huracán Katrina y los muchos escombros que siguen saliendo de las casas arrasadas, se apilan en las aceras, casi seis meses después. Sólo en la parroquia de Saint Bernard, una de las más devastadas, el Gobierno federal estima que necesitará entre 400 y 800 millones de dólares para dejarla limpia. De ellos, el contratista sólo ha realizado trabajos por valor de 37 millones. Como la maquinaria burocrática del Gobierno se mueve con lentitud, pero el desescombro urge, la ciudad está en negociaciones con un banco para que le adelante el dinero gastado hasta ahora a un 8 por ciento de interés, lo que supondrá una nueva brecha para sus arcas. En este contexto, Glad ha visto a Acostumbrados a ver a anunciantes de cerveza o de ron detrás de estas fiestas, la aparición de Glad casi suena a burla