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26 Internacional VIERNES 24 2 2006 ABC El corresponsal de ABC patrulla con las tropas del Tsahal por la frontera norte, la más vulnerable del país, convertida en un frente muy activo desde la retirada hebrea del año 2000 Hizbolá y Al Qaida, a un paso de Israel TEXTO: JUAN CIERCO. CORRESPONSAL, FOTO: RICARDO MIR DE FRANCIA FRONTERA ISRAELO- LIBANESA. Aquí no pasa nada sin que lo sepa Hizbolá El teniente coronel, Yishai Efroni, subcomandante de la base de Shomera, en la frontera entre Israel y el Líbano, es rotundo mientras se acerca a la valla metálica que separa a dos países técnicamente en guerra. A sólo unos metros de la verja, menos de diez, se levantan dos tanques de agua negros y tres casetas cuales cuartos de baño; se observa una cuerda tensa que sirve sin duda para secar la ropa al sol, y asoman escondidos entre los matorrales dos rostros vigilantes sin demasiadas intenciones de intimar. Muchas veces hacen guardia sobre estos montículos de arena señala el teniente coronel Efroni. Nos miramos, a veces hasta nos apuntamos con nuestras armas, pero no llegamos a apretar el gatillo. Mis hombres tienen órdenes de contener cualquier impulso. Un solo muerto desataría una matanza explica mientras distribuye a varios soldados por un bosque colindante para cubrirnos las espaldas. La frontera norte de Israel, la que linda durante 170 kilómetros con el Líbano, es desde hace años la más vulnerable del país, más aún desde nuestra retirada militar en mayo de 2000 dice este militar curtido en mil batallas contra los chiíes libaneses y los palestinos de Cisjordania y Gaza. Un soldado israelí hace guardia junto a la carretera fronteriza que utiliza habitualmente el Ejército hebreo jeep militar, escoltados por delante y por detrás por dos humvee con cuatro soldados en cada uno de ellos. Al Qaida ha llegado, en alianza sagrada con Hizbolá, que es el dueño absoluto de esta región, una de las más minadas del mundo, a diez metros de Israel. Las bases de Hizbolá acogen a miembros de Al Qaida, que también se ha situado muy cerca de nuestra frontera con Egipto, en el Sinaí explica mientras señala en las colinas próximas distintas torretas de vigilancia levantadas por los guerrilleros libaneses chiíes. nor experiencia cuya misión es la de vigilar más que la de atacar. Por detrás, siempre cubiertos, actúan los comandos especiales, que son quienes lanzan los ataques y los cohetes Katiusha desde zonas civiles; quienes colocan las bombas y las minas; quienes disparan desde larga distancia, tiradores de elite, contra nuestros hombres; quienes buscan a la desesperada secuestrar a alguno de nuestros soldados para utilizarlo como moneda de cambio por sus presos comenta el teniente coronel a la sombra de un muro de contención levantado junto a la carretera más al norte de Israel. Por aquí circulan autobuses escolares blindados que en días de mayor tensión tienen que ser escoltados por el Ejército para llegar sin problemas al colegio. Ese es el ambiente que rodea la vida de los habitantes de esta zona, que viven bajo la permanente amenaza física y psicológica de Hizbolá y sus 200 hombres aquí desplegados reconoce Efroni. El Tsahal no sólo combate aquí a los guerrilleros de Hizbolá. También debe vigilar el tráfico de drogas (que alimenta luego las arcas fundamentalistas chiíes) y a los granjeros y pastores libaneses, utilizados por los terroristas para colocar las trampas contra nuestras patrullas. Es muy fácil ver a tres pastores con sólo cinco cabras dentro de territorio israelí. Si es así es que algo no cuadra y están llevando a cabo alguna operación sentencia de vuelta a la base. Hostigación permanente Hace casi seis años, la verja que separa ambos países fue movida unos metros (en algún caso apenas 20 centímetros) para cumplir con las resoluciones de las Naciones Unidas. Pese a aquella retirada ordenada por el entonces primer ministro, Ehud Barak, y celebrada por casi todo el país, el Tsahal incluido pues cada año sufría una sangría de muertos insoportable, los guerrilleros de Hizbolá, el único Ejército del sur del Líbano ante la ausencia de los soldados libaneses, no cejan en sus ataques contra las localidades del norte de Israel. Hizbolá está muy bien equipado, entrenado, armado, motivado y alentado por Irán y Siria. Ahora, con la victoria de Hamás, más que nunca, pues lo que pretende el nuevo frente islámico que avanza no sólo ya contra Israel sino contra Occidente es rodearnos por los cuatro costados Al teniente coronel Efroni, 40 años, 2 hijos, la mayor de 11 años, todavía asustada de cualquier ruido violento por un cohete Katiusha que explosionó en la fachada de su casa hace una década, se le nota preocupado aunque minimice los riesgos ante el periodista. Hay un factor nuevo en la zona que nos hace estar más alerta que nunca apunta mientras nos conduce en un Desde zonas civiles La manera de actuar de Hizbolá es muy sencilla. En las bases más cercanas a Israel coloca a hombres de me- Conexiones o alianzas con ETA, con el PKK, con Hamás... J. C. BASE DE SHOMERA. Su despacho está ocupado por los jefes de Unifil (la misión de la ONU en la frontera del Líbano) Hacen lo que pueden pero a veces apartan la mirada de Hizbolá. ¿Si no cómo se explica que cada vez que los cascos azules limpian un área de minas junto a la frontera llega Hizbolá y monta una base? La base de Shomera es una de las seis que jalonan la zona fronteriza. Desde aquí se protegen 110 kilómetros de los 170 de fron- tera con el Líbano. Se trabaja para garantizar la seguridad de 55 ciudades, aldeas y kibbutz y de sus 220.000 habitantes. Aquí se recibe con frecuencia la visita de los líderes políticos y los mandos militares, como la realizada la víspera de nuestra llegada por el primer ministro israelí en funciones, Ehud Olmert; el titular de Defensa, Saúl Mofaz, y el jefe del Estado Mayor, Dan Halutz. Es una zona muy sensible, de alto riesgo, de peligro evidente e inminente. Los soldados, hombres y mujeres, aquí desplegados lo saben de sobra. Ninguno sonríe demasiado. Todos aparecen muy concentrados en su tarea. El que más, el teniente coronel Yishai Efroni, tan experto en Hizbolá que acaba de terminar su doctorado sobre la guerrilla libanesa chií. Sólo tiene un objetivo: eliminar a Israel. Mantiene conexiones, o las ha mantenido, con el PKK kurdo, con ETA, con Hamás... Ahora su alianza más novedosa y peligrosa es con Al Qaida