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24 VIERNES 24 2 2006 ABC Internacional Mueren al menos 130 iraquíes como venganza por el ataque al mausoleo sagrado chií Los suníes se niegan a participar en el proceso político, en protesta por las matanzas b La corresponsal de la televisión Condenas España Repulsa de todos los actos terroristas En un comunicado del Ministerio de Exteriores, el Gobierno condena el terrible atentado en la mezquita de Al- Askariya, así como el círculo de violencia consecuente El Gobierno asimismo expresa su pleno apoyo y solidaridad a las autoridades y al pueblo iraquí y reitera su condena más rotunda a todos los actos terroristas que siembran la muerte y el dolor Al Arabiya y otros dos miembros de su equipo fueron asesinados cuando volvían de cubrir la situación en la ciudad de Samarra ABC BAGDAD. Al menos 130 personas murieron ayer en Irak durante una jornada de exacerbada violencia entre chiíes y suníes, y teñida de venganza por el ataque en Samarra a uno de los más sagrados templos del chiismo y la posterior quema de decenas de mezquitas suníes. Buena parte de las víctimas fueron suníes, asesinados en la ola de manifestaciones y venganzas chiíes después de que quedase gravemente destruido uno de sus cuatro principales lugares santos en Irak. Pero hubo también actos de salvaje violencia que no se pueden atribuir claramente a una u otra comunidad, como el asesinato de 47 personas- -chiíes y suníes- -que regresaban de una manifestación en Bagdad en contra de la violencia sectaria. En el baño de sangre, fueron también asesinados la corresponsal de la televisión Al Arabiya y dos miembros de su equipo que la acompañaban. Los informadores venían de cubrir la situación en Samarra tras el atentado contra la mezquita, cuando fueron obligados a salir de su vehículo y asesinados poco después a las afueras de la ciudad. EE. UU. El pueblo quiere vivir en democracia Tras condenar el atentado, el presidente norteamericano, George Bush, señaló que los líderes de las distintas comunidades saben que el pueblo iraquí quiere vivir en democracia, tal y como demostró en las últimas elecciones, y que el objetivo del atentado es crear un conflicto civil Cadáver de la periodista de Al Arabiya asesinada ayer en Samarra zagranadas e incendiadas. La Asociación de Ulemas asegura que fueron destruidas 168 mezquitas suníes y asesinados diez clérigos de esta confesión. Tales cifras, sin embargo, no han sido confirmadas oficialmente. El presidente iraquí, el kurdo Yalal Talabani, pidió a las tropas norteamericanas que se encarguen de la seguridad que todavía no puede ser garantizada por las fuerzas iraquíes. Y pidió que los dirigentes políticos de todas las comunidades se reúnan urgentemente para desactivar la violencia. Pero los representantes suníes se negaron a participar, en protesta por las matanzas de miembros de esta comunidad. Y exigieron una disculpa formal de los dirigentes chiíes como condición para asistir a cualquier reunión encaminada a formar un Gobierno de unidad. Si antes de esta espiral de violencia ya estaban bloqueadas las negociaciones para formar un Gobierno de unidad, ahora la desbandada política es, si cabe, más caótica y cuajada de mutuos reproches. En este intercambio de acusaciones, uno de los pocos puntos en los que suníes y chiíes se pusieron de acuerdo fue en acusar al embajador de Estados Unidos en Irak, Zalmay Jalilzad, de contribuir a esta escalada de violencia con sus amenazas de retirar la ayuda norteamericana si se formaba un Gobierno sectario. El panorama político es ahora más incierto que nunca, pero esta violencia entre comunidades está ya animando a seguir adelante con su proyecto a los líderes chiíes partidarios de crear una región federal en el sur con amplios poderes, según el modelo del Kurdistán. Aunque ayer fue el kurdo Talabani el que hizo un llamamiento a la unidad para pacificar la situación con la advertencia de que la extensión de la violencia es una amenaza que afecta por igual a chiíes, suníes y kurdos. Reino Unido Peligro de disturbios religiosos El ministro de Exteriores británico, Jack Straw, afirmó que el peligro de disturbios intercomunitarios es cada vez mayor... Creo, sin embargo, que Irak va a evitar la guerra civil y pienso que, a tal fin, ya están en pie las estructuras para evitarlo. A ninguna de las comunidades le interesa que haya una guerra civil Prohibición de salir a la calle Ante esta situación, el Gobierno decidió extender hoy hasta las cuatro de la tarde el toque de queda que ya regía para la noche. Una medida concebida especialmente para este viernes, día de la oración, con el fin de evitar enfrentamientos entre los asistentes a unas u otras mezquitas. El Gobierno Ataques de la insurgencia La insurgencia, asimismo, intensificó sus ataques con varios ataques en la ciudad de Baquba, donde murieron 16 personas, y atentados contra las fuerzas norteamericanas que provocaron la muerte de siete soldados. Cuatro murieron por la explosión de una bomba al borde de la carretera en Hawijah, junto a la zona petrolera de Kirkuk, y otros tres en un ataque similar en Balad, al nordeste de Bagdad. Se eleva así a 2.290 el número de soldados norteamericanos muertos desde la invasión. Las matanzas fueron casi siempre indiscriminadas, sin más criterio que el que las víctimas fuesen de una u otra confesión. Se asesinó así a unos 48 suníes que no habían cometido más de- lito que vivir en las inmediaciones de ciertas mezquitas chiíes. El más influyente grupo de religiosos suníes, la Asociación de Ulemas, acusó al líder espiritual de los chiíes, el ayatolá Sistani, de avivar la violencia al sugerir que debería dejarse que las milicias paramilitares chiíes sustituyan a las tropas regulares cuando éstas son incapaces de garantizar la seguridad. Las palabras de Sistani tuvieron una insólita carga emocional, tras el ataque a la mezquita de Samarra. Pero el hecho es que, en el fragor de las manifestaciones de protesta, varias mezquitas suníes fueron atacadas con lan- Unos 47 iraquíes fueron asesinados después de manifestarse en contra de la violencia entre chiíes y suníes Siete soldados estadounidenses murieron en dos atentados con bomba al norte de Bagdad