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ABC VIERNES 24 2 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR MARTÍN SANTIVÁÑEZ VIVANCO SIN LICENCIA PARA SALVAR No debemos caer en un determinismo jurídico como el Constitucional federal alemán, que olvida que el primer deber de todo estado es velar por la seguridad de los ciudadanos L A Ley de Seguridad Aérea (Luftsicherungsgesetz) promulgada por el Gobierno de Schröder, aprobada por el Bundestag en junio de 2005 y defendida por amplios sectores de la extinta coalición socialdemócrata- verde, fue declarada, el 15 de febrero, inconstitucional, por vulnerar los derechos a la vida y a la dignidad de las personas recogidos en la Ley Fundamental de Bonn. Con la complicidad del Gobierno de Angela Merkel, con la anuencia de la prensa oficialista, la Luftsicherungsgesetz ha sido anulada por los magistrados de Karlsruhe convencidos por los argumentos de un grupo de letrados y un capitán de vuelo, liderados por un ex ministro de Interior, el liberal Gerhart Baum. La cuestionada norma autorizaba el derribo de aviones civiles cuando éstos comprometieran gravemente la seguridad del espacio aéreo alemán. Como es obvio, desde la hecatombe del 11- S, el panorama global se ha visto profundamente alterado. Los viejos métodos de guerra han dado paso a nuevas estrategias de violencia y destrucción. Von Clausewitz ha sido vencido por Al Qaida. Ante esta realidad innegable, el derecho debe formular soluciones justas que reaccionen ante los peligros del nuevo orden. Urge apuntalar un derecho global que se enfrente sin temores a la gran amenaza de nuestro tiempo: el terrorismo. Así lo han entendido en EE. UU. Reino Unido, Rusia y la mayor parte de las naciones occidentales, reformando sin mayores traumas sus respectivas legislaciones. Sólo con el respaldo de las leyes se frenará el radicalismo insano que procura arrebatarnos la libertad y sepultarnos bajo el imperio del terror. El furibundo monzón árabe desatado tras la publicación de las caricaturas de Mahoma denota una constantede este nuevo siglo: la violencia cultural y religiosa no mengua, crece. Pretender que nuestros tribunales permanezcan impávidos frente a una amenaza potencial, cierta y permanente, es, en el mejor de los casos, una ingenuidad; y en el peor, una temeridad culpable, una irresponsable comprensión del imperio de la ley. El diálogo intercultural y la alianza de civilizaciones no pueden ser la excusa de una preocupante política de dignidades, esto es, de un juego de teorías y legalismos que intentan fortalecer Europa debilitándola. La defensa del orden jurídico no debe legitimar las ansias de venganza de minorías radicales. Europa tiene que demostrar al terrorista que en su camino hacia el sangriento martirio se estrellará contra la voluntad de un continente que no se resigna a desaparecer sin presentar batalla. Sin embargo, éste no es el punto de vista de los juristas alemanes, dignos herederos de un legalismo caduco y de un positivismo metafísico que conservaría las tablas de la Ley sacrificando a Israel ante el becerro constitucional. Ensalzar la tiranía de la Ley sólo acarreó desgracia en el pasado e incertidumbre ante el futuro. Ninguna guerra dejó de asolar los prados europeos por cosmopolitismos ingenuos y ningún avión dejará de estrellarse asesinando inocentes por el respeto a una concepción vaga, kantiana, cándida, de las relaciones internacionales y de los peligros globales. Si los juristas se enclaustran en una torre de marfil desde la que pontifican, eruditos, menospreciando las certezas de la realidad, el Derecho se torna en un lastre para el progreso, en un obstáculo que impide la supervi- vencia de la especie. No debemos caer en un determinismo jurídico, como el Constitucional federal alemán- -rehén de la hipérbole de la ley- que olvida que el primer deber de todo estado es velar por la seguridad de los ciudadanos, aunque ello conlleve el riesgo de vidas humanas que nuestros enemigos- -y no nosotros- -se afanan en aniquilar. Ceder a la coyuntura malévola de losretadores de lapaz es permitir que las leyes desprotejan al justo, olvidando el carácter instrumental del Derecho, verdadero medio para un fin: el bien común. Flaco favor el del Tribunal Constitucional a la sociedad alemana. Torpe defensa, porque, al anular una ley destinada a proteger a seres humanos y no a sacrificar inocentes, impide un adecuado despliegue de seguridad frente a un evento próximo: el Mundial de 2006. La Ley de Seguridad Aérea, como sus pares de diversos países, no fue concebida para atentar contra la dignidad, muchomenos para instrumentalizar la vidairreflexivamente. No fue promulgada para matar, fue votada para salvar. La norma no es un cheque en blanco para la violencia, establece premisas claras, graves. La ley busca asegurar la supervivencia de un modo de vida, defender a Alemania, salvar vidas humanas. Vigilar el espacio aéreo es tan sólo parte de una estrategia mayor, aún incomprendida, aún denostada, más bien tergiversada por visiones ideologizadas de la realidad, estrechas, puntuales. Lo que Samuel P. Huntington ha llamado The Clash of Civilizations está a las puertas de Europa, la marea del odio llega a nuestras costas. Madrid y Londres han sufrido su terrible zarpazo. No podemos reducir una cuestión social al mero ámbito: el jurídico. Esta miopía analítica no permitirá que seformulen recetas válidasque frenen la impronta radical. Mientras Inglaterra- -cuna del realismo político, que tan bien encarna su heredero, los EE. UU. -endurece sus leyes, condena la apología del terrorismo y es consciente del peligro de un sentimiento religioso trastornado, Alemania se rinde genuflexa a esa gran tara del derecho continental: el positivismo exacerbado. Tal vez por ello lospaíses angloamericanos, másprácticos- -en el Derecho y en la Política- -ostentan hoy la hegemonía global, mientras que una cansada Europa, de espaldas a la realidad, legalista, pusilánime, ata de manos a sus defensores y entrega sus cielos a las aves del mal. Con excusas puntillosas, los magistrados alemanes determinan que el Estado Federal no puede arrogarse el derecho a defender al pueblo por encima de los Länder. Con un celo envidiable, dictaminan que el Ejército no debe proteger a la ciudadanía- -salvo desastres naturales o incidentes graves interregionales- -desarmando así la seguridad ad portas de un evento mundial clave, permitiendo que se urdanconspiraciones subversivas ante este evidente fallo en la defensa. ¿Triunfo del Estado de Derecho o derrota del sentido común? Parece ser que los juristas de Karlsruhe no temen contemplar el día en que las espadas de los fedayines tiñan de rojo el cielo de Berlín. Cátedra Garrigues. Universidad de Navarra. REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO CACERÍAS, LUJOS Y POPULISMO Españay los españolessufren y protagonizan cacerías políticas, energéticas e inmobiliarias. En Berlín, Die Welt habla del presidente Zapatero como de un Bambi presto a la cacería político energética, para defender su visión gubernamental del futuro de Endesa. En París, Les Echos publica una entrevista con Pierre Gadonneix, presidente de EDF (el gigante energético francés) que se dice presto a participar en una forma empresarial de cacería, una operación importante cuya pieza mayor sería Endesa. Como un eco, en Dusseldorf, Handelsbatt saca una consecuencia inmediata de la montería empresarial en curso: El proyecto de E. ON de hacerse con Endesa pudiera costarle mucho más caro de lo previsto Die Welt subraya hasta qué punto la pieza Endesa ha desenterrado muchos otros apetitos apenas encubiertos, en toda Europa: RWE (otro gigante energético alemán) se dice dispuesto a no quedarse quieto en la batalla de posiciones en curso. El espectáculo de la caza empresarial también despierta muchas pasiones de otra índole. Y el presidente Zapatero es observado con mira telescópica. La edición europea del Wall Street Journal americano publica una advertencia feroz: España no es Rusia: la violación de las reglas básicas de la economía de mercado socavaría la legalidad vigente Desde Londres, el Independent insiste: La UE ha advertido a Zapatero de los riesgos de entrometerse políticamente El Daily Telegraph lo dice de otro modo: España juega con el proteccionismo En París, Le Figaro afirma: Zapatero necesitará de todo su talento de equilibrista para salir de esta Desde la otra orilla del Atlántico, la prensa mexicana practica la cacería política contra José María Aznar, aunque El Universal retoma las posicionesde Aznar: Iberoamérica tiene que combatir los populismos para evitar que millones de ciudadanos se vean condenados a la marginación, la pobreza y el aislamiento En París, por el contrario, se glosan otras cacerías españolas. Nouvel Observateur afirma que los inversores españoles están comenzando a conquistar París, convirtiéndose en actores privilegiados del nuevo mercado inmobiliario de la capital francesa. A juicio de Le Figaro, el merecido reposo del montero se consigue, en España, tomándose unos días de reposo en los nuevos centros de tasaloterapia catalanes, de Peralada a Caldetes, Caldes d Estrac, presentados como un lujo europeo.