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60 Cultura JUEVES 23 2 2006 ABC TEATRO Wit Autora: Margaret Edson. Dirección, escenografía e iluminación: Lluís Pasqual. Traducción: Juan Vicente Martínez Luciano. Intérpretes: Rosa María Sardá, Miguel Palenzuela, Mercè Pons, Javier Albalá y Dora Santacreu, entre otros. Lugar: Teatro Maravillas. Madrid. No soy un escritor maldito; eso supone ser autodestructivo, y yo amo la vida Montero Glez publica su nueva novela, Manteca colorá -dice el escritor- -es la fosa común más grande del planeta donde sólo los atunes son testigos de tanta patraña y tanta derrota TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. Manteca colorá (Taller de Mario Muchnik) es, además del título de la nueva novela de Montero Glez, ese sabroso alimento que tanto se paladea en el Sur y baja licuándose por las comisuras de la boca, cuando alguien se lo zampa en un pringoso bocata. Montero Glez (antes Roberto Montero González y Roberto del Sur) escribió con este último nombre, entre otras cosas, Al sur de tu cintura Esto sucedía hace unos diez años, cuando un día en el Gijón, Alfonso, el cerillero del célebre y literario café, que vendía algunos de sus textos, lo llevó hasta la mesa que ocupaba Arturo Pérez- Reverte. Conocerlo, dice, cambió su vida. Que el célebre autor le hablara de maestría, le llevó a pasar a ser Montero Glez y a entender lo ocurrido como un triunfo. ¿Va de escritor maldito? No, eso es cosa de la industria que usa ciertos conceptos para limpiarse las pulgas. Ser maldito supone ser autodestructivo y yo amo la vida. Ahora dicen que soy un escritor de culto o un francotirador, cuando, en todo caso, sería un hispanotirador. Las etiquetas las pone la industria Nacido en Madrid, en 1965, decidió vivir en el Sur por su luminosidad y por la forma y el fondo- siempre van indisolublemente unidos -de su gente. Empezó por el Puerto de Santa María, siguió por Conil de la Fontera- -donde empezó a nacer y se desarrolla Manteca colorá anduvo por Tarifa y tras una aventura, que el destino frustró, prevista para Iberoamérica, echó el freno en Chiclana. b El Estrecho POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN M argaret Edson recibió en 1999 el Premio Pulitzer por esta crónica de una muerte anunciada rebosante de sarcasmo y de ingenio, pues eso significa literalmente wit ingenio: el que derrocha la doctora Viviane Bearing, una curtida filóloga especialista en la obra de John Donne, y particularmente en sus Sonetos metafísicos cuando, tras ser informada de que padece un cáncer terminal, asume que las campanas están doblando por ella y va narrando su proceso clínico, intercalando alguna anécdota de su vida académica, fundamentalmente en torno a esos sonetos del poeta inglés que parecen haber vertebrado su existencia. Esa narración es, al cabo, el paisaje de fondo de la obra, un esqueleto cuya carne es realmente el juego de ironía cómplice, desapasionado y ácido, que la filóloga, y más aún la actriz que la interpreta, mantiene con el público, traspasando la hipotética cuarta pared que separa la realidad escénica de la realidad a secas. Toda una prueba para una gran actriz. Rosa María Sardá es en este limpio montaje de Lluís Pasqual- -que transcurre en un espacio aséptico bañado por una fría luz quirúrgica- -una doctora Bearing más que notable, una actriz sorprendentemente contenida que domina las riendas de su oficio y demuestra su categoría de comedianta de tomo y lomo metiéndose en el bolsillo a los espectadores mientras desmenuza los detalles de su peripecia hospitalaria y ridiculiza los lugares comunes del protocolo médico, esas buenas maneras rutinarias y vacías de calor humano. En algunos momentos cumbre, la Sardá- -vaya por delante el artículo que singulariza a las intérpretes de fuste- -vacía las alforjas de la emoción, lleva al extremo los registros de la angustia y el dolor para, de pronto, en un irónico quiebro de ilusionista, recordar que nos ofrece la representación de una representación. Todo gira en torno a ella, y así lo asumen Miguel Palenzuela y Javier Albalá, que encarnan con eficacia y aplomo a los amables aunque distanciados médicos que atienden a la protagonista, y Mercè Pons, como la enfermera que aporta el indispensable pellizco de humanidad. Montero Glez, autor de Manteca colorá ABC Ahora dicen que soy un escritor de culto o un francotirador, cuando, en todo caso, sería un hispanotirador Gibraltar hay más piratas que nunca, sólo que ahora llevan traje y corbata Cree que la literatura nace donde hay conflicto, porque hay relación entre el hombre y la propiedad Está convencido de que el Estrecho es la fosa común más grande del planeta donde sólo los atunes son testigos de tanta patraña y tanta derrota Ochocientos metros de profundidad alimentados por los crímenes de los narcos y la desgracia de los inmigrantes. De estos últimos se ocupó en Cuando la noche obliga (De Bolsillo) La visión que ofrece de la zona es poco turística, aunque se niega a reconocerla como feudo de maleantes Su lenguaje merece capítulo aparte. Es curioso que al emplear palabras como hastaí Guardia siví melaga etcétera, las traduzca al castellano, porque aunque se declara escritor de oído -escucha y escucha- y piensa que emplea la lengua del Siglo de Oro. Elige palabras que pueden entenderse como obscenas o irreverentes, pero los eufemismos y los tabúes no le van. El lumpen se mueve en Manteca colorá en días de luz y en noches en que la mar es un espejo de tinta o un cam- Gorrilla y winstonero Fue gorrilla (jóvenes que guardan aparcamientos al aire libre y a los que defiende, porque los hay de éticas diferentes) winstonero (que compra y vende cajetillas de tabaco) trabajos con los que compra tiempo para escribir ¿Un trabajo fijo, no? Me meto en profesiones liberales muy dignas, y no hay peor trabajo que buscarlo Se define libertario y no marxista, pero sí un disidente de los postulados de la economía clásica. De los dineros del narcotráfico en el Campo de Gibraltar, de chanchullos y sinvergonzonerías varias se nutre Manteca colorá Un coronel retirado, gordo y seboso, metido hasta las cachas en el dinero de la droga; un muchacho- -el Roque- -que trafica con hachís; una hembra de buenas hechuras y canallas a porrillo, son seres que andan a encontronazos de navaja y pistola por la nueva obra del autor de Sed de champán Cree que en el Campo de po de tiro y de crueldad. El autor intenta darle conciencia de clase a seres que carecen de ella. Son de extra clase y él los convierte en clase extra. El Roque es un héroe de la mitología clásica que también estuvo por aquí, Hércules, que también fue un esclavo de las mujeres. En esto de las novelas estoy con Chejov que decía, pero mejor dicho, que si en el primer capítulo sacas una percha, en otro tienes que ponerle un gabán Considera que sus mayores en literatura son los que formaron parte de la Edad de Plata. La guerra y la dictadura acabaron con la literatura, aunque hay nombres a los que echa flores: Cela- a veces me digo, ¿qué haría aquí Camilo? -Ferlosio, Aldecoa, Marsé, Silver Klane... El final de la novela es tan impactante, que engancha al lector más allá de lo que pueda esperarse. La historia de una venganza se consuma de forma atroz y sorprendente. ¿Aceptar la fatalidad está enraizado en el andaluz? Forma parte de la herencia árabe responde. Niño pobre, declara que aprendió a leer con los tebeos, con la literatura de los quioscos Pérez- Reverte, académico, ha escrito sobre su lenguaje en Manteca colorá que está entre el Cela de Pascual Duarte y el Valle- Inclán de Ruedo ibérico Mientras, el hombre que vive en la región más antigua y ofendida de Occidente, la costa gaditana sigue escribiendo. Le va la acción y el cante jondo de Camarón.