Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
44 Madrid JUEVES 23 2 2006 ABC Barrenderos, basureros, traperos, chatarreros, cartoneros... ¡Qué hubiera sido de la vida nocturna y diurna de las ciudades sin estos gremios! Ahora una publicación resume en imágenes cien años de recogida de basuras Buscadores de oro entre basuras TEXTO: MABEL AMADO MADRID. La revolución higiénica urbana en la ciudad tienen un nombre propio. El arquitecto italiano Francisco Sabatini, a instancias de Carlos III, consiguió en apenas cinco años mejorar la imagen de la ciudad con unas normas reguladoras dictadas en 1671. Se trataba del empedrado de las calles y de la evacuación de la llamada inmundicia principal (aguas menores y mayores) Aunque aún habría que esperar a finales del siglo XIX y principios del XX para hablar de tendencias higiénicosanitarias, lo cierto es que en las grandes ciudades surgieron toda clase de gremios dedicados a recoger- -y reciclar- -lo que otros despreciaban. Así podemos comprobarlo en un sentimental libro- Calles con mucha vida -que ha editado Envac Iberia, empresa especializada en la recogida de residuos mediante sistemas automáticos. En blanco y negro, a través de imágenes rescatadas del archivo de la Agencia Efe y Documadrid, la publicación realiza un sucinto resumen de cien años de la recogida de basuras en Madrid. Traperos con sus carros repletos de trastos, carretas a rebosar de papel, chabolas del extrarradio entre montones de escombros, las tradicionales felicitaciones navideñas de los barrenderos... Son la cara y cruz de un desarrollo que, tras varias décadas, legó a la sociedad una nueva conciencia medioambiental: el reciclaje. Reflexión La edición, dirigida por el periodista Enrique Armendáriz, consta de más de 120 páginas ordenadas en nueve capítulos. Su objetivo, como reconoce Carlos Bernad, vicepresidente del Grupo Envac, es provocar en el lector una reflexión basada en la cotidianidad de nuestras vidas a través de las calles donde habitamos Con una tirada limitada a 1.000 unidades, este libro realiza un viaje con un protagonista singular: la basura. Parte el recorrido con una mirada atrás del propio Armendáriz. Un recuerdo a su pueblo, sus gentes y su vida diaria con la bendita basura de otros tiempos Seguimos por el largo y tortuoso camino de la gestión de los residuos urbanos. Desde la anarquía a la evacuación, variados han sido los sistemas puestos en marcha para recoger la basura generada en la ciudad y prevenir enfermedades. Así, recuerda el libro los tímidos inicios de lo que hoy llamaríamos separación de basuras. Retrocedemos al siglo XVIII, cuando se autoriza a los huertanos de los alrededores de la ciudad a recoger de las calles y casas los residuos producidos, generalmente alimento, para utilizarlos como sustento de animales, abono de sus campos o reutilizarlos. Los carros de los traperos eran una imagen habitual por las calles de la ciudad en los años cuarenta En el libro podemos admirar el regreso de los traperos por la Castellana con la carga recogida por la noche na de limpieza, con la indumentaria de 1908 y sus escobas y carros; el uniformado con su cepillo en la calle Alcalá, delante del edificio de La Equitativa; felicitaciones de Pascua de los años veinte y treinta; chozas de la barriada de La Alhóndiga antes de ser destruidas por temor a una epidemia en 1925; camiones de basura de los años cuarenta... Recogida de papel Típico camión de la basura de los años cuarenta Este rudimentario sistema dio paso, a principios del siglo XX, a empresas dedicadas a la recogida de basuras y limpieza de calles. Continúan los años- -estamos en los cuarenta- -y el gremio de los traperos va cobrando importancia, pues asumieron la comercialización y valorización de determinados residuos. Ya en los ochenta comienzan a emplearse nuevos sistemas de mecanización y automatización y los primeros programas de recogida selectiva de basuras. Estos cien años quedan reflejados en la publicación en imágenes tan evocadoras como barrenderos en plena faeTambién reúne singulares fotografías de la recogida de papel por la Sección Femenina en los años cuarenta, el regreso de los traperos por la Castellana con la carga cobrada durante la noche en los cincuenta, un estacionamiento de carros porta- cubos en los sesenta... Tras pasar la última página, muchos serán los que se identificen con Enrique Armendáriz al asegurar que ha sido todo un reto hablar de la basura y no perder la compostura