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ABC JUEVES 23 2 2006 Madrid 43 Para qué, para quiénes Las comidas se preparan en una cocina centralizada y se distribuyen en una unidad móvil, en frío. Basta con calentarlas en el microondas. Los menús, de entre 600 y 800 calorías, han sido diseñados por geriatras con el fin de garantizar una alimentación correcta, sana y equilibrada. Hay cuatro tipos en función de la dieta: triturada, sin sal, normal y baja en grasas. Beneficiarios. Mayores de 65 años dependientes con escaso apoyo familiar. El 70 son mujeres que viven solas. El objetivo es garantizar que se alimenten de forma correcta y sigan en su entorno. El coste de cada comida es de 5,20 euros, de los que el usuario aporta entre 0,52 y 5,17 por comida, según su renta. La media es de 2,38 euros. Esta cifra se reduce a la mitad cuando los comensales son dos. Más información en el 010. Hay cinco rutas con dos repartidores en cada una, siempre los mismos para establecer vínculos con los ancianos El precio de la comida es de 5,75 euros y el anciano paga en función de su renta: la media es de 2,38 euros Si el usuario no tiene microondas, el Ayuntamiento se lo cede en depósito para que calienten los platos con introducirlos dos minutos en el microondas- -si no tienen, el Ayuntamiento se los cede en depósito- y ya están listos para comer. Todo va acompañado de yogures, arroz con leche, fruta, un cartón de leche y dos paquetes de pan de molde. La calidad es muy buena; a mi hermana le sobra, pero para mí la cantidad es algo escasa por mi tamaño: mido 1,85 ¿Te parece bien sopa y cordero? Yo tomaré sopa y pollo le explica a su hermana desde la cocina. El viernes se repetirá la visita, esta vez con platos para cuatro días. Dos días por semana, diez repartidores a bordo de una furgoneta repleta de menús emprenden un viaje con destino a los domicilios de mayores de 65 años que no se valen por sí mismos. De paso, comprueban cómo están. El servicio municipal pronto cumplirá dos años Chefs a domicilio para comensales de la tercera edad TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTOS: CHEMA BARROSO MADRID. Un accidente aéreo le dejó ciego hace siete años. Tuvo más suerte que otros veintidós compañeros del vuelo Caracas- Vancouver que perecieron en el siniestro. Se llama Antonio, tiene 71 años y vive en Carabanchel con su hermana Concepción, de 75, cuya artrosis primero, y sus caídas después, han limitado sus movimientos. En Carabanchel reside Manuela, que derrocha viveza y energía a pesar de sus 85 primaveras. Viuda y con dos hijos, vive sola en un tercero sin ascensor y está impedida, por lo que salir a la calle y cargar peso le supone un esfuerzo ímprobo. En su situación hay muchas personas más; la mayoría carece de compañía o, de tenerla, es alguien dependiente como ellos. De cocinera a comensal En casa de Manuela se repite el mismo guión. En la mesa se acumula el guiso de pavo, la sopa de pescado, los espaguetis, la merluza en salsa verde, las salchichas con tomate... Los alimentos no están congelados, sino refrigerados, y se tienen que introducir en la nevera para no romper la cadena del frío. Fui cocinera 10 años en las Cuevas de Luis Candelas y puedo decir que los menús están ricos, ricos ¿Por qué uso este servicio. Porque no puedo andar ni salir a comprar, apenas me puedo mover. No es caro, va en función de la pensión. Yo estoy muy contenta: como caliente todos los días y los chicos son muy majos asegura. Los repartidores guardan los paquetes y revisan si hay alimentos caducados. Vemos cómo se encuentran, si comen, si están limpios y, si detectamos algún problema, avisamos a los servicios sociales indican. Lo más bonito es el trato humano. Están muy solos y necesitan compañía y un rato de charla afirman Laura y David. A partir de los 65 años La pérdida de habilidades básicas o cualquier discapacidad no es óbice para que los mayores de 65 años que residan en la capital estén bien alimentados. De eso se viene encargando desde hace casi dos años- -julio de 2004- -el área de Empleo y Servicios a la Ciudadanía, que dirige Ana Botella. Entonces se puso en marcha el programa de Servicios de Comida a Domicilio destinado a facilitar, al menos, la comida principal del día a quienes, además de las características citadas, presentan escasos apoyos familiares. Vienen Las cajas se preparan en una nave de Valdemoro y se reparten por la ciudad atendiendo a mil usuarios al año con una inversión de un millón de euros. Laura y David se encargan de repatir el catering en cuatro de los 21 distritos- -hay cinco rutas en total- ¡Buenos días! Le traigo la comida exclamaban ayer a través del telefonillo. Sus destinatarios les aguardaban, expectantes. ¡Adelante! ¡Está abierto! invitaba Antonio, un empresario encantado de hablar con sus dos chicos como todos los miércoles por la mañana. ¡Aquí están las dos figuras de la gastronomía! Me lo habéis dejado todo, ¿no? bromea. Sí replica la joven. Los primeros platos- -tres por cabeza- a mano derecha; los segundos- -otros tantos- a la izquierda. Son de colores distintos para que puedan diferenciarlos. Llegan en bandejas y basta