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ABC JUEVES 23 2 2006 27 La pena de muerte en EE. UU. se ve cuestionada por reservas éticas sobre si la inyección letal produce dolor A una senadora boliviana, próxima a Evo Morales, Estados Unidos le retira el visado de entrada Secuestrados y asesinados diez detenidos de la prisión de Basora AFP BASORA. Once egipcios y saudíes detenidos en una cárcel de Basora por acciones terroristas fueron secuestrados anoche por un grupo armado y diez de ellos fueron posteriormente asesinados, informó un mando de la policía de esta localidad situada a 550 kilómetros al sur de Bagdad. Según la policía, un grupo de 20 hombres fuertemente armados irrumpieron en el centro penitenciario de Al Mina, desarmaron a los guardias y acto seguido se llevaron a once reclusos egipcios y saudíes encarcelados por delitos vinculados con el terrorismo. Los cuerpos de tres de ellos fueron encontrados en el centro de Basora, en las inmediaciones de una oficina de la Compañía de Petróleo del Sur, y los restos mortales de otros siete aparecieron en un barrio del suroeste. Un undécimo preso, que resultó herido por sus captores, fue trasladado a un centro hospitalario. Basora es la segunda ciudad iraquí en importancia y la primera en producción de petróleo. La mayoría de sus habitantes son chiíes. Un intérprete del Ejército norteamericano se dirige a un grupo de iraquíes interceptados en una carretera del norte REUTERS Human Rights First acusa a EE. UU. de torturar a prisioneros de guerra Un centenar de presos afganos e iraquíes han muerto desde 2002 b La organización pro derechos humanos difundió ayer un informe en el que asegura que esta no es la mejor estrategia para ganar la guerra al terrorismo ABC MADRID. Alrededor de un centenar de prisioneros bajo custodia de militares estadounidenses han muerto en Irak y Afganistán desde el año 2002, to del petróleo y la creación de regiones federales con muy amplios poderes. En especial se ha convertido en una de las cuestiones más envenenadas la exigencia kurda de que la ciudad de Kirkuk y sus ricos yacimientos de crudo se integren en el Kurdistán. No obstante, ayer no fue un día para reproches, sino para que todos los líderes políticos se unieran en la condena de esta ola de violencia confesional, que ha conmocionado también a la comunidad internacional. El presidente norteamericano, George Bush, condenó el atentado al tiempo que lanzó un llamamiento a la calma: Los terroristas en Irak han demostrado nuevamente que son los enemigos de todas las confesiones y de toda la humanidad enfatizó antes de explicar que la violencia sólo contribuirá a lograr lo que los terroristas han buscado con el ataque a la mezquita. En el mismo sentido, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, pidió a los líderes políticos y religiosos de Irak que continúen con el proceso de diálogo y mantengan la unidad y respeto mutuo Annan manifestó asimismo su profundo pesar por el atentado, del que dijo que tiene claramente el objetivo de provocar un enfrentamiento sectario y minar el avance de la paz y la estabilidad en Irak denunció Human Rights First en un informe publicado ayer. En el documento, titulado La responsabilidad de los comandantes: Muertes de iraquíes y afganos bajo custodia de Estados Unidos la organización pro derechos humanos asegura que de los 98 fallecimientos registrados, 34 pueden calificarse como homicidio según la legislación militar norteamericana. Asimismo, la agrupación afirma haber recibido denuncias según las cuales 12 detenidos fueron torturados hasta morir, al tiempo que sospecha que entre 8 y 12 más podrían haber corrido la misma suerte. Human Rights First también denuncia que todavía se desconocen las causas oficiales por las cuales 48 prisioneros, casi la mitad de los casos registrados, fallecieron. En un comunicado difundido en la página web de la organización, la directora del programa legal y de seguridad de Human Rights First Deborah Pearlstein, afirma: Viendo de cerca estos casos, hemos encontrado investigaciones viciadas: no se han determinado las responsabilidades a que hubiere lugar y no ha habido ninguna reflexión en los mandos militares sobre las causas de estos hechos. El resultado es que se ha instaurado una cultura de la impunidad en la que nadie, especialmente en los puestos de mando, se hace responsable por la muerte de ninguna persona que se encuentre detenida Pearlstein critica la actitud pasiva que la cúpula militar estadounidense mantiene frente a este tipo de prácticas, pues aunque sobre el papel advierte a sus subalternos de que investigará y sancionará severamente a todo aquel que incurra en este tipo de conductas delictivas, en la práctica las tolera En su informe, Human Rights First demanda al presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, que ordene a las Fuerzas Armadas de su país llevar a la práctica un plan para combatir los tratos crueles, denigrantes e inhumanos por parte de sus efectivos. El recurrir a la tortura no es la mejor estrategia para ganar la guerra al terrorismo subraya Deborah Pearlstein.