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ABC JUEVES 23 2 2006 Nacional 17 Me siento a gusto en Cataluña. ¿Una nación? No, qué va, esto es como Andalucía, como Valencia, una región de España (Herminia, inmigrante andaluza) Me da igual que en Madrid admitan que somos o no una nación: la mayoría lo tenemos tan claro que es como si dijeran que el Ebro desemboca en Asturias (Josep Maria Via, ejecutivo) Carod nos ha hecho mucho daño, y además no hemos sabido vendernos bien: no somos tan feos, ni tan tacaños, ni nos queremos independizar (Toni Pont, empresario) pular pretende romper ese clima de tolerancia azuzando al resto de España contra lo catalán En palabras del abogado Joaquim Triadu, ex secretario de la Presidencia con Pujol: El lema de los catalanes es a ver cómo lo podemos arreglar, pero en España, o estás conmigo o estás contra mí Una nueva versión del hecho diferencial. El Estatuto es un proyecto para sentirnos más cómodos en España dice Toni Pont, empresario distribuidor de vinos que ha visto el boicot rozar su cuenta de resultados. Carod nos ha hecho mucho daño, y además no hemos sabido vendernos bien: no somos tan feos, ni tan tacaños, ni nos queremos independizar El ejecutivo Josep Maria Via, presidente de la Fundación Barcelona- -un foro de opinión mayoritariamente nacionalista, aunque se opuso a la declaración de Galeusca- es contundente: Me da igual que en Madrid digan que somos o no una nación: la mayoría lo tenemos tan claro que es como si dijeran que en Cataluña somos todos negros o que el Ebro desemboca en Asturias Via admite que no me he leído el Estatuto opina que su excesivo articulado suena a demasiado intervencionismo en la vida civil y cree que en España hay un sentimiento atávico que algunos verbalizan contra el Estatuto; se ve cuando firman diciendo que es contra Cataluña Ah, el victimismo. He aquí el gran componente de psicología colectiva que permite un cierre de filas en el universo social catalán. Numerosos catalanes contemplan la actual crisis como un movimiento español de incomprensión hacia Cataluña. Un sentimiento que nace de la burguesía y llega hasta el pueblo más profundo. Así, Herminia, la antigua sirvienta andaluza de Badalona, llega a preguntarse con amargura que yo no sé qué rabia nos tienen. En Madrid opinan cosas que no son ciertas, aquí estamos bien, vinimos por necesidad y estamos a gusto Hay cierta prevención a hablar del Estatuto, en particular, y de política, en general. Es por lo de las listas dice Pont, refiriéndose al boicot de productos catalanes. Algunos prefieren no dar su nombre, o que no se les identifique en el texto. No se sabe si temen significarse ante un sistema muy cerrado de opinión o, por el contrario, recelan de la reacción ante sus palabras en el resto de España. Sólo los que ya tienen una identidad política muy definida, como Joaquim Triadu- si hubiese un referéndum por la independencia, votaría sí, aunque sé que no sería mayoría se manifiestan sin ambages. España frena cualquier acuerdo con Gibraltar ante sus demandas de autodeterminación Caruana asegura que el Tratado de Utrecht no impide a los gibraltareños ejercer ese derecho b La pretensión del Peñón de Mutuo desconocimiento A Esquerra Republicana la juzgan, por lo general, negativamente, como una formación que se ha equivocado en sus análisis y planteamientos, pero sin el punto de animadversión que concita el PP. ERC se ha quedado fuera de juego ante el pacto de Zapatero con Mas dice Triadu, para quien la manifestación del sábado pasado era una especie de test en el que Carod y compañía pretendían evaluar si pueden o no mantenerse firme en su rechazo maximalista al Estatuto. Por cierto, una cosa está clara: si Cataluña se independizase, el PP ganaría siempre las elecciones en España añade con malevolencia. Para Triadu, el partido que mejor representa el paisaje político catalán, de Olot a Mataró y de Sant Gervasi a San Cosme, es el PSC. Otra cosa es que sepa activar ese capital en las elecciones autonómicas Me sabe mal lo que está pasando resume Josep María Via. El Estatuto es un asunto secundario en esta crisis, lo principal es la relación entre Cataluña y España. Hay un mutuo desconocimiento muy profundo- -admite- que aprovecha gente con mucha capacidad de crispar El escritor liberal Miquel Porta Perales va más allá, y remonta el origen de los problemas a la política excluyente del nacionalismo. Una política que, según apunta, empezó con Pujol, porque Tarradellas tuvo cuidado de mostrarse integrador. Cuando volvió, en el famoso discurso del balcón de Sant Jaume, no comenzó diciendo catalans sino ciutadans de Catalunya Ahí está el matiz esencial... reformar su Constitución pone en peligro los avances en materia de cooperación en el Foro de Diálogo a tres bandas E. J. BLASCO, CORRESPONSAL L. AYLLÓN LONDRES MADRID. La pretensión de Gibraltar de que en la reforma de su Constitución de 1969, que negocia con el Reino Unido, se introduzca el derecho a la autodeterminación de los gibraltareños ha obligado al Gobierno español a echar el freno a la posible adopción de los acuerdos de cooperación con las autoridades de Londres y de la colonia que han venido siendo preparados en el Foro de Diálogo. En la noche del martes, al término de la última reunión del Foro en el que participan como una tercera voz los gibraltareños, junto a España y Reino Unido, el Ejecutivo español expresó su preocupación por la posibilidad de que, en la reforma constitucional que negocia Gibraltar con Londres, prospere el borrador en el que se reconoce de forma indirecta un derecho de autodeterminación a los habitantes de la colonia. En el proyecto de nueva Constitución elaborado en diciembre de 2004 hay dos referencias a esa autodeterminación, una en el preámbulo y otra en el artículo primero, en el que se cita la Convención Internacional de Derechos Políticos y Sociales de la ONU, que establece que todos los pueblos tiene derecho a la autodeterminación. El ministro principal de Gibraltar, Peter Caruana, confía en lograr un acuerdo con las autoridades británicas en uno o dos meses y ayer, ante las preocupaciones españolas, aseguró desde Londres que el Tratado de Utrecht no impide el derecho de autodeterminación del Peñón y que, por tanto, Madrid no puede oponerse a que éste quede incorporado de alguna manera en la reforma de la Constitución. Caruana vino a admitir que el Gobierno británico se opone a un pleno reconocimiento de ese derecho para Gibraltar, pues rechaza una independencia a la que estaría abierta un proceso de autodeterminación. Sin embargo, no descartó que alguna referencia indirecta a ese derecho quede finalmente incluida en el articulado de la reforma constitucional. Postura de firmeza Después de meses de negociaciones a tres bandas para alcanzar acuerdos sobre asuntos de cooperación como el uso conjunto del aeropuerto gibraltareño o el pago de las pensiones a los españoles que trabajaron en el Peñón hasta el cierre de la verja en 1969, el Gobierno español se ha visto obligado a frenar cualquier tipo de entendimiento mientras no quede claro que Londres no aceptará ninguna modificación de la Constitución gibraltareña que sea contraria al Tratado de Utrecht. En éste se especifica que si Gibraltar deja de ser británico, pasaría de nuevo a ser español si España así lo desea. El Gobierno, que, aparcando momentáneamente las reivindicaciones en materia de soberanía, optó por una política de acercamiento a los gibraltareños a través de fórmulas para cooperar en asuntos de interés para la colonia y para el campo de Gibraltar, ha tenido que adoptar ahora una postura de firmeza. Como consecuencia de ello, la reunión del Foro de Diálogo celebrada en el condado de Kent no ha alumbrado ningún pacto sobre el aeropuerto o sobre las pensiones. Fuentes diplomáticas españolas aseguran que, de cualquier modo, aún quedan flecos por cerrar en esos dos asuntos, por lo que no se puede hablar todavía de fijar una fecha para un encuentro entre los ministros de Exteriores de España y el Reino Unido con el ministro principal de Gibraltar. Por si acaso, Caruana advirtió ayer de que si España rompe el Foro de Diálogo no se haría sino volver a condenar el problema otros trescientos años