Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 23 2 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA PATRIOTISMO Y PODER M LA HOSTILIDAD TIENE UN PRECIO ODA opa hostil produce un mal clima: alguien ajeno a una compañía trata de apoderarse de ella. El agresor encuentra en la empresa deseada unas cualidades de las que él carece. Hablamos de dos casos, la opa de Mittal contra Arcelor, en el sector del acero, y la oferta, también hostil, de Gas Natural contra Endesa. En esta última surge de pronto un caballero blanco. Una aparición con dos significados. El primero, de orden general: la llegada de E. On es como un espectáculo sobrenatural, un triunfo de la inteligencia, lo único sobrehumano que hay en el hombre, rayo del remoto reino de Zeus que sacude la tierra. Segundo significado, personal: Manuel Pizarro se transforma en un ser a medio camino entre la perecedera condición humana y la naturaleza extraterrenal. ¡Nunca hubiera pronunciado el pobre señor Gabarró, presidente de GN, su torpe frase, la gotita de semen! En el acto Endesa rechazó la violación. Al cabo de cinco meses, la opa de DARIO GN había extendido el desorden. Dos VALCÁRCEL instituciones necesarias, la Comisión Nacional de la Energía y el Tribunal de Defensa de la Competencia, habían quedado tocadas. Y es cierto que la CNE y el TDC necesitarán en el futuro un alto nivel de crédito, de respeto. Los señores Fornesa, Fainé, Mercader, verdaderos hombres de empresa, desearían salir de ese escenario de pesadilla. Comprendían los riesgos del mercado europeo, en el que España está integrada desde la firma del Acta Única. Siempre albergaron dudas sobre la aventura del señor Gabarró, progresivamente confundida con el estatuto catalán. Veían la posibilidad de que un gigante comunitario optara a Endesa, una vez violentado, si no su virginidad, sí su lecho. Desde una instancia política madrileña se erró al calificar a la opa de GN como si viniera de un lejano país. Cuando Barcelona es, en tantos aspectos, más española que Madrid, enclave árabe frente a la Cataluña carolingia. Pero ha sido aún más lamentable la torpe reacción oficial de las últimas 48 horas contra una empresa alemana. ¿Para cuán- T do nuestro patriotismo europeo? ¿Por qué defender ahora la autarquía de Suances y de Franco? La opa hostil contra Arcelor tiene puntos comunes con la de GN: hostilidad de la oferta, resistencia de la empresa opada. El presidente francés, Jaques Chirac, acaba de exponer su prudente criterio en Delhi: Quizá el mejor interés de Arcelor no sea la oferta de Mittal dijo. Pero hay un amplio campo de debate. Se trata de las culturas empresariales de dos grandes grupos. El problema habrá de discutirse entre las dos compañías El debate no tiene que ver con India. El principal accionista es indio, pero podría ser de cualquier otra nacionalidad. Así es como vemos el problema La contestación del ministro de comercio indio, Kamal Nath, fue desabrida: Algunos gobiernos europeos discriminan al señor Mittal por el color de su piel y su pasaporte El primer ministro indio, Manmohan Singh, midió mejor sus palabras: El presidente (de Francia) nos ha explicado su posición. Tengo la esperanza de que se adopte una decisión limpia En las últimas horas, la Comisión Europea ha recordado la necesidad de todos, españoles y alemanes, indios y franceses, de respetar las leyes de la UE. Ambas ofertas hostiles se producen en su territorio. El Tribunal de Justicia habrá de decidir. La Comisión describe el grado de deterioro ante algunos oligopolios eléctricos. En distintas regiones de Europa el sector eléctrico, cree la Comisión, está aquejado de falta de transparencia. Puede parecer paradójico, perosólo una liberalización real, acompañada de un control de las compañías por los estados (demanda de información, castigo de la opacidad) permitiría avanzar. E. On no va a tragarse a Endesa, como la boa al elefante del cuento de Saint- Exupéry. Una empresa distinta se formará en los próximos años, con bases firmes en cinco estados europeos, Alemania, España e Italia entre ellos. Y un gran mercado latinoamericano que Endesa gestionaría, de acuerdo con su nuevo socio mayoritario. El Gobierno español no debería enfrentarse al Gobierno de la gran coalición alemana. No le conviene hacerlo. ILAGRO, milagro, Carod y sus camisas grises hablando de españolidad... cuando están a punto de birlarles el pastel de Endesa. Hay gente que guarda el patriotismo en la cartera y lo mide en millones de euros, que por cierto es una moneda transnacional. Gente que se pasa la vida clamando por una España más pequeña, achicada por arriba desde Europa y por abajo desde un federalismo de vía estrecha, pero he aquí que de repente la globalización pega un zarpazo y entonces se acuerdan de la palabra mágica. Ah, España, España... Como estamos en carnaval, la opa sobre Endesa ha traído un curioso espectáculo de travestismo político. Un baile de disfraces. Los que antes de la irrupIGNACIO ción de E. On defendían el CAMACHO asalto combinado de Gas Natural, Repsol y la Caixa como una operación de estricta lógica de mercado se mesan los cabellos ante la irrupción del mercado en estado químicamente puro. Viceversa, quienes protestaban por la manifiesta catalanidad de la operación, que alejaba del interés español el control estratégico de la energía, se complacen ahora al ver a unos teutones muy bien trajeados sacar la chequera para quedarse con el juguete. Patriotismos de ida y vuelta, argumentos reversibles basados en una única razón dominante que, antes y ahora, sigue siendo la misma: se trata de una operación de poder. Y el poder se divide entre bandos, entre facciones más o menos sectarias. El patriotismo no deja de ser una superestructura. En las célebres palabras del doctor Johnson, el último refugio de los canallas Hemos pasado décadas construyendo una Europa sin fronteras para escandalizarnos ahora de que una empresa alemana quiera comprar una española. ¿No quería alguien volver al corazón de Europa Máxime cuando los españoles, al fin, han empezado a comprar fuera: Santander, Telefónica, BBVA. Donde las dan las toman; es la ley del mercado, la mano invisible del patriarca Adam Smith, ¿verdad, querido Carlos Rodríguez Braun? Pues menudo guantazo le ha soltado esa mano al Gobierno de España. Será invisible, pero ha dejado las huellas marcadas en el rostro de Zapatero, de Montilla, de Carod y de algún otro. Y ahora aparecen los italianos. Los mismos que, con malas artes, sacaron al BBVA de una compraventa limpia de un banco de allí. Pero Enel irrumpe en el lado de Gas Natural para tratar de remontar el partido. Sólo un día después de las protestas de españolidad formuladas en persona por el mismo presidente Zapatero. ¿Son malos los alemanes y buenos los italianos? ¿O la maldad bondad de los compradores depende del bando en que jueguen? Demasiado evidente todo. Demasiado descarnado. La opa era, desde el principio, una maniobra de poder, sin más banderas. La finta de Pizarro con los alemanes no ha hecho sino poder de manifiesto la crudeza de esa lucha. Máscaras fuera. Por cierto: en Inglaterra no hay una sola empresa de energía bajo control británico. Y tienen menos apagones...