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ABC MIÉRCOLES 22 2 2006 101 Deportes El triatleta Javier Gómez Noya, con una enfermedad coronaria, obtiene la licencia del CSD para competir bajo su responsabilidad Thierry Henry celebra mandando callar a la grada el tanto que supuso el tirunfo del Arsenal en el Bernabéu FELIX ORDOÑEZ Henry pone al Madrid contra las cuerdas Un maravilloso tanto del francés sirvió al Arsenal, muy superior, para ganar en el Bernabéu ENRIQUE ORTEGO MADRID. Velocidad, potencia, elegancia, regate, remate y gol. O lo que es lo mismo, Henry. No podía ser otro. Una gran acción individual del francés pone muy cara la Champions al Real Madrid. Carísima. Tendrá que ganar en Highbury y las sensaciones ofrecidas ayer por el equipo blanco no invitan a la esperanza. Todo lo contrario. Ayer el equipo blanco estuvo siempre a merced de un Arsenal que podía haber incluso sentenciado la eliminatoria de haber tenido un poco más de ambición, aunque claro, esa victoria mínima les debe saber a solomillo de ternera tal y como llegaban a Madrid. Un minuto bastó para que todos nos diéramos cuenta de que ayer en el Bernabéu no se iba a vivir una segunda edición de la noche copera contra el Zaragoza. Justo cuando entonces Cicinho ya había quitado las telarañas a la escuadra de César, ayer Casillas tuvo que sacar una mano prodigiosa para salvar un cara a cara ante Reyes. Se había cumplido un minuto y aquello tenía trazas de no parecerse en nada... y no se pareció en nada. Es más, los dos equipos se intercambiaron los papeles previstos y en lugar de verse la mejor versión del Madrid y la peor del Arsenal se vio todo lo contrario. Parecía como si Wenger hubiera puesto a sus jugadores el vídeo del partido contra el Zaragoza, porque el Arsenal salió dispuesto a llevar la iniciativa del juego con acumulación de hombres en el centro del campo, cinco, y colocando su defensa quince- veinte metros por delante de la frontal de su área. El Madrid empezó anestesiado. En los diez primeros minutos el equipo inglés llegó tres veces y con peligro las tres. Para colmo, Woodgate se volvió a lesionar y a los ocho minutos Mejía tuvo que meterse en el partido a toda velocidad porque Henry se dejaba caer por su zona con las intenciones que caracterizan al francés. REAL MADRID ARSENAL 0 1 Real Madrid (4- 1- 4- 1) Casillas; Cicinho, Woodgate (Mejía, m. 8) Sergio Ramos, Roberto Carlos; Gravesen (Baptista, m. 75) Beckham, Guti, Zidane, Robinho (Raúl, m. 63) y Ronaldo. Arsenal (4- 1- 4- 1) Lehmann; Eboué, Touré, Senderos, Flamini: Gilberto Silva; Hleb (Pirés, m. 75) Cesc, Ljunberg, Reyes (Diaby, m. 80) y Henry. Árbitro Stefano Farina. Mostró tarjeta amarilla a Cicicnho, Cesc, Casillas y Reyes. Gol 0- 1. m. 47: Henry. expulsión en la segunda parte. Defendían los de Wenger con la posesión del balón y a los de López Caro no les salía absolutamente nada. No daban dos pases seguidos. O muy largos, o muy cortos. Todos parecían enfadados con todos. El balón iba para un lugar y el jugador, para otro. Además, jugaban andando. En horizontal, sin ninguna profundidad. Ronaldo quedaba atrapado entre los dos centrales sin apenas opción de tocar el balón y cuando entraba en acción siempre lo hacía de espaldas. La primera llegada blanca tardó media hora larga en producirse Ni ritmo ni profundidad El Arsenal se adueñó del balón y de la situación. Jugó a su antojo. El centro del campo blanco estaba perdido. Desaparecido Zidane, fallón Guti y atolondrado Gravesen, que todavía no sabe cuándo tiene que salir a presionar y cuándo dar dos pasos para atrás y mantener su posición. A base de pasecitos, paredes y apoyos constantes Cesc y compañía imponían su ritmo y Reyes, por la izquierda, mostraba por primera vez las carencias defensivas de Cicinho, al que el árbitro perdonó hasta tres veces la y Beckham no acertó a superar a Lehmann con todo a favor. Dos tiros lejanos de Robinho y Roberto Carlos fueron el resto del arsenal ofensivo de los blancos hasta el descanso. La segunda parte arrancó como lo había hecho la primera, pero Henry no se acobardó ante Casillas como lo había hecho Reyes. Al contrario. Culminó su excelente galopada, en la que desarrolló todas sus cualidadades, con un remate cruzado con su pierna menos buena ante el que nada pudo hacer el portero. Con el tanto a favor el Arsenal llegó a jugar a placer. Le faltó decisión para machacar a un Madrid que no salía de su letargo, que continuaba perdiendo balón tras balón y que cada vez jugaba más lejos del área inglesa. En pleno desaguisado, con el Bernabéu medio nervioso, López Caro tiró de la historia. Raúl al campo y el estadio que recobró vida. Entró el capitán con media hora por delante y como el sustituido fue Robinho, Zidane tuvo que escorarse a la izquierda para hacer hueco al recién entrado por detrás de Ronaldo. Nada cambió. El Arsenal mantuvo el partido bajo control y sus contras llevaban mucho más peligro que los balones bombeados del Madrid. Casillas salvó el segundo ante Diaby y aquello no dio para más.