Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
60 Sociedad MIÉRCOLES 22 2 2006 ABC Tecnología Una empresa de EE. UU. inserta microchips en dos de sus empleados para controlar el acceso de seguridad El presidente de la compañía, el primero en implantárselo; y después, de forma voluntaria, los trabajadores b El microchip no lleva un GPS ni está conectado a un satélite. Vamos, que mi mujer no sabe dónde estoy bromea el responsable de la empresa MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. Tiene el tamaño de un grano de arroz, pero desde que la empresa de Cincinnati (Ohio) CityWatcher. com lo insertó en el brazo de dos de sus empleados ha demostrado tener una enorme capacidad para desatar la imaginación colectiva. Y con ella, también el miedo a una sociedad futurista donde la tecnología nos convierta en esclavos privados de intimidad. El primer microchip de silicona que se implanta en humanos vivos de Estados Unidos no es el primero del mundo- -el fiscal general de México ya lo utiliza en algunos de sus empleados- pero se trata del primer caso de una empresa privada. El presidente de CityWatcher. com, Sean Darks, ha sido la primera cobaya, antes de ofrecerles el experimento a dos voluntarios de su empresa. La instalación es simple, se lleva a cabo mediante una inyección. Gracias a la tecnología de identificación por radiofrecuencia (REID, por sus siglas en inglés) un escáner puede leer el código de 16 cifras que abre las puertas de una cámara acorazada en la que se guardan las cintas de seguridad que la empresa recolecta para la Policía de seis ciudades. Darks debe de ser el hombre más entrevistado de su estado en la última semana, debido a la aprensión que despierta el asunto. Irónicamente, su apellido se asemeja a la palabra oscuro en inglés. Esto no emite ninguna señal que permita rastrearlo aclara. No lleva un GPS ni está conectado a un satélite. Vamos, que mi mujer no sabe dónde estoy bromea. Implante de uno de los microchips de silicona utilizados por la empresa CityWatcher. com mente así es como lo vende VeriChip dice Katherine Albrecht, coautora del libro Chips de espionaje: cómo las principales corporaciones y el Gobierno planean detectar cada uno de tus movimientos con la tecnología RFID VeriChip niega rotundamente esas acusaciones y sostiene que sólo ha tratado de comercializarlo con fines de rastreo para uso médico en pacientes con alzheimer u otros problemas de desorientación. Según el portavoz de la empresa, John Procter, puede salvar la vida de esos pacientes y evitar muchos errores médicos. Dando rienda suelta a la imaginación, un editorial del diario Chicago Tribune iba mucho más lejos: ¡Piense en las ventajas! ironizaba. Una vez que todos lo tengamos implantado y conectado a un GPS, ya no habrá dudas de dónde está cada uno. ¿Que el técnico del teléfono dice que está en camino? Huum, veamos Pero para que el implante, que cuesta unos 200 dólares, tenga éxito en la sociedad de consumo estadounidense, especula el rotativo, debe encontrarse alguna funcionalidad que involucre bienes y servicios, como, digamos, la posibilidad de comunicarse con otro chip dentro de la caja registradora de Starbuck para pagar la orden. Adelante, la última frontera está abierta, y la imaginación es libre. Según la gencia Efe, una discoteca de Barcelona, cuyo nombre no menciona, ya lo utiliza para sus clientes VIP. AFP Un dispositivo inocuo, que no deja secuelas El microprocesador tiene un tamaño de 12 milímetros de largo y 2,1 milímetros de diámetro, está elaborado con materiales inocuos, aislado del entorno corporal mediante un sellado hermético. Se implanta en apenas veinte minutos y no deja ninguna secuela en la piel del portador. Con un sistema de radiofrecuencia, el chip funciona como un lector de código de barras: un lector digital hace que el microprocesador se reactive y facilite la información almacenada en su interior. El chip tiene una vida de veinte años. La agencia del medicamento de Estados Unidos (FDA) autorizó la implantación de estos microchips en octubre de 2004. Mil personas en México circulan por la vida con el polémico procesador, entre ellas al menos doscientos trabajadores de la Oficina del fiscal general, a los que franquea el acceso a dependencias donde se guardan documentos de especial relevancia. En Estados Unidos, su uso está muy extendido entre las mascotas y los animales de granja. Mercado de datos ilegales La oleada de comercialización ilegal de datos informáticos que ha puesto en problemas a compañías como Citibank es la raíz de su proyecto. Según Darks, su polémico movimiento para probar el sistema responde a la preocupación que le han expuesto sus clientes. El ejecutivo se apresura a aclarar que ningún empleado de su empresa ha sido ni será obligado a utilizarlo. Incluso la compañía de Delray Beach (Florida) que fabrica el microchip, VeriChip, sostiene que no lo vendería a quienes lo impongan o pretendan utilizarlo como método de control. La empresa obtuvo autorización del Gobierno estadounidense para comercializarlo en octubre de 2004. La morgue de San Gabriel (Lusiana) que centralizaba los cadáveres dejados por el Katri- Tamaño del microprocesador AP Para las organizaciones de derechos civiles es un preocupante paso hacia la sociedad que vaticinó Orwell en su novela 1984 na en septiembre pasado, lo utilizó en los restos humanos sin identificar. Para las organizaciones de derechos civiles es un preocupante paso hacia la sociedad que vaticinó George Orwell en su novela 1984 Puede que CityWatcher no lo use en este momento para controlar a sus empleados, pero cierta-