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ABC MARTES 21 2 2006 Deportes 101 JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO EN TURÍN Dorfmeister se cuelga su segundo oro al ganar el supergigante María José Rienda no arriesgó y acabó trigésima séptima ABC SAN SICARIO. La final del supergigante femenino de ayer será una carrera que pasará a la historia. El primer capítulo lo escribió la austriaca Michaela Dorfmeister al convertirse en la primera esquiadora de la historia en ganar los títulos olímpicos de dos disciplinas de velocidad en una misma edición ya que el oro de ayer lo unió al que ganó el miércoles en el descenso. Mérito especial añadido al tratarse de su temporada de despedida, lo que no hace más que confirmar el gran momento de forma que atraviesa o que el correr sin presión de resultados siempre es positivo. No puede tener así una mejor despedida esta esquiadora austriaca de 32 años, quien se ha asegurado también el Globo de Cristal en la Copa del Mundo de descenso. El segundo capítulo lo firmó la croata Janica Kostelic quien con su medalla de plata de ayer se ha convertido en la esquiadora más laureada de la historia del olimpismo al colgarse cuatro medallas de oro y dos de plata. Kostelic- -a quien le ha beneficiado el aplazamiento de la prueba ya que no estaba el domingo en condiciones físicas de competir- -va camino de acercarse a la proeza de Salt Lake City, donde ganó tres oros y una plata. Le quedan el eslalon y el gigante, donde se las verá con María José Rienda. La decepción llegó en la persona de la sueca Anja Paerson- -campeona del mundo de supergigante y ganadora en esta misma pista hace un año en el descenso y en el supergigante- -que fue decimosegunda. Paerson se ha unido así al grupo de figuras que no han brillado en estos Juegos. La medalla de bronce fue para otra de las chicas de oro del esquí austríaco, Alexandra Meissnitzer, que entró a MI DIARIO MARÍA JOSÉ RIENDA UN BUEN ENSAYO PARA EL GIGANTE o sé que habrá quien se sienta decepcionado por mi actuación en la prueba de supergigante, porque los que no conocen a fondo el mundo del esquí creen que la que es buena en una disciplina es buena en todas y cuando corre es para ganar. Además, en mi caso, por el cariño que me tiene la gente, se confunde deseo con realidad y me consta que más de una persona se habrá llevado una gran sorpresa al ver que Rienda no aparece en los primeros puestos. Lo siento, de verdad. Ya advertí que el supergigante no es mi prueba y que la iba a correr para estar metida en la competición, pero sin ninguna aspiración. Me hubiera gustado, claro, hacer un buen puesto porque siempre aflora el espíritu competitivo, pero tanto mis preparadores como yo teníamos claro que no podíamos arriesgar y que se trataba tan sólo de tomar la prueba como un entrenamiento para el gigante del viernes, en el que, a diferencia de ayer, el planteamiento va a ser muy diferente. En esa prueba sí hay que salir a tope y esquiar al máximo de tus posibilidades para tratar de lograr algo importante. Por cierto que hemos vuelto a estudiar la pista del gigante y su estado y todos estamos ilusionadísimos. Me ha alegrado el triunfo de Michaela Dorfmeister. Estos Juegos se los había planteado como los de su despedida de la alta competición y sale de ellos con dos medallas de oro. Se merece semejante recompensa después de una dilatada y triunfal trayectoria. La austriaca es una gran esquiadora, luchadora y muy buena gente. También me ha alegrado, por supuesto, saber que Alberto Tomba ha hecho grandes elogios de mí. El italiano es uno de los más grandes de la historia y un personaje irrepetible, de los que dejan huella. Sus elogios son un halago para mí. Ojalá que pueda darle la razón. 59 centésimas de Dorfmeister y se colgó al pecho el bronce, en una jornada gloriosa para la delegación austriaca que además de estas dos medallas también sumó el oro y el bronce en el gigante masculino gracias a Benjamin Raich y Hermann Maier, además del oro en la prueba de saltos. No les ha venido nada mal esta ración de éxitos en una jornada difícil para ellos cuando se está hablando tanto de dopaje en torno a su equipo de fondo y biatlón. María José Rienda, muy elogiada ayer por el mítico Alberto Tomba- -dijo de ella que era muy buena cumplió el guión que tenía previsto de no arriesgar lo más mínimo y tomarse la carrera como un entrenamiento de ca- ra al gigante del viernes. Su clasificación final en el puesto 37 no da para mucho. Mejor que ella se clasificó Carolina Ruiz. En el gigante masculino, primer título olímpico para el austriaco Benjamin Raich, con Hermann Maier en tercera posición, que gana así su cuarta medalla en unos Juegos de invierno. La decepción tiene nombre y apellidos también en esta prueba, en la persona de Bode Miller, sexto en esta prueba en la que hace cuatro años se colgó la medalla de plata y que lleva camino de abandonar Italia sin una sola presea en su maleta, pese a que llegó aquí como uno de los grandes monstruos del esquí alpino. Y Las finales de ayer Gigante (h. 1, B. Raich (Aut. 2: 35.00; 2, J. Chenal (Fra. 2: 35.07; 3, H. Maier (Aut. 2: 35.16. Supergigante (m. 1, M. Dorfmeister (Aut. 1: 32.47; 2, J. Kostelic (Cro. 1: 32.74; 3, A. Meissnitzer (Aut. 1: 33.46. Saltos (K 120) por equipos: 1, Austria, 984 puntos; 2, Finlandia, 976,6; 3, Noruega, 950,1. Hockey sobre hielo (m. Final: Canadá, 4; Suecia, 0. Bronce: Estados Unidos, 4; Finlandia, 0. Redada contra los austríacos Encuentran material para transfusiones de sangre La policía italiana encontró material utilizado para dirigir pruebas de sangre y realizar transfusiones sanguíneas durante el registro llevado a cabo en la residencia de la delegación austriaca de esquí de fondo y biatlón. Además, los carabinieri incautaron cien jeringuillas, 30 paquetes de antidepresivos y medicación para combatir el asma. Los españoles Carolina Ruiz: trigésima en el supergigante, a 2.73 de la ganadora. María José Rienda: trigésimo séptima en el supergigante, a 3.56 de la ganadora. Leyre Morleans: cuadragésima novena en el supergigante, a 6.06 de la ganadora.